Euskadi cambia de planes y retrasa la vuelta a las aulas para los mayores de 14 años

Una alumna con mascarilla, en un centro de Vitoria

El Gobierno vasco, aunque mantiene su apuesta por la presencialidad 100% en el nuevo curso académico 2020/2021, ha decidido cambiar de planes y no hacer un inicio generalizado el próximo 7 de septiembre. Ese día solamente arrancarán las clases los más pequeños, Infantil, Primaria y el primer ciclo de Secundaria y además un 25% de los centros lo retrasarán a otro día de esa misma semana. Los más mayores -a partir de 14 años- arrancarán el 15 de septiembre. En FP se han fijado hasta seis fechas, 14, 16, 21, 23, 28 y 30 de septiembre. “Hay un cambio importante”, ha reconocido la consejera de Educación en funciones, Cristina Uriarte, sobre este arranque “escalonado”. La medida se anuncia en el día con más casos positivos en Euskadi desde la llegada del coronavirus hace justamente seis meses, el 28 de febrero.

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Las autoridades educativas y sanitarias también han optado por “reforzar” el uso de la mascarilla en las aulas y la hacen obligatoria desde primer curso de Primaria, esto es, desde los 6 años. Sin embargo, también se hace “recomendable” para los menores de esa edad. Educación enviará a los centros 800.000 unidades y se repartirán 500.000 cada mes. También habrá un reparto de termómetros para la comprobación de la fiebre. Se recomienda que las familias hagan ese control en casa, pero habrá también seguimiento en los propios centros al inicio de la jornada.

Euskadi “apuesta decididamente por un comienzo de curso presencial”. La consejera Uriarte ha recordado que los niños llevan desde marzo sin acudir a las aulas y que no ir a un modelo tradicional implica consecuencias curriculares y de conciliación. No obstante, se es consciente de que “la incidencia de la pandemia ha variado en las últimas semanas” y ello ha obligado a reforzar medidas de seguridad e higiene. El modelo escalonado, según Uriarte, es el que ya funcionó de manera exitosa “a pesar de las críticas” en mayo-junio, cuando volvieron grupos de 4º de Secundaria y 2º de Bachillerato. Alrededor de 160.000 estudiantes verán alargadas unos días sus vacaciones de verano, según la estimación con la matriculación del curso anterior. Uriarte, en cambio, ha recalcado que “todo” el alumnado estará en septiembre operativo y en las aulas, alrededor de 400.000 personas.

Educación plantea también la contratación de 1.000 docentes de apoyo para afrontar las nuevas exigencias, aunque asume que no llegarán a tiempo para el inicio del curso. El sindicato mayoritario del sector, Steilas, cifró las necesidades reales en 6.000 y solamente en la red pública, que representa únicamente el 50% en Euskadi. Se incidirá en las necesidades “caso a caso” de los centros, para resolver problemas específicos en aulas de “mayor concentración de alumnado”, ha prometido el Gobierno. Uriarte, en cambio, ha rechazado que los ratios por aulas se superen en Euskadi y ha indicado que es más un problema de espacios físicos: no es lo mismo 20 personas en un sala pequeña que una más grande. En todo caso, a pesar de que la apuesta por la docencia física es total, se han comprado 24.631 equipos informáticos para reforzar posibles necesidades de educación a distancia. El curso anterior se cedieron 6.000 aparatos a familias con necesidades, 500 tabletas y algunas conexiones a Internet no cuantificadas.

El protocolo presentado este viernes por Educación -a solamente 10 días del 7 de septiembre- recoge en 15 páginas algunos ajustes al documento más amplio de julio, detallado por este periódico esta semana. La idea que subyace es que se evalúe de manera continuada la situación epidemiológica para ir adoptando medidas más o menos restrictivas. Uriarte ha reconocido, por ejemplo, que se ha bajado de 8 a 6 años la necesidad de la mascarilla y que se ha recomendado su uso incluso por debajo de esa franja de edad por el volumen alto de transmisión comunitaria en Euskadi. No obstante, en los primeros ciclos se busca crear grupos 'burbuja' de convivencia más estable para que haya una relación más normalizada y tengan más libertad de movimientos entre ellos.

El protocolo considera brote cualquier agrupación de tres casos positivos y, en función de su origen y extensión, requerirá medidas que pueden llegar al cierre del centro si hay “transmisión comunitaria no controlada”, aunque siempre de manera quirúrgica o “proporcional”. La consejera de Salud, Nekane Murga, no ha precisado que puede darse un cierre generalizado en caso de que suba la transmisión comunitaria y ha incidido en que los positivos de agosto no son comparables con los de marzo aunque “cuantitativamente” la estadística se parezca.

Las medidas afectan también a todo lo que rodea a la enseñanza. Afectan al transporte, a los comedores y a las extraescolares, que quedan en el alero ya que se recomienda su suspensión en el “inicio” de curso. “Llegado el momento se comunicarán las condiciones en las que se podrían organizar”, se lee en el documento de Educación.

Preguntada por un posible mayor absentismo, Uriarte ha reconocido que esa posibilidad existe y que incluso podría actuarse con más “flexibilidad” en algunas circunstancias. No obstante, ha dejado clara la obligatoriedad de la escolarización y ha indicado que existen herramientas de control, desde las aplicaciones de asistencia y faltas hasta la inspección.

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