La Fiscalía pide ocho años de cárcel para Joan Villadelprat

El exresponsable de la compañía Epsilon, Joan Villadelprat.

El conocido como 'caso Epsilon' entra y sale de los juzgados. Ahora, los exresponsables de este fallido proyecto automovilístico concebido durante la etapa del Gobierno del lehendakari Juan José Ibarretxe y del PNV, se enfrentan a la prisión. En concreto, la Fiscalía de Álava pide para Joan Villadelprat (el líder del proyecto que debía desembocar en la Fórmula 1 con un coche propio y ahora comentarista televisivo) a ocho años de cárcel y una multa de 914.000 euros por los delitos de apropiación indebida e insolvencia punible. La misma pena es solicitada para Mark Phillip Payne, que en ese momento ejercía como director financiero de Epsilon. Según la Fiscalía, Villadelprat y Payne crearon la sociedad Epic Racing para poder transferirle los activos más valiosos de Epsilon, cuando la situación de esta era insostenible financieramente y estaba acosada por las deudas y las reclamaciones. Así, trataron de esconder a los acreedores esos activos, según el escrito fiscal.

La Audiencia de Álava confirma la condena a Villadelprat por el 'caso Epsilon'

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Villadelprat ya fue condenado en 2013 a tres años de inhabilitación para administrar bienes ajenos o representar a cualquier persona y a una multa de 899.263 euros por la quiebra fraudulenta de Epsilon.

El conocido como 'caso Epsilon' es el sueño frustrado del Gobierno presidido por Juan José Ibarretxe y del PNV de que Euskadi contara con un equipo en la Fórmula 1. En ese juicio, tanto la Fiscalía, como la Abogacía del Estado y la Administración concursal coincidieron en enjuiciar la historia de Epsilon como una "utopía empresarial" soportada en ayudas públicas. Incluso el Parlamento llegó a constituir una comisión para investigar el fiasco.

En el año 2007 Epsilon Euskadi S.L. se embarcó en un "ambicioso" proyecto que consistía en construir un nuevo centro de investigación de alto rendimiento para el desarrollo de componentes avanzados de automoción, que además integraría las áreas de competición y formación. En abril de 2007, Epsilon firmó un convenio con el Parque Tecnológico de Álava y obtuvo un total de 16 millones de euros del Ministerio de Ciencia. En 2008, compró un solar al Parque Tecnológico alavés por 2,6 millones de euros para edificar el nuevo edificio de investigación.

Pero ya en 2009, al reducirse la financiación de la Administración central, Epsilon pidió dos préstamos a Kutxa y Caja Vital de ocho millones de euros cada uno. A pesar de ser consciente de la reducción del negocio y de que las pérdidas se elevaban a 1,3 millones, Villadelprat asumió nuevas deudas: un préstamo al Ministerio de Industria de más de 350.000 euros, otros dos a BBK y La Caixa por 300.000 euros cada uno y una subvención del Gobierno Vasco por 642.000 euros.

El juzgado aseguró que Villadelprat hizo esto "sin la previsión de poder hacer frente a los vencimientos" de los pagos pendientes y "con la sola esperanza de captar un inversor privado que salvara el proyecto". A ello se sumó la venta de Epsilon a la rama de competición. Con una situación insostenible, el 4 de julio de 2011 Epsilon solicitó la declaración de concurso, con un pasivo de 37,8 millones de euros.

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