El Foro Social evitará actitudes que impliquen dolor para las víctimas

Presentación de las conclusiones de "Compromiso social con la construcción de la convivencia democrática"

El Foro Social Permanente ha expresado su compromiso con la construcción de un marco de debate democrático en el que puedan darse diversas visiones y relatos del pasado, pero en las que se eviten por todas las partes actitudes de obra y palabra que puedan implicar un mayor dolor en cualquier tipo de víctima, informa Europa Press.

Asimismo, ha mostrado su compromiso con la solución definitiva a la situación de las personas presas condenadas, deportadas y huidas “por delitos de motivación política, recorriendo el camino hacia la aplicación de la ley penitenciaria ordinaria, hacia la humanización de la política penitenciaria y hacía una alternativa no punitivista comprometida con su necesaria reintegración”. Estos dos forman parte de una lista de once compromisos que este colectivo asume en el marco del 'Pacto Social e Institucional como base para una convivencia democrática', que ha elaborado y que impulsará con el fin de establecer cimientos sólidos para la convivencia del futuro.

Este colectivo ha presentado este sábado en el museo Artium de Vitoria las conclusiones del proceso “Compromiso social para la construcción de la convivencia democrática”, en las que aporta su compromiso con el reconocimiento del dolor de “todas las víctimas de vulneraciones de derechos humanos provocadas por las violencias de motivación política, sin hacer distinciones ni categorizaciones en función de los agentes vulneradores de derechos y posibilitando herramientas efectivas de reparación”, así como con la superación definitiva de la “discriminación hacía ciertos tipos de víctimas”. “Todas las víctimas son de todos, de toda la sociedad”, ha aseverado. En el acto ha participado Ernesto Samper, presidente de Colombia desde 1994 hasta 1998, tras reunirse este viernes con el lehendakari, Iñigo Urkullu.

Además, se ha comprometido con el reconocimiento del daño causado por parte de todos los actores que “tengan responsabilidad directa o indirecta en todas las vulneraciones de derechos humanos ocurridas en este ciclo de violencias” y con la articulación de mecanismos para la resolución “democrática del conflicto histórico” en el marco del diálogo entre los partidos y el refrendo de la ciudadanía. Del mismo modo, defenderá un marco jurídico y político que respete todos los derechos (humanos, así como civiles, políticos y lingüísticos), como base de una nueva cultura política, y que defienda lo público como modelo garantista para que el disfrute de esos derechos sea igual para todas las personas.

También se compromete con el “desarme” de la palabra en los procesos de debate democrático, “superando así un pasado de silencios (algunos impuestos) y los bloques derivados de años de enfrentamiento violento generado por las violencias de motivación política” y a defender el derecho de todas las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación. En esta línea, aportará desde su ámbito de trabajo para hacer frente a las diferentes violencias estructurales fruto de los múltiples ejes de desigualdad (sexo, origen, opción sexual, ...) que atraviesa la sociedad, entrecruzándose entre sí. “Solo así podremos abordar de manera integral las consecuencias del ciclo de violencias”, ha dicho.

El último compromiso del foro social es por una mayor profundización democrática “desde una ética compartida de los derechos humanos, avanzando hacia una democracia que respete los derechos colectivos y las diversas visiones de país que existen en nuestra tierra y garantice que todas ellas puedan desarrollarse desde el respeto, el diálogo, la inclusión y lo puedan hacer por cauces pacíficos, y, sobre todo, sustentándose en los valores democráticos”. “En definitiva, compromiso con el empoderamiento democrático de la ciudadanía y con la difusión de la cultura de la decisión y participación como base de la democracia misma”, ha precisado.

Esta hoja de ruta guiará los trabajos en el futuro del Foro Social Permanente y es el “mandato” que recoge de la sociedad vasca. “Creemos que ha merecido la pena, que el proceso, en sí mismo, ha sido fructífero por el nivel de debate y profundización de un concepto tan fundamental, central y prioritario como es la convivencia democrática”, ha concluido.

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