Rescatada en Donostia tras más de cinco horas en el mar: “Lo más importante fue que mi hija mantuvo la calma”

El Helimer de Santander que ha participado en esta operación de rescate, en una fotografía de archivo

Aritz Santamaria


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“A las 19.00 horas mi hija decide ir sola a la playa de la Zurriola para darse un pequeño baño”. Así empieza a narrar Rafa Zamora la historia del rescate de su hija, una joven donostiarra que este pasado sábado 6 de agosto estuvo más de cinco horas flotando en el mar tras ser arrastrada por la corriente hasta que fue rescatada por los servicios de emergencia. “Ha sido el peor día de mi vida”, relata su padre en una conversación telefónica con este periódico. Gracias a la calma que supo mantener la joven en todo momento y al trabajo de los equipos de salvamento todo quedó en un susto y la joven se encuentra bien “aunque aún afónica”, admite Zamora.

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Vecina del barrio de Gros de la capital guipuzcoana, la joven salió de casa para darse un baño al atardecer. “No cogió ni las llaves de casa por que ni siquiera fue a tomar el sol”. Su padre explica que no fue hasta “poco antes de las 22.00 horas” cuando su compañero le llamó “preocupado” porque no la localizaba tras una hora y media de búsqueda por la playa. “La cosa pintaba muy mal”, asegura su padre, ya que este joven encontró la toalla y las chancletas junto a la orilla del mar. “Que sus cosas se encontrasen en la orilla quería decir que llevaba un par de horas mínimo sin aparecer por ahí”.

Fue en este momento cuando dieron la voz de alarma y avisaron a emergencias. A continuación, se activó un dispositivo de búsqueda integrado por la Ertzaintza, los bomberos, la Cruz Roja, Protección Civil, SOS Deiak, la Policía Municipal, el servicio marítimo de la Guardia Civil e incluso un helicóptero Helimer de Salvamento Marítimo llegado desde Santander. Este último fue el que encontró a la joven mar adentro.

El padre de la joven sostiene que finalmente la historia acabó bien porque su hija mantuvo la calma en todo momento. “Siempre le he dicho que al mar hay que tenerle respeto, pero no miedo”, cuenta Zamora. La joven se puso bocarriba para no perder aire de los pulmones y no realizó ningún esfuerzo que le causase cansancio. Tan solo nadó con fuerza cuando vio un barco “a unos 30-40 metros y para separarse de las rocas, ya que un golpe podría haber resultado fatal”, indica su padre. Este navío no la vio y no la pudo rescatar. Con todo la joven supo mantener la compostura y continuar a flote.

“Estábamos muy nerviosos porque no aparecía, y nos temíamos lo peor”, admite Zamora. Tras más de cinco horas en el mar pidiendo auxilio y gritando socorro, sobre las 00:30 horas de la madrugada el helicóptero Helimer la encontró en el agua con vida camino del Mompás. Tras ser rescatada, fue directamente trasladada al hospital universitario Marqués de Valdecilla en Santander, donde el helicóptero tiene su base. Zamora se dirigió al hospital de la capital cántabra, donde pudo abrazar de nuevo a su hija, que tan solo sufrió una ligera hipotermia, “gracias a que durante el trayecto la calentaron hasta alcanzar los 36 grados”.

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