Sigue en estudio la prometida conexión ferroviaria de Donostia a Baiona, aunque se subraya su “complejidad técnica”
La prometida conexión ferroviaria entre Donostia y Baiona, en concreto la iniciativa 18 del compromiso 89 del programa de Gobierno de Imanol Pradales de cara a la legislatura 2024-2028, sigue en estudio a medio mandato, según una respuesta ofrecida al Parlamento Vasco por la consejera de Movilidad, la socialista Susana García Chueca, en respuesta a preguntas del PP. El estudio en fase de licitación del proyecto Transfermugi analiza la “demanda” de pasajeros y mercancías en la zona transfronteriza.
Desde 2012, surgió Transfermuga para defender una conexión entre Baiona y Donostia. No fue hasta 2020 cuando se puso en marcha Transfermuga-rrekin, un proyecto destinado a promover estudios sobre la viabilidad de construir un ferrocarril entre ambas capitales. Dos años más tarde, se presentaron los análisis con el objetivo de evaluar todas las alternativas posibles.
Con el apoyo del programa POCTEFA de la Unión Europea, el Gobierno vasco obtuvo financiación para desarrollar el proyecto. El presupuesto total asciende a 1,45 millones de euros. El 65% de su totalidad está cubierto por el programa europeo, que fomenta “el desarrollo sostenible del territorio fronterizo de España, Francia y Andorra”.
Tras los estudios elaborados por Transfermuga-rrekin, se proyectaba que la conexión ferroviaria entre Baiona y Donostia pudiera estar operativa en 2028. Sin embargo, en 2026, el nuevo estudio al que alude García Chueca se encuentra en fase de licitación y su elaboración requiere dos años. Además, la consejera confirma que se está preparando un piloto para dentro de dos años entre Irún y Hendaya para “analizar el interés que suscita por parte de la ciudadanía”. El Topo ya llega hasta Hendaya desde Donostia, en un trayecto entre 35 y 40 minutos.
García Chueca afirma estar “dando los pasos necesarios” para materializar la conexión, aunque subraya que el proyecto presenta “complejidad técnica, administrativa y de gobernanza”. El departamento de Movilidad hace hincapié en las dificultades para gestionar las “diferencias sustanciales” de infraestructuras y formas de operar la ferrovía entre dos países. Para lograr la conexión entre las ciudades, no depende únicamente de Euskadi y de Euskal Trenbide Sarea (ETS), sino también de la Región Nouvelle-Aquitaine, que tiene “competencia en los trenes regionales TER”. Ambos organismos gubernamentales trabajan en una hoja de ruta conjunta para desarrollar el enlace ferroviario.
La consejera menciona que el proyecto también busca utilizar “transporte público por carretera”. Sin embargo, no ha compartido actualizaciones al respecto a ese tipo de transporte público. Antes de la pandemia, Pesa ofrecía un servicio diario que partía de Donostia, pasaba por Irún y el aeropuerto de Biarritz, y finalizaba en Baiona.
Actualmente, la página web de Transfermuga no funciona correctamente. Dificulta la localización de opciones públicas de transporte. Aunque parece ser que no se cuentan con opciones públicas que conectan con ambas ciudades. Las alternativas para desplazarse entre ambas capitales son de empresas privadas de autobuses como Alsa, FlixBus y BlaBlaCar. El precio de los trayectos, de aproximadamente una hora y cuarto, oscila entre los 7 y los 17 euros.
0