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Urkullu piensa en una investidura a finales de agosto y en presentar los presupuestos de 2021 en octubre

Urkullu y Ortuzar, tras la victoria electoral del PNV

A medianoche, el ganador de las elecciones vascas, Iñigo Urkullu, terminó la celebración cantando. Unas pocas horas después, a las 8.30 horas de este lunes, el candidato del PNV se ha vuelto a transformar en lehendakari -por unas semanas en funciones- y se ha reunido con la consejera de Salud, Nekane Murga, para evaluar la evolución de la pandemia. "Manos a la obra", clamó Urkullu tras el escrutinio, que le da 31 escaños que le permitirán gobernar con mayoría absoluta si, como parece, reedita su coalición con los socialistas, que lograron 10. Ese "manos a la obra" significa que Urkullu quiere resolver este periodo de interinidad -que se ha alargado en el tiempo por el retraso en los comicios motivado por la pandemia- cuanto antes y disponer de un nuevo Gobierno con plenos poderes y un Parlamento activo "a finales de agosto o, como muy tarde, primeros de septiembre". Su misión: aprobar los presupuestos de 2021 en tiempo y forma.

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Los primeros plazos no dependen de Urkullu. Este viernes, 17 de julio, se realizará el escrutinio definitivo con el recuento del voto emitido en el extranjero y las posibles revisiones. No es un mero trámite: en 2016 le quitó un escaño al PNV y se lo otorgó a EH Bildu, un baile que se produjo también en las elecciones generales de noviembre de 2019 de nuevo con el PNV como perjudicado y con el PP como beneficiario. Con esos datos, unos días más tarde se hará la denominada proclamación de los resultados definitivos y los electos podrán acreditarse en el Parlamento Vasco. Una vez lo haya hecho un tercio, 25 de 75, la constitución de la Cámara se tiene que hacer en los 20 días siguientes. El PNV, con 31 parlamentarios, sí podría controlar la activación de este plazo en función de sus necesidades, lo que podría llevar el primer pleno de la legislatura a una fecha próxima al 10 de agosto.

Después, solamente quedaría otro trámite antes de la investidura: un pleno de incompatibilidades de no más de cinco minutos. "Habrá que mirar la nueva situación con el PSE-EE, pero si todo va bien, queremos hacerlo cuanto antes, en mes y medio, para finales de agosto o, como muy tarde, primeros de septiembre", explican desde el entorno de Urkullu, que este lunes ha analizado los resultados electorales con el Euzkadi Buru Batzar, reunido en Sabin Etxea. La de pactar con los socialistas se antoja como la única fórmula de gobernabilidad factible. Hasta ahora, los de Idoia Mendia han dirigido tres áreas (Medio Ambiente y Vivienda; Trabajo y Justicia; y Turismo, Comercio y Consumo) y apenas un 4% del presupuesto. Aspiraban a ganar peso pero llegan a la negociación con una subida de tres escaños para los nacionalistas y de solamente uno para ellos.

Urkullu ya ha mantenido una primera conversación con Mendia, aunque fue una llamada de cortesía de la dirigente del PSE-EE para felicitarle por la victoria. También el candidato de PP+Cs se puso en contacto con el del PNV, quien ha intercambiado mensajes con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su vicepresidente y líder de Podemos Pablo Iglesias, y con los presidentes autonómicos Alberto Núñez Feijóo y Miguel Ángel Revilla. El PNV puntualiza que Urkullu habará "con todo el mundo" aunque su presidenta en Bizkaia, Itxaso Atutxa, ha asumido que "intentarán reeditar" la alianza con el PSE-EE, algo que nunca han escondido en campaña.

La primera misión de Urkullu en su tercera legislatura está clara: la aprobación de los presupuestos de 2021, unas cuentas para responder a la crisis económica que seguirá a la sanitaria. Desde su equipo explican que, antes de las elecciones, quien volverá a ser lehendakari ya dejó preparadas las directrices económicas de cara al siguiente ejercicio, un documento que se suele presentar cada año antes de las vacaciones de verano. Si en septiembre tiene ya operativo el nuevo Ejecutivo, como prevé, podrá reunir en la primera semana de octubre el Consejo Vasco de Finanzas -el órgano que sienta al Gobierno, a las tres diputaciones y un representante de los ayuntamientos- para definir las previsiones de recaudación y, por ende, el techo de gasto del siguiente ejercicio. La intención es presentar el proyecto de presupuestos "en el plazo habitual de tramitación", antes de que acabe octubre de modo que el Parlamento tenga margen para su aprobación antes de finales de año.

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