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Feijóo culmina la purga en los departamentos más implicados en la gestión del coronavirus

Toma de posesión de los nuevos altos cargos de la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia

En política, la autocrítica rara vez se ejerce en voz alta. Resulta por ejemplo casi imposible detectar indicios de la misma en las declaraciones públicas de Alberto Núñez Feijóo sobre la actuación de su gobierno contra el coronavirus. Pero a veces la admisión de errores aparece por la vía de los hechos. La destitución tras las elecciones de los titulares de las consellerías más discutidas por su implicación en la gestión de la pandemia, Sanidade y Educación, pareció refrendar esa tesis. El relevo de la cúpula de Política Social, responsable de las residencias de mayores, la refuerza. En esta, sin embargo, sobrevive la conselleira, Fabiola García.

El presidente de la Xunta acompañó los cambios en su gabinete, efectuados tras repetir mayoría absoluta por cuarta vez el pasado 12 de julio, de buenas palabras. Así, el proverbial agradecimiento por los “servicios prestados” también presidió el anuncio de los relevos en los altos cargos de Sanidade y Política Social el pasado jueves. La foto que deja es, sin embargo, la de una crisis de gobierno que se llevó por delante a la primera línea de su política antiCOVID y lo hizo además en plena segunda ola de la epidemia, cuando todavía no está claro cómo serán las aulas, la atención primaria sufre una enorme presión asistencial y los centros de ancianos viven al borde del peligro, o más allá. El viernes había 4.317 casos activos y en el último mes y medio han muerto 86 personas.

Remoción en Eduación y Sanidade

Primero cayó Carmen Pomar, responsable de Educación, apenas a una semana del inicio del curso en Primaria y a dos del de Secundaria, finalmente atrasado. Pomar había negado la necesidad de más profesorado para cumplir con los protocolos de coronavirus, pero esta solo fue la última polémica de su cuestionada actuación durante el confinamiento y las semanas posteriores. Con toda la comunidad educativa levantada y a punto de regresar a las aulas sin las mínimas garantías, perdió su puesto. En medio del desbarajuste. Que la enseñanza pública no se encuentra entre las prioridades de Feijóo lo demostró el hecho de que este decidiese ahora integrar Educación en una consellería junto a Cultura.

Al frente de la misma situó a Román Rodríguez, que ya se había encargado de la materia entre 2015 y 2018. Lo primero que hizo fue prescindir de altos cargos: al secretario general técnico Jesús Oitavén los sustituyó Manuel Vila; al de Educación e Formación Profesional Manuel Correidora, José Luis Mira; y al director general de Centros e Recursos Humanos José Manuel Pinal, Jesús Álvarez Bértolo. Algo parecido sucedió en la Consellería de Sanidade. Feijóo destituyó a Jesús Vázquez Almuíña, conselleiro desde 2015 y bajo cuyo mandato se sucedieron las manifestaciones en contra de los recortes e incluso una inédita dimisión en bloque de los jefes de servicio de atención primaria de Vigo. Vázquez Almuíña fue, junto a Feijóo, la más visible de las caras del gobierno gallego durante la pandemia. El presidente de la Xunta asegura que fue el propio conselleiro quien pidió la baja. Y lo hizo en medio de los rebrotes.

Su puesto lo tomó Julio García Comesaña, hasta el momento gerente del área sanitaria viguesa. Con él cambió la segunda línea de la consellería, en concreto los departamentos que más directamente trabajaron sobre el coronavirus. La Dirección Xeral de Saúde Pública pasa de Andrés Paz-Ares a Carmen Durán. Asediada por numerosos conflictos sobre la escasez de efectivos, la Dirección Xeral de Recursos Humanos del Servizo Galego de Saúde (Sergas) recae en Ana María Comesaña tras cesar Margarita Prado. Y al frente de la Xerencia del Sergas, el segundo puesto en importancia de Sanidade, se coloca José Flores, tras cesar Antonio Fernández Campa. Feijóo argumentó el jueves que se trata “del mismo equipo, pueden cambiar de posición, pero el vestuario es el mismo”.

En Política Social sobrevive la conselleira pero no su cúpula

Política Social cubre uno de los frentes más delicados de la epidemia, el de las residencias de mayores. En ellas han fallecido 310 personas con COVID. Núñez Feijóo habló hace dos días de “repensar el modelo” de las mismas, aunque no se refería a la cada vez más en duda modalidad de gestión privada de plazas públicas. No solo en duda, sino incluso denunciadas ante la justicia. El presidente de la Xunta mencionó expresamente la relación de los centros de ancianos con el sistema de salud. En todo caso, en base a esa presunta mudanza de táctica justificó los recambios en la cúpula de la consellería, sobre todo la creación de una nueva Dirección Xeral de Atención Integral Sociosanitaria, de la mano de Antón Acevedo.

También caen el director general de Maiores, Ildefonso de la Campa, cuyo puesto ocupará Fernando González Abeijón, y la de Familia, Infancia e Dinamización Demográfica, que a partira de ahora será Jacobo Rey. Quien continúa, al contrario que sus homólogos de Educación y Sanidade, es Fabiola García, titular del departamento.

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Publicado el
18 de septiembre de 2020 - 22:45 h

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