Londres y Bruselas dicen que siguen separándoles “grandes diferencias” y siguen negociando un acuerdo agónico sobre el Brexit

El primer ministro británico, Boris Johnson.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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Dicen que se mantienen “las grandes diferencias”. Dicen, también, que ha habido “progresos sustanciales en algunos asuntos”. Y dicen, por último, que es un “desafío” la búsqueda de un acuerdo. Éstas han sido las conclusiones de una conversación telefónica mantenida a las 20.00 de este jueves entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico, Boris Johnson, para ponerse al día sobre el estado de las negociaciones entre Reino Unido y la UE para un acuerdo comercial y de relación futura entre las dos partes a partir del 1 de enero de 2021.

Las conversaciones, como estaba previsto, continuarán este viernes.

De acuerdo con una portavoz del Gobierno británico, Johnson “subrayó que las negociaciones se encuentran ahora en una situación grave. El tiempo es muy corto y parece muy probable que no se llegará a un acuerdo salvo que la posición de la UE cambie sustancialmente”.

Según Downing Street, el primer ministro dijo que “Reino Unido está haciendo todo lo posible para dar cabida a las peticiones razonables de la UE en igualdad de condiciones [level playing field], pero aunque la brecha se ha reducido, algunas áreas fundamentales siguen siendo complicadas”.

En cuanto a la pesca, el Gobierno británico, dice que “Reino Unido no puede aceptar una situación en la que sea el único país soberano del mundo que no pueda controlar el acceso a sus propias aguas durante un período prolongado y enfrentarse a cuotas de pesca que perjudicaban enormemente a su propia industria. La posición de la UE en este ámbito simplemente no es razonable y, si se quiere llegar a un acuerdo, es necesario cambiarla de forma significativa”.

Según las fuentes, Johnson “repitió que quedaba poco tiempo y dijo que, si no se podía llegar a un acuerdo, el Reino Unido y la UE se separarían como amigos, y el Reino Unido comerciaría con la UE al estilo australiano [sin más acuerdo que las reglas de la OMC]”.

Los presidentes de los grupos parlamentarios de la Eurocámara han aprobado una declaración que fija una fecha límite: el próximo domingo. ¿Para qué? Para que el Parlamento Europeo pueda ratificar un hipotético acuerdo del Brexit antes de que acabe el periodo de transición, el 31 de enero. Así lo ha anunciado la presidenta de los socialistas en la Eurocámara, Iratxe García: “A iniciativa mía, los líderes de grupo hemos adoptado esta declaración declarando que no se nos podrá urgir a ratificar el acuerdo de Brexit antes de fin de año si no tenemos acceso al texto para el domingo”.

La declaración afirma que el Parlamento Europeo “está dispuesto a organizar una sesión plenaria extraordinaria a finales de diciembre, en caso de que se llegue a un acuerdo antes de la medianoche del domingo 20 de diciembre, para que el Parlamento Europeo debata el resultado de las negociaciones y considere la posibilidad de otorgar su consentimiento”. Y añade: “El Parlamento insiste en que esto depende de tener acceso al texto de cualquier acuerdo antes de la remisión formal y, a este respecto, insta a la Comisión Europea a que proporcione al Parlamento un texto provisional lo antes posible”.

La decisión del Parlamento Europeo implicaría que, a menos que haya un texto final el domingo, el tratado que se acordara después tendría aplicarse provisionalmente a partir del 1 de enero, y el Parlamento Europeo tendría que dar su aprobación más tarde.

“He propuesto que sólo deberíamos aprobar un acuerdo si lo conseguimos hasta este domingo”, ha dicho el presidente de los populares en la Eurocámara: “Después de eso, no podemos examinar razonablemente el acuerdo antes de fin de año. El acuerdo es demasiado importante para aprobarlo rápidamente en el Parlamento. Se lo debemos a las personas y empresas, que se verán muy afectadas por el Brexit, analizar el acuerdo de manera adecuada. Después del domingo, no creemos que esto aún sea posible”.

El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, también ha participado en la Conferencia de Presidentes de la Eurocámara, y ha lanzado una señal de esperanza. “Hay un buen progreso, pero quedan los últimos obstáculos. Solo firmaremos un acuerdo que proteja los intereses y principios de la UE”, ha dicho.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó este miércoles en el Parlamento Europeo que hay “un camino, aunque estrecho” hacia un acuerdo. Y lo ha dicho después de la conversación del domingo entre Von der Leyen y el primer ministro británico, Boris Johnson. Eso sí, por primera vez, Von der Leyen señala la pesca como principal escollo. Es decir, que los problemas relacionados con la gobernanza –cómo se vigila el cumplimiento del acuerdo comercial y cómo se resuelven los conflictos– pueden estar encauzados.

“Nuestros equipos están trabajando para llegar a un acuerdo, día y noche, a veces con todo en contra”, ha dicho Von der Leyen: “No puedo decirles si habrá acuerdo o no. Pero puedo decirles que ahora hay un camino hacia un acuerdo. El camino puede ser estrecho pero está ahí. Por tanto, es nuestra responsabilidad seguir intentándolo. La buena noticia es que hemos encontrado un camino para la mayoría de los problemas”.

Von der Leyen, no obstante, ha afirmado: “Dos cuestiones siguen pendientes: igualdad de condiciones [level playing field, que no haya competencia desleal– y pesca”. En relación con la igualdad de condiciones, la presidenta del Ejecutivo comunitario ha afirmado: “Nuestro objetivo es simplemente garantizar una competencia leal en nuestro propio mercado”. ¿Y sobre la pesca? “La discusión sigue siendo muy difícil. No cuestionamos la soberanía del Reino Unido sobre sus propias aguas territoriales, lo que les pedimos es previsibilidad y estabilidad para nuestros pescadores y nuestras pescadoras. Y sinceramente, yo a veces tengo la impresión de que no vamos a poder resolverlo, pero tenemos que seguir intentando hacerlo. Es la única manera responsable de actuar”.

“Los próximos días serán decisivos”, ha zanjado. Y ha buscado la complicidad del Parlamento Europeo, que deberá ratificar el acuerdo en tiempo récord si se acaba cerrando: “Quiero agradecerles sinceramente su apoyo y comprensión. Sé que si logramos el acuerdo, puedo contar con ustedes para asegurar un buen resultado. Debemos caminar estos últimos kilómetros con los mismos zapatos”.

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