Orbán deja el Partido Popular Europeo tras abandonar el grupo en la Eurocámara antes de su expulsión

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán.

Primero fue el grupo popular en la Eurocámara. Y ahora ha sido el Partido Popular Europeo, la familia política democristiana presidida por Donald Tusk, ex presidente del Consejo Europeo. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, dejó el PPE en el Parlamento Europeo ante su inminente expulsión, lo que le abocaba a otra: sólo se puede permanecer en el Partido Popular Europeo si el partido está inserto en el Grupo del PPE en la Eurocámara. Una vez que Fidesz salió del grupo parlamentario estaba abocado a la expulsión del partido. Que se ha precipitado con una carta de Fidesz enviada al secretario general del PPE, el español Antonio López Istúriz, en lugar de a Tusk, quien siempre fue refractario a compartir familia política con Orbán. Un Orbán que, por otro lado, siempre ha mostrado una sintonía con el gobernante PiS en Polonia que no ha mostrado con los populares de Tusk.

El presidente del PPE, Donald Tusk, tuiteaba este jueves: "Fidesz ha dejado la Democracia Cristiana. En realidad, hacía años que la había abandonado".

Hace dos semanas los 'populares' en la Eurocámara mostraron la puerta de salida a Orbán. Pero éste la cogió antes de que siquiera se la abrieran después de que el 84% de los eurodiputados del PPE votaran a favor de cambiar las reglas internas para facilitar la suspensión e, incluso, la expulsión de una delegación nacional entera. Con 180 votos emitidos –de los 187 posibles–, 148 eurodiputados han votado a favor; 28 en contra; y se han producido 4 abstenciones. La posición de los populares españoles ha sido dar su voto afirmativo al nuevo reglamento, que se ha aprobado con la mirada puesta en Fidesz, el partido del primer ministro húngaro.

Minutos después de conocerse el resultado, Viktor Orbán anunciaba que dejaba el grupo del PP europeo en la Eurocámara con una carta enviada al presidente del grupo parlamentario, el alemán Manfred Weber. Lo que no hacía entonces Orbán era anunciar que dejaba el Partido Popular Europeo, cosa que ha hecho Fidesz este jueves, en el que estaba suspendido desde hacía dos años por sus críticas al ex presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker.

El PPE, presidido por Donald Tusk, ex presidente del Consejo Europeo, tenía pendiente decidir también sobre el futuro de Fidesz. Una decisión que se veía aliñada por el hecho de que los miembros del Partido Popular Europeo están obligados a pertenecer al grupo del PPE en la Eurocámara, cosa que ya no ocurre y que, por tanto, abre un nuevo expediente a Fidesz cuya resolución dependía de una reunión presencial del PPE que se ha ido posponiendo por la pandemia.

Para los que tienen más raíces democristianas, ha sido su agenda iliberal, con recortes de derechos civiles y persiguiendo a migrantes y al colectivo LGTBI. Para los más leales con la familia política popular, fueron sus mofas sobre Jean-Claude Juncker cuando presidía la Comisión Europea. Y para todos, el colmo han sido sus chantajes en la última fase de la negociación de los fondos europeos por su rechazo a que el dinero europeo estuviera vinculado al cumplimiento del Estado de Derecho, hasta el punto de que su mano derecha en Bruselas, Tamas Deutsch, comparara al jefe de los populares en la Eurocámara, Manfred Weber, con prácticas de la Gestapo.

Viktor Orbán ha pasado a gran velocidad de ser un líder respetado por sus victorias electorales; mimado por la todopoderosa Angela Merkel, y querido por los populares españoles por su virulencia contra el independentismo catalán a verse fuera de la familia política más importante de Europa. Su partido, Fidesz, ya fue puesto en cuarentena por el Partido Popular Europeo por sus ataques a la UE y a Juncker, y en las próximas semanas debatirá su expulsión –la asamblea prevista para ello ha ido posponiéndose porque se quiere hacer presencial y la pandemia no lo permite–.

Una vez consumada la marcha Orbán, su delegación ha padado al grupo de los miembros del Parlamento que no están inscritos en ningún grupo político (como los líderes independentistas catalanes o el M5S, por ejemplo), lo cual le deja sin el apoyo y la infraestructura que supone la pertenencia a un grupo, así como sin los turnos de palabra en los plenos que corresponden a los grupos más grandes y sin poder acceder a las presidencias de las comisiones parlamentarias.

No obstante, pueden negociar su adhesión a otros grupos situados a la derecha del PPE en el espectro político, como los ultraconservadores (ECR, donde está Vox y el PiS polaco) o Identidad y Democracia (con los partidos de Marine Le Pen y Matteo Salvini). De momento, mientras Fidesz ha permanecido dentro del PPE, eso no ha terminado de ocurrir.

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Publicado el
18 de marzo de 2021 - 16:52 h

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