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MADRID

Las rebajas fiscales de Madrid: el laboratorio del PP no prueba que bajar impuestos suba la recaudación

La Comunidad de Madrid es la región con el tramo autonómico del IRPF más bajo de España y la que bonifica más los impuestos de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio

Su recaudación ha aumentado en los últimos años, aunque los expertos no imputan esta subida a las rebajas fiscales sino al "crecimiento general de la economía"

El argumentario del PP en materia fiscal bebe de una teoría, la Curva de Laffer, no respaldada mayoritariamente por falta de evidencia empírica

Aguirre y Cifuentes abren las jornadas del PP para presentar el programa autonómico

Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, durante un acto del PP de Madrid. EFE

La Comunidad de Madrid es desde hace años un laboratorio fiscal para el Partido Popular. Es la única región que bonifica impuestos como el de Sucesiones y Donaciones entre tíos y sobrinos y la que tiene el tramo autonómico del IRPF más bajo de España. Estas dos últimas medidas llevan la marca de la expresidenta Cristina Cifuentes, que continuó con el legado de sus antecesores, Ignacio González y Esperanza Aguirre, partidarios del liberalismo económico.

El guante lo recoge ahora la candidata a revalidar el Gobierno regional, Isabel Díaz Ayuso, que ya ha prometido nuevas bajadas allá donde sea "sinónimo de inversión". "Al que crea puestos de trabajo, se le bajan impuestos; al que pone dinero de su patrimonio para generar riqueza, se le bajan; al que tiene un hijo, dos o tres, también...", dijo en una entrevista en esRadio en enero.  

Las rebajas impositivas, que han hecho de Madrid casi un "paraíso fiscal" para algunos expertos, se han situado en el centro de las campañas de PP y Ciudadanos. Pablo Casado y Albert Rivera han iniciado una batalla de propuestas en materia de bajadas de impuestos a pesar de que la presión fiscal se sitúa en España por debajo de la media europea y de que las instituciones comunitarias plantean nuevos recortes de gasto público.

El argumentario que acompaña a estas medidas es el mismo: "atraer talento", es decir, dar facilidades a las empresas. "La bajada de impuestos es de justicia y económicamente rentable. Se recauda más ampliando bases imponibles y, por tanto, atrayendo empresas y creando empleo, y eso se consigue bajando impuestos". Las palabras son de Daniel Lacalle, exasesor económico de Esperanza Aguirre rescatado ahora por Casado, y comulgan con una teoría que forma parte de la biblia fiscal conservadora pero que genera dudas a muchos economistas por no contar con una "demostración empírica" suficiente. Al menos el maniqueísmo expresado por su ideológico, Arthur Laffer: menos impuestos conducen a más recaudación. 

Se trata de la llamada Curva de Laffer: una teoría dibujada a mano en una servilleta por el profesor de Economía de la Universidad de Chicago durante una comida. Alrededor de la mesa estaban sentados, cuenta la historia, Donald Rumsfeld –jefe de gabinete del presidente republicano Gerald Ford– y el periodista Jude Wanniski, del Wall Street Journal. Laffer trazó una especie de campana con un punto inicial, con impuestos del 0%, y uno final, del 100%. En los dos extremos la recaudación era nula, pero entre ambos se trazaba una campana ascendente y simétrica que mostraba cómo la recaudación ascendía con la subida de la tasa impositiva en la primera mitad. En la segunda, sin embargo, la curva iba al descenso: es decir, revelaba una menor recaudación a medida que se seguía incrementando la tasa fiscal.

Volviendo a España y a la era actual, Pablo Casado prometió en noviembre eliminar el impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, el impuesto sobre el Patrimonio y el de Actos Jurídicos Documentados para "defender la libertad individual, la seguridad jurídica y la propiedad de los españoles". Se da la circunstancia de que la gestión de estos tributos está cedida a las Comunidades Autónomas, así que, de eliminarse, se dejaría a las regiones sin una parte importante de la recaudación. Nadie ha dado pistas de cómo se piensan recuperar esos ingresos o de qué partidas de gastos se prevé recortar.

En la Comunidad de Madrid ya se ha probado. Es la región con el tipo mínimo del tramo autonómico del IRPF más bajo de toda España (la última reducción pasó del 9,5 al 9% en 2018) y contempla, entre otras deducciones, las de gasto por escolaridad de las familias con niños y niñas de cero a tres años.

Además, desde hace años bonifica impuestos cuya gestión cede el Estado a los gobiernos regionales, como Sucesiones y Donaciones, Patrimonio o Actos Jurídicos Documentados. Si el primero ya se bonificaba al 99% entre padres e hijos y entre cónyuges, en 2018 se introdujo un 15% para transmisiones entre hermanos; y un 10% entre tíos y sobrinos. Las transferencias de Patrimonio están directamente libres de impuestos. 

¿Estas rebajas fiscales han aumentado la recaudación total? Es una pregunta difícil de contestar porque los ingresos de la Comunidad de Madrid por tributos y tasas dependen de muchos factores, según los expertos. El primero y más básico para explicar la subida de ingresos de los últimos años es "el crecimiento de la economía". "Cuando la economía crece, también por la propia inercia lo hace la recaudación", explica el catedrático de Hacienda de la UPV, Ignacio Zubiri. Este economista asegura que, de no haber bonificaciones, con la actividad económica actual "la recaudación sería aún mayor". 



El grupo parlamentario de Podemos en la Comunidad de Madrid calculó qué cantidad de ingresos estaba dejando de percibir la administración madrileña por reducir el gravamen de ciertos impuestos. El trabajo, que se llevó a cabo con los datos de liquidación de 2014, 2015 y 2016, concluyó que aminorar las bonificaciones a Sucesiones, Donaciones y Patrimonio permitiría recaudar cerca de 1.800 millones de euros más.

Según las cifras extraídas de los Presupuestos de la Comunidad de Madrid –sujetas a ligeras modificaciones en los datos de liquidación que ofrece Hacienda después–, los ingresos por IRPF e IVA han crecido desde 2015, pese a las deducciones aplicadas al primer impuesto dentro del margen que tienen los gobiernos autonómicos sobre él.

Sin embargo, la recaudación por impuestos propios se ha reducido al ir creciendo las exenciones en Sucesiones y Donaciones o Patrimonio, como puede verse en el siguiente gráfico. En los datos se ha excluido el factor de corrección, negativo en el caso de Madrid, relacionado con el Fondo de Compensación Territorial. Esto es, la parte de los ingresos que se redistribuyen entre otras regiones más pobres con el espíritu cohesionar las autonomías. Fueron 4.000 millones de euros en 2018, según los Presupuestos de 2019. 



Por ejemplo, en el último ejercicio fiscal 40 contribuyentes heredaron en Madrid más de 10 millones de euros cada uno. El Gobierno regional bonifica estas transmisiones al 99%, por lo que solo pagaron a la Hacienda madrileña 2,5 millones. De no existir estas exenciones, estas grandes fortunas habrían tenido que pagar al fisco 240 millones de euros, según calculó El Confidencial. Estas bonificaciones son medidas rodeadas de polémica en toda España. En Madrid han sido muy criticadas por partidos como Podemos y PSOE, que las consideran regalos fiscales que benefician a los más ricos. 

Para la profesora de Derecho Tributario de la Universidad de Extremadura, Elena Manzano, "las políticas fiscales de Madrid no favorecen una distribución justa de la renta y la riqueza" al dejar exentas de impuestos las herencias, por ejemplo. "Con este tipo de medidas congelas la distribución de bienes y no hay nada menos redistributivo que eso. ¿Por qué el trabajo personal o un premio sí tributa y no va a tributar una sucesión? Es una manifestación igual de capacidad económica y si no está gravado vulnera el principio de igualdad", afirma. 

Funciona en Madrid, pero no en Asturias

Tanto Manzano como Zubiri ponen de relieve la idiosincrasia particular de Madrid por su condición de capital. "Una receta como la que ha aplicado el PP de Madrid sería desastrosa en Asturias", apunta el catedrático de Hacienda, que considera que la región "se puede permitir el lujo de reducir tasas e impuestos y recaudar más en tiempos de bonanza".

Zubiri, además, pone en duda el argumento de que una bajada de impuestos en la Comunidad atraería masivamente a las empresas porque las rebajas fiscales regionales "no afectan a los impuestos empresariales", como Sociedades, las cotizaciones sociales o el IVA.  "Si luego esa pyme, por ejemplo, se queda en herencia para tus hijos, ahí sí se beneficiarían de las bonificaciones de Madrid", matiza. 

Los dos economistas consultados también coinciden en que la relación que establece Laffer "puede ser consistente con las intuiciones de la gente". Y como mensaje político, añaden, conecta con poner por delante al individuo y su capital propio. "La política fiscal es un reflejo de lo que defiendes también en otros ámbitos. Si defiendes la igualdad y la solidaridad también se tendría que reflejar en los tributos. Es difícil explicarle a un ciudadano de Extremadura que tributa a un nivel diferente al de Madrid. La fiscalidad, así planteada, puede ser un elemento distorsionador de la convivencia", defiende Manzano, defensora de una política fiscal progresiva y redistributiva. 

Un estudio reciente sobre fiscalidad, publicado por CESifo y elaborado por dos economistas de la Universidad de Kentucky y de Barcelona, da un revés a que la idea de que los tipos bajos atraen a los contribuyentes. El trabajo, del que se hizo eco El Confidencial, se ha centrado en la política de impuestos española y más concretamente en la madrileña y catalana.

En el caso de Madrid, los investigadores sostienen que bajar el IRPF intentando captar contribuyentes de otras regiones en realidad no logra más ingresos porque el coste en términos de recaudación de ese recorte de impuestos es superior al aumento de ingresos que provocaría la migración de contribuyentes atraídos supuestamente por las rebajas fiscales. Esta conclusión nace del análisis del comportamiento del 1% con mayores ingresos (75.000 personas con rentas medias de más de 171.000 euros), los que tendrían en teoría más incentivos para deslocalizar su tributación, y con datos de la Seguridad Social y de la Administración tributaria.

El último gobierno ganado por el PP a lomos de promesas de baja fiscalidad, Andalucía, ha aplacado los ánimos con las cuentas de la Junta ya entre manos. El consejero de Economía, Rogelio Velasco, admitió en su primera comparecencia en el Parlamento regional que "no hay ninguna reforma tributaria que se pueda pagar por sí misma". "Si usted reduce los impuestos y estimula la actividad económica, la recaudación adicional generada por impuestos va a ser menor que la reducción que se ha generado por la reducción de tipos", dijo. Un revés a las tesis más liberales del PP que echa el freno a posibles bajadas "rápidas" de impuestos porque "ponen en peligro la financiación del estado del bienestar". 

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