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Aves carroñeras contra los fondos buitre de Madrid

Activistas disfrazados

El III Congreso Nacional de 'Servicing' Inmobiliario, que arrancó esta tarde en Madrid, se especializa, según indica el folleto, en "REO’S, NPL Secured & Mortgage Servicing". A la espera de que la Oficina del Español tome cartas en el asunto, cabe decir que los REO son los activos inmobiliarios adquiridos tras subasta; los NPL Secured, los créditos impagados con garantías, y el 'mortgage servicing', el nicho al que se dedican las empresas que compran deudas hipotecarias fallidas. Son actividades del área más pantanosa del negocio inmobiliario, blanco de las iras de los movimientos contra los desahucios y por el derecho a la vivienda, que organizaron hoy un acto de protesta ante la sede del evento vestidos de negro, con picos y plumas de cartón y bolsas de basura, para señalar a los "buitres" en su nido.

"Hoy están aquí [los fondos de] Blackstone, Caixabank, Cerberus e HipoGes", declaró en ese sentido Mercedes Revuelta, portavoz de la Coordinadora de Vivienda de Madrid, megáfono en mano junto a unas 40 personas, con presencia de miembros de Stop Desahucios y el Sindicato de Inquilinas. "Más del 62% de toda la vivienda del centro de Madrid está en manos de grandes inversores", abundó la portavoz, molesta por una reunión en la que "programan cómo volver a hacernos pobres a todas las gentes de este país". Los manifestantes pretendieron abuchear a los congresistas desde la misma entrada del teatro, pero tuvieron que conformarse con encaramarse a la verja exterior del recinto, que comparte superficie con un centro comercial. "Buitre carroñero, en mi casa no te quiero" o "fuera buitres de nuestros barrios", gritaban los presentes, que traían globos negros, mientras desde el interior eran pocos los que giraban la cabeza.

La entrada al congreso costaba 1.270,50 euros (IVA incluido), o 580,80 para quien lo siguiese telemáticamente. José Blanco y su socio, de la empresa Reforven Galicia, especializada en adecuaciones y rehabilitaciones de viviendas (especialmente la de propiedad bancaria) habían dudado si pagar la tarifa. Al final, cedieron. "Estuvimos dudando. Es una forma de filtrar a los curiosos", explicaba Blanco, que espera que el congreso les sirva para conocer "las previsiones del mercado".

Quienes abonaron el importe tienen acceso, entre el martes y el miércoles, a ponencias y debates como "Gestión del alquiler social versus ocupación ilegal", disyuntiva considerada "un desafío y una oportunidad". También se publicitaban las últimas tendencias en tecnología aplicada, como un servicio de tasación de inmuebles por Internet mediante visitas virtuales en tres dimensiones, una plataforma de subasta de viviendas en línea o una aplicación de teléfono que promete seguir "el proceso hipotecario integral desde el sofá de tu casa". Entre los participantes también hubo grandes despachos de abogados, como Garrigues, o las omnipresentes empresas auditoras, como EY o KPMG, junto a gestores de carteras, fondos de inversión e incluso fabricantes de puertas 'antiokupa', estos últimos solo en sesión a distancia.

Pese al griterío en el exterior, el discurrir del congreso se anticipa plácido. Los manifestantes habían dado publicidad a la iniciativa y la organización había contratado seguridad privada. Una patrulla de policía nacional, atenta, también daba vueltas por los alrededores. En una de las puertas sin alboroto, uno de los vigilantes no acababa de fiarse. "En [otro congreso en] Barcelona quemaron contenedores", recelaba.

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