El documental que narra cómo hicieron un barrio sus vecinos (aunque lo levantara el constructor favorito de Franco)
Dicen que la voz es una de las últimas partes del ser humano en envejecer, aunque a veces el tiempo la viste de razón. Se ve bien en La memoria es nuestra, la película documental sobre el Barrio del Pilar que se proyectará este fin de semana en Cineteca (Matadero Madrid) dentro del programa Viviendas y desarrollo urbano. Desarrollismo, colonias y barrios de Intermediae.
La película se abre con imágenes de cuando el Barrio del Pilar era un páramo castellano y avanza con las voces de los vecinos, sobre una colección impagable de imágenes del tardofranquismo y la primera democracia, hacia la construcción de lo que fue “el barrio más densamente poblado de Europa”.
Arma una narrativa eficaz sobre el barrio construido por José Banús, uno de los constructores enriquecidos durante el primer franquismo, cuyo cuerpo descansa hoy en el mismo cementerio de El Pardo que el de Francisco Franco. Pero también construido por los vecinos, que se encontraron con una barriada colmatada de pisitos para la clase trabajadora y huérfana de servicios públicos.
En el tránsito del páramo al mar de torres coexistieron durante los años sesenta –y mucho más allá– las torres de Banús, las casitas encaladas de blanco y las calles sin asfaltar de barrios informales como Peña Chica. La memoria vecinal ofrece sitio para la libertad infantil de los niños y niñas corriendo entre desmontes, mojándose los pies en el arroyo que hoy corre bajo la M-30 o cogiendo la camioneta a Bravo Murillo. Es decir, a Madrid. Pero abunda también en lo conseguido a base de movilizarse a partir de los años setenta. Las reuniones en las parroquias de curas rojos, la multicopista para tirar una publicación vecinal, la creación de un centro cultural autogestionado y una escuela popular de educación para adultos que aún existe.
Un magma de energía juvenil que confluyó en La Vaguada es nuestra, la lucha contra la construcción del centro comercial Madrid-2 (acabaría asumiendo el nombre popular de La Vaguada después). Querían servicios, no el primer centro comercial de España, y lo consiguieron a medias después de manifestaciones multitudinarias y encaramarse a los muros de la propia Vaguada. El llamado centro cívico (teatro, biblioteca, piscina, centro cultural y centro de mayores) y el parque de La Vaguada fueron arrancados al proyecto inicial de la empresa francesa La Henin, que había comprado los terrenos a José Banús.
El humus –y muchos de los materiales, incluidas filmaciones de época en Súper 8– lo puso el Grupo de Historia Urbana del Barrio del Pilar. El relato está perfectamente ensamblado por el colectivo artístico Terrorismo de Autor. Gonzalo, miembro del grupo, explica cómo se desarrolló el proyecto, cuyos inicios hay que buscarlos en el marco de Ciudad Distrito, una iniciativa del ayuntamiento de Ahora Madrid que tenía el propósito de descentralizar la ciudad y acercar la creación cultural a los barrios desde una perspectiva participativa.
“Nos pusieron en contacto con el Grupo de Historia Urbana. Al principio nuestro planteamiento era hacer algo más parecido a un taller o una pieza corta, pero en cuanto vimos que tenían muchísima información, un trabajo riguroso y un relato ya construido, nos pusimos más bien al servicio de su investigación”, explica.
Terrorismo de Autor había comenzado su andadura a orillas de la movilización del 15-M, de forma bastante azarosa. “Subíamos piezas de vídeo sin muchas pretensiones artísticas y las subíamos a internet de forma anónima. Jugábamos a actualizar el contexto de Mayo del 68 y, poco a poco, nos fueron acogiendo en algunos contextos más artísticos”, cuenta Gonzalo.
Detrás del Grupo de Historia Urbana del Barrio del Pilar hay nueve vecinos que llevan una década investigando y divulgando la historia de su barrio hasta donde les dejan. Comenzaron su andadura dentro de las actividades de la Escuela de Adultos del Barrio del Pilar, en la que algunos de ellos llevan años implicados. Investigación militante que les ha llevado a estar presentes en muchos foros del barrio y en numerosos foros de discusión sobre la ciudad. Son autores de numerosas publicaciones y el año pasado publicaron un libro con la editorial La Librería.
“Fue facilísimo trabajar con los vecinos, desde el grupo fueron abriendo las puertas del barrio, nos dieron la llave. Hay contacto intergeneracional y sigue habiendo un tejido vecinal muy fuerte”, explican desde Terrorismo de Autor.
El método de grabar solo las voces, para ser menos intrusivos y huir del modelo busto parlante, funcionó perfectamente. Jaime, participante del GHU, explica que han mandado la información del estreno a los vecinos y participantes de colectivos –como la Asociación Vecinal La Flor o La Piluka– que ayudaron en la recolección de memorias necesarias para elaborar la película. No saben cuántos serán en el pase del viernes, que para ellos es un estreno aunque la película se terminara en 2020. Lo ven como una celebración pendiente.
Durante las fiestas del barrio de 2019 (El Pilar, en octubre) se vieron unas imágenes preliminares. Luego, ha habido algunos pases en contextos concretos, pero el gran estreno, que debía haberse hecho con vecinos en el Centro Cultural de La Vaguada, se vio truncado por el cambio de gobierno municipal y su negativa a albergarlo. Paradójicamente, el centro cultural es uno de los equipamientos que los vecinos sacaron adelante en la lucha que narra el documental.
A pesar de que las autoridades les dieron la espalda, desde el grupo continuaron explicando su barrio en institutos o en la biblioteca pública, donde hacen desde hace cuatro años un curso de varios meses cuyo colofón es un visionado con debate de la película. “Hablamos del barrio, de quién fue su constructor, de las leyes de vivienda que dieron cobertura a lo que se hizo, sobre el urbanismo de la época, las deficiencias del barrio…Y lo hacemos, por ejemplo, a través de la publicidad de Banús. El eslogan era Hallarás el piso deseado. Se hablaba de jardines y comunicaciones, pero la realidad que se encontraban los vecinos era muy distinta. Cerramos el curso hablando de la movilización vecinal”, explica Jaime.
El viernes estarán en el debate que seguirá al documental algunos de los miembros de Terrorismo de autor y del Grupo de Historia Urbana, junto con la investigadora y artista visual Lola Martínez. La proyección tendrá algo de acto de afirmación del propio título: La memoria es nuestra. Y tanto que sí.

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