OBRAS MADRID

El Gobierno de Almeida presenta el proyecto para soterrar la A-5 sin detallar fecha ni coste

Un momento de la presentación a los vecinos de las líneas generales del proyecto de soterramiento de la A-5.

Diego Casado


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Una rampa situada justo antes del cruce con la Avenida de los Poblados será la entrada del futuro soterramiento de la carretera de Extremadura. El túnel se extenderá durante 3,5 kilómetros hasta enlazar con el que dejó Gallardón bajo la Avenida de Portugal, según el proyecto de construcción que el Ayuntamiento de Madrid dejó ver este lunes por primera vez durante su presentación a los vecinos de la zona.

La obra más costosa de la era Almeida –se estima en más de 500 millones de euros, aunque los cálculos finales no se han hecho públicos– creará un túnel de dos carriles por sentido y un carril bus-VAO bajo tierra para el transporte interurbano, con la idea de soterrar el actual tráfico de entrada y salida a Madrid por la A-5 y liberar en superficie 80.000 metros cuadrados, destinados a un parque lineal “lo más diáfano posible”, explicaron los representantes municipales.

La presentación de las líneas generales del proyecto se resumió en dos diapositivas y diez minutos de explicaciones. Las dieron el delegado de Movilidad, Borja Carabante, y la directora general de Planificación e Infraestructuras, Lola Ortiz, que estaban acompañados del concejal del distrito, Alberto Serrano. La idea del encuentro era dar detalles del soterramiento y responder a las preguntas vecinales, aunque las 200 personas reunidas en el salón de actos de la Junta de Latina pronto se dieron cuenta de que no saldrían de allí con su principal duda resuelta: cuándo empezarán las obras.

“Este es un proyecto de ciudad”, explicó Carabante. “Merece la pena retrasar unos meses la ejecución de este proyecto para contar con las aportaciones de todos”, justificó el delegado de Movilidad, que anunció la apertura de una mesa de diálogo con los partidos y también un periodo extraordinario de consultas para recibir alegaciones vecinales, al que no puso fechas exactas. El concejal reconoció ante los vecinos el retraso de una obra prometida por Almeida para 2020 en campaña electoral y pidió disculpas por no haberla arrancado antes, aunque recalcó que prefería contar con la opinión de todos antes de embarcarse en una actuación que supondrá el “desembolso de unos cuantos cientos de millones de euros”.

Cinco accesos, dos supernudos y 20 meses de obras

El nuevo túnel contará con cinco accesos, aunque el área de Movilidad prevé que dos de ellos sean los “supernudos” que absorban más tráfico: el situado en el cruce con el metro Casa de Campo y Los Yébenes y el enlace final con el Paseo de Extremadura. El grueso de la circulación irá bajo tierra porque “la idea es que en superficie haya el menor tráfico posible, solo el residual de los residentes”, apuntó la directora de Infraestructuras.

El túnel se construirá durante 20 meses de obras, anunció Carabante. Se horadará sin llegar a cortar el tráfico en esta entrada a Madrid, excavando primero uno de los sentidos mientras se desvía la circulación por el otro. Los representantes municipales aseguran que las viviendas colindantes no sufrirán riesgos durante su construcción y también apuntan que a lo largo de este año se ejecutarán algunas expropiaciones necesarias para el proyecto, para las que hay previstos 17,5 millones de euros en el presupuesto de 2022. Además, las cuentas municipales recogen otros 200.000 euros para incluir en el proyecto las modificaciones que propongan partidos y vecinos que cuenten con el visto bueno de Movilidad.

Cómo será la superficie de este soterramiento es todavía una incógnita y lo que menos avanzado parece del proyecto, elaborado por las empresas Esteyco y Subterra. El Ayuntamiento asegura que quiere seguir el modelo de Madrid Río, con zonas estanciales, parque y juegos infantiles distribuidos a lo largo de los tres kilómetros y medio sobre el túnel, en su parte central. Durante la presentación, algunos vecinos mostraron sus dudas de que el lugar se acabe pareciendo más al aspecto duro y granítico de la Avenida de Portugal que al más amable del entorno del Manzanares.

De momento lo seguro es que contará con dos carriles para el tráfico, uno a cada lado, con velocidad limitada a 30 km/h y aparcaderos en las paradas de autobús, “para que no molesten a los vecinos que estén recorriendo esta zona”, apuntó Lola Ortiz. También aseguró que los modelos de movilidad con los que trabajan indican que la zona no sufrirá colapsos en superficie, ni siquiera los fines de semana con los accesos al zoo o al parque de atracciones. Todas las actuales líneas de bus de la EMT se mantienen con el nuevo proyecto.

Entre los elementos que elimina la nueva infraestructura están los 15 pasos inferiores de la A-5 en el tramo soterrado, además de las líneas eléctricas de alta tensión existentes en el entorno, incluida una subestación eléctrica que será enterrada, apuntaron los representantes municipales.

A lo largo de la presentación hubo varios vecinos que se quejaron porque el túnel no llegará hasta sus casas: “La contaminación se va a acumular en la entrada de nuestro barrio”, lamentó una residente de la zona de Campamento, donde la autovía seguirá al descubierto, pendiente de la operación urbanística sobre la zona, se excusaba el Ayuntamiento. Otros mostraban sus dudas de que la carretera de Boadilla bajara la intensidad de la circulación, que actualmente es bastante elevada.

Todos ellos podrán consultar los detalles del proyecto “esta semana”, si se cumple la promesa dada por el delegado de Movilidad, que aseguró que en los próximos días entregará el proyecto completo al concejal de distrito para que lo distribuya entre los vecinos. Después dará un mes de plazo para escuchar las diferentes alegaciones de partidos y asociaciones. Será entonces cuando, tal vez, esté más claro si las obras en la carretera de Extremadura empezarán o no antes de las próximas elecciones.

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