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Almeida destruye una piscina infantil y reduce otra olímpica para hacer sitio a pistas de pádel y un gimnasio

Vista de la piscina reducida del CDM El Quijote, en obra

Diego Casado / Luis de la Cruz

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Varias generaciones de madrileños de la zona centro y norte de la capital recordarán la piscina de la seta en la que se refrescaban de niños, dentro de un estanque de poca profundidad que se había convertido en el elemento característico y diferente del Centro Deportivo Municipal (CDM) El Quijote. La seta lleva tres años sin manar agua y ya nunca lo hará: el Ayuntamiento de Madrid la ha hecho desaparecer, dentro de una reforma general de las instalaciones que han reducido los espacios acuáticos para dar cabida a un gimnasio y a pistas de pádel.

Los trabajos avanzan en Francos Rodríguez de cara a finalizar antes de las elecciones y el resultado se puede intuir con un vistazo a la obra desde las vallas que rodean el recinto: la piscina olímpica es ahora más pequeña (ha pasado de 50 metros de longitud a 33) y cuatro pistas de pádel ocupan ahora lo que era la zona de juegos infantil -piscina de la seta incluida- y una zona con sombra de árboles de la que no queda ahora ni rastro. Tampoco de la pista de voley playa. Además, un edificio bajo y alargado ha aparecido en paralelo a la piscina.

Una plataforma vecinal lleva varios años protestando por esta reforma del equipo de Almeida, que al principio se mantuvo oculta pero de la que ya se conocen los detalles gracias a su inisistencia. En una reunión mantenida el pasado septiembre entre los vecinos y la Junta de Moncloa-Aravaca -responsable de las instalaciones- se les transmitieron las líneas generales de la actuación, que han incluido la tala de 44 árboles y la desaparición de la pradera de césped, que ha sido sustituida por “zonas duras”, indican.

En el mismo encuentro los vecinos descubrieron que los planos iniciales habían sido modificados y donde había previstas dos pistas de pádel el Ayuntamiento ha construido finalmente cuatro. Los técnicos municipales les reconocieron que se había cambiado el proyecto al darse cuenta de que en el terreno cabían dos instalaciones más de este tipo. Además, se ha añadido una sala de musculación en la zona de antiguos vestuarios.

A preguntas de este periódico, desde el Ayuntamiento de Madrid explican que las obras tienen el objetivo de convertir el CDM El Quijote en un espacio deportivo que pueda estar abierto todo el año y no solo durante el verano, como ocurría hasta ahora. “Para ello, se han recolocado los elementos deportivos, aprovechando mejor el espacio y aumentado la oferta deportiva para los vecinos de Moncloa y de Tetuán, que utilizan también esta instalación”, detallan fuentes municipales consultadas por este periódico.

En cuanto a las pistas de pádel, el Consistorio asegura que “se han creado porque no hay en la zona y existe una alta demanda, al igual que la sala de musculación”. No obstante, en el CDM Fernando Martín, a diez minutos andando, hay otras cuatro pistas de pádel. En el CDM Playa Victoria, a un cuarto de hora caminando de las instalaciones de El Quijote, se encuentran disponibles otras dos pistas municipales y una sala de musculación. A una distancia similar se construye el Centro Deportivo Cuatro Caminos, donde el Ayuntamiento decidió levantar un gimnasio con aparatos similares en el lugar donde se iba a colocar una pista de baloncesto.

El Ayuntamiento de Madrid añade también que se decidió acortar el tamaño de la piscina porque el uso principal de las instalaciones “es recreativo y no deportivo” y asegura que cuando acabe la obra se habrá aumentado “la zona de playa” con césped natural. Para aportar sombras a las instalaciones, la Junta de Moncloa ha previsto instalar pérgolas de tela para sustituir las sombras de los árboles talados.

La parte final de los trabajos los ejecuta la empresa Fernández Molina y el coste total del proyecto ronda los diez millones de euros sobre un espacio de 11.500 metros cuadrados.

Amianto y posible concesión

Los vecinos denuncian además que dentro del proyecto no se ha tenido en cuenta retirar el amianto que existía en una cubierta del recinto y que el Ayuntamiento decidió en su lugar encapsularlo por razones de “tiempo y presupuesto”, les indicaron entonces desde la Junta de Moncloa. La existencia del amianto ha sido polémica porque, según los vecinos, desde el Consistorio se llegó a negar su existencia hasta que una inspección lo verificó.

Además, la plataforma vecinal teme que todas las reformas vayan encaminadas a favorecer una futura privatización de la gestión del CDM, como ha sucedido en otros lugares de Madrid. Sin embargo, esta posibilidad no está de momento encima de la mesa, ya que el Ayuntamiento de Madrid apuesta inicialmente por la gestión directa y hace unas semanas dio luz verde a varias plazas de funcionarios destinadas específicamente a El Quijote.

Llegue o no llegue esta posible concesión, los vecinos temen que las piscinas de Francos Rodríguez nunca vuelvan a recuperar el espíritu popular forjado durante décadas en un lugar donde los madrileños iban a pasar el día, con zonas estanciales, columpios y mesas de ping pong para completar el ocio. De estas instalaciones con numerosos elementos amigables con la infancia consideran que el Ayuntamiento ha pasado a un modelo de “bañarse y marcharse” en el que las jornadas con los niños que chapoteaban junto a la seta se han acabado para siempre.

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