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La demolición para levantar la Operación Campamento va con adelanto y ahorrará 2.500 camiones reciclando sus escombros

Máquinas demoledoras trabajando en los terrenos de la Operación Campamento

Diego Casado

Operación Campamento (Madrid) —
11 de marzo de 2026 16:52 h

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El plan para levantar 10.700 viviendas en los antiguos terrenos militares de Campamento avanza más rápido de lo previsto. La demolición de los cuarteles ha cubierto casi la mitad de los trabajos cuando se cumplen dos meses desde su inicio, ha informado el Ministerio de Vivienda a través de Casa 47 durante una visita a las obras.

“No hemos parado ni un solo día”, explican los responsables de echar abajo los 37 grandes edificios que formaban parte del complejo, mientras dos máquinas demoledoras “mastican” al fondo los restos de tres construcciones que hasta hace unos días estaban en pie, separando el hormigón de su antigua estructura metálica, formando un amasijo de hierros.

El Ministerio de Vivienda muestra cómo avanzan los trabajos desde dentro días después de que el Ayuntamiento de Madrid haya puesto en duda que se estén moviendo tierras. Tanto el alcalde como su vicealcaldesa o el delegado de Urbanismo llevan varios meses cuestionando el avance de la operación inmobiliaria. Almeida llegó a afirmar hace un mes que allí se seguía “sin trabajar”. Lo cierto es que 12 edificios han desaparecido por completo y las previsiones de la empresa encargada de la demolición -Construcciones Arribas Gozalo- son muy optimistas.

Francisco Ortega, director facultativo de la obra, calcula en declaraciones a este periódico que podrán acabar en junio. A su lado, la presidenta de Casa 47, Leire Iglesias, recuerda que disponen hasta septiembre de plazo para poder hacerlo, pero no oculta su satisfación al ver cómo avanzan los plazos: hasta este miércoles se han ejecutado el 47% de los trabajos, cuando el cronograma marcaba un objetivo del 13,6%. “Les hemos invitado a venir para que lo vean”, dice sobre las dudas en torno a los avances del equipo de Gobierno municipal.

El director de obra señala sobre el plano alguno de los edificios demolidos

Las intensas lluvias caídas en Madrid durante enero y febrero han ayudado a la demolición, debido a que su persistencia facilita que se levante menos polvo mientras los edificios se echan abajo. La medición de los materiales presentes en el ambiente es una de las medidas de seguridad que los trabajos tienen en cuenta, para evitar una presencia elevada en el aire.

La única dificultad que queda en este trámite y que podría ralentizar el avance de la obra es la retirada del amianto existente en las instalaciones. Se han encontrado hasta 3.000 metros cuadrados de tejados con uralita, el doble de lo que estaba previsto. Después de haber presentado un proyecto, la empresa encargada de la demolición está a la espera de la luz verde de la Comunidad de Madrid para proceder a su desmontaje, que tiene que llevarse a cabo con medidas especiales de seguridad.

Ahorrar tres millones de euros con “un pequeño Valdemingómez”

Apartano el plazo sobre las demoliciones, lo más interesante del desmontaje de edificios en Campamento es cómo se están separando los restos de paredes, ventanas, puertas o tuberías para su reaprovechamiento. Lo que mejor se reutilizará será el hormigón del que estaban hechas las construcciones, que pasará a formar parte de los caminos o de otras partes de la nueva urbanización.

Uno de los edificios con amianto, a la espera de ser desmontado

Leire Iglesias destaca “el simbolismo” de aprovechar “lo que destruimos ahora” y destaca que todo forma parte de un proyecto pensado para minimizar el impacto ambiental. El dato más sorprendente es el de las 45.000 toneladas de escombros que saldrán de ahí, material suficiente para introducir en algunas de las capas de ocho kilómetros de asfaltado.

Un ejemplo práctico: las naves que antiguamente sirvieron para dar cobijo a los tanques presentes en los cuarteles, hoy han quedado reducidas a montones de zahorra artificial, que podrá ser reciclada en diferentes lugares, depeniendo de su calidad.

Restos de naves para almacenaje de tanques, ahora convertidas en zahorra

No solo es lo que se aprovecha, sino también lo que se ahorra. El jefe de obra destaca que gracias al tratamiento de residuos in situ evitarán los viajes de 2.500 camiones de materiales. “Estamos montando aquí un pequeño Valdemingomez”, dice cuando la visita por la obra llega a un espacio abierto con montones de diferentes colores, donde son separadas las maderas, el yeso, los plásticos o el amianto de diferentes calidades. Algo más allá, una machacadora transforma este último en áridos para su reutilización.

“Cada vez es más caro llevar los residuos a vertedero”, explica Ortega sobre lo que se ahorra esta obra al no tener que depositar en ellos gran parte de lo demolido. Fuentes de Casa 47 estiman este coste que no habrá que pagar en unos tres millones de euros.

Montones de escombros de distinto tipo para su reciclado

El próximo objetivo de Casa 47 en la Operación Campamento es conseguir que el Ayuntamiento dé luz verde al proyecto de urbanización, lo que podrá poner en marcha la apertura de las primeras calles en el entorno. “El prespuesto ya lo tenemos listo”, comenta su presidenta, quien asegura que toda la documentación está en manos del consistorio madrileño. La parte ambiental, que suele ser la más complicada para conseguir este trámite, ya ha salido adelante.

El Gobieno tiene previsto levantar 10.700 viviendas sobre estos terrenos, todas con precios asequibles. La idea es empezar a construirlas a finales de 2027, pero los plazos dependen de lo rápido que pueda avanzar la burocracia restante.

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