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NEVA, el coche autónomo español

Aspecto que presenta el vehículo autónomo diseñado por estudiantes de la Universidad Nebrija.

Paula Ulloa

La empresa madrileña de ingeniería FEM Expert y la Universidad Nebrija, a través del grupo Green de Investigación en Ingeniería de Vehículos, han probado con éxito su prototipo de vehículo autónomo NEVA, un proyecto que comenzó su andadura en 2018 y que recibió en sus inicios financiación de la Comunidad de Madrid y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional de la Unión Europea.

Uno de los objetivos principales de esta iniciativa es abaratar los vehículos autónomos, que hoy por hoy tienen un coste sumamente elevado. Francisco Badea, director general de FEM Expert y profesor de la Universidad Nebrija, ha señalado que los proyectos de esta tecnología que existen en este momento “cuestan en torno a 200.000 euros solo en sensórica. Si le sumamos el resto de los componentes, un vehículo de este tipo ascendería a unos 500.000 euros”.

En declaraciones recogidas por la Asociación Española de Profesionales de Automoción (Asepa), Badea ve posible que, dependiendo también de la aceptación social, los vehículos autónomos puedan estar entre nosotros dentro de 10 años. “Serán uno de los pilares del futuro de la automoción, compartirán espacio con vehículos eléctricos, de pila de hidrógeno y equipados con sistemas de ayuda a la conducción de alta autonomía”, explica.

José Luis Olazagoitia, profesor de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Nebrija e investigador principal del Grupo de Investigación Green, considera el vehículo autónomo “una de las alternativas de movilidad que los usuarios podremos elegir en el futuro”. Dado que la mayoría de los accidentes de tráfico tienen como causa el factor humano, eliminar esta variable podría reducir la siniestralidad de forma significativa, a su juicio.

FEM Expert y la Universidad Nebrija están combinando en este proyecto ingeniería puntera (sensórica, mecánica, inteligencia artificial, machine learning…) con otras disciplinas como la informática, la ética, la psicología o las cuestiones legales relacionadas con la imprescindible homologación del vehículo. Una estrategia de detección del entorno inspirada en la forma de conducción humana e instrumentos como el LiDAR (Light Detection and Ranging) ayudarán a NEVA a mejorar su comportamiento autoentrenándose.

El potencial de los vehículos autónomos es tan alto que “podrán encontrarse en múltiples ámbitos de la industria y de la vida en general”, vaticina Badea. Entre sus posibles aplicaciones, menciona: “Realizar transportes de mercancías a lugares de alto riesgo, sin la necesidad de exponer a las personas; en trayectos muy repetitivos en los que la fatiga de los conductores es un factor de riesgo; para que personas con problemas de movilidad, personas mayores, menores, etc. puedan realizar desplazamientos de forma autónoma; y, por supuesto, para el transporte de la población en general”.

Por su parte, Olazagoitia destaca, entre su gran potencial, “la realización de tareas que no aportan valor añadido al usuario, como son la mayoría de las rutinas que hacemos cuando utilizamos un vehículo; por ejemplo, sacarlo del garaje o buscar aparcamiento. Pero también permitirle desatender la conducción para dedicarse a tareas alternativas, planificar la mejor ruta en función de las preferencias del ocupante o de las condiciones del tráfico, adaptar las condiciones de conducción al estado del tráfico o a las condiciones meteorológicas o comunicar incidencias dentro y fuera del coche para atender emergencias o desperfectos en la vía”.

Un seguro específico

El desarrollo de esta tecnología conllevará grandes cambios en múltiples ámbitos, como el mundo del seguro. De ahí que la compañía Mutua Madrileña esté colaborando también en esta iniciativa. “Nuestra participación en el proyecto, con la creación de un seguro específico para vehículo autónomo, nos permite continuar apostando por la innovación y las nuevas tendencias del mercado, preparándonos así para aprovechar las oportunidades que transformarán el modelo de negocio asegurador en los próximos años”, ha afirmado al respecto Jaime Aguirre de Cárcer, subdirector general de Negocio Asegurador y Movilidad de la Mutua.

Además de los estudiantes de la Escuela Politécnica Superior que participan en el proyecto NEVA, alumnos de Diseño Digital de la Facultad de Comunicación y Artes se han sumado a la iniciativa a través de un concurso para crear la imagen del vehículo. Los alumnos Alicia Aragón y Javier Jiménez fueron los ganadores, y suyo es por tanto el diseño de marca del coche, serigrafía externa, logos y nomenclatura incluidos.

La implantación de los vehículos autónomos será gradual. Comenzará, según los expertos, “en zonas controladas y trayectos muy repetitivos”. Desde el grupo Green explican: “Ya podemos ver que muchos de nuestros vehículos incorporan ciertas capacidades que permiten orientarlo hacia su autonomía total. Progresivamente se irán incluyendo muchos más sistemas de asistencia y, de forma paulatina, el coche tomará el control en más situaciones en las que hasta ahora solo lo puede hacer el conductor”.

Para llegar a la automatización completa todavía hay que vencer muchas barreras. Badea asegura que “la principal y más importante se refiere a la complejidad técnica que supone el desarrollo de esta tecnología con plenas garantías en todos los aspectos de seguridad”.

Y otro de los retos es su aceptación social: “Tanto en términos sociales de la población -que ésta acepte, integre y conviva con esta tecnología- como en términos legales, se tendrá que redefinir lo que es un vehículo, quién lo conduce o quién tiene la responsabilidad en caso de un accidente”.

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