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Qué manía con lo del `Orgullo´

Quienes salimos a la calle el día del Orgullo tenemos enemigo común: ese conjunto de ideas culturales centradas en un concepto de normalidad basado en una idea de lo neutro

Nos reconocemos en una lucha por conservar los derechos y el respeto adquiridos. Nos reconocemos en nuestro trabajo en pos de la aceptación de la diversidad. Así que no tengáis reparo en hablar del Orgullo

Nos hemos jugado el tipo en la calle, sobre el escenario, ante las instituciones y frente a los medios de comunicación

Así que si dos mujeres policía pueden desposarse legalmente, se lo deben a personas que en su momento eran apaleadas por la madera. Y si un pepero se puede casar con otro pepero, lo hace a pesar de lo que impulsa su partido. No lo olvidemos

 «El Orgullo puede ser tan bueno como montar en bici» / MalvaDisco.com

«El Orgullo puede ser tan bueno como montar en bici» / MalvaDisco.com

¿Por qué vamos a llamar Orgullo a este día si se pide igualdad? Por supuesto, cuando dices esto un gran número de cisheteros muestra respeto a esta reflexión (como hacían ante el hecho de que me empeñara en llamarlo el día por la igualdad LGBT). La inocencia, no solamente la ignorancia, es así de atrevida.

Feminismamente

No se suelen dar cuenta, pero a las personas aún sometidas al filtro de lo cisheteronormativo lo anterior les resulta menos incómodo, los deja más tranquilos. Es un planteamiento que —sencillamente— no les cuestiona su normativa calma, pero a mí me da menos alas que el de «vamos a desmontar el género, que está todo muy podrido». Con el convencimiento de que mi misión era que los cisheteros me aprobaran, me contenté con la perspectiva de no valorar el nombre del Orgullo durante mucho tiempo. A muchas feministas les sonará.

Eso me pasaba en tiempos en los que también argumentaba que las luchas de la identidad (sexual y de género, la que tenemos las personas trans) eran distintas de las de la orientación (del deseo: les-gay-bi-asex, principalmente). Gracias a debatir en profundidad y leer sobre feminismo y transfeminismo, ahora veo cómo todas las disidencias de género tienen mucho en común. Al observar las dinámicas del cisheteropatriarcado, vemos que incluyen absurdas combinaciones de cómo tienes que sentirte, cómo debes actuar, cómo debes presentarte y cómo (a quién) puedes desear. Va todo juntito. Sin embargo, quienes salimos a la calle el día del Orgullo tenemos enemigo común: ese conjunto de ideas culturales centradas en un concepto de normalidad basado en una idea de lo neutro. Solo que ese falso neutro tiende al hombre cisgénero, heterosexual, blanco, nacional, de la cultura mayoritaria, formado, con liquidez, funcional típico, fértil, con un cuerpo canónico, joven… es decir, excluyente de mujeres, de personas trans, no heteros, de piel más oscura, de orígenes extranjeros, de culturas dominantes, sin formación, pobres, con capacidades distintas, infértiles, con cuerpos no canónicos o de mayor edad, por poner algunos ejemplos.

Orgullo orgullorum

Pero ¿qué es el Orgullo?, ¿de dónde viene? y ¿qué podemos tener en cuenta —qué podéis tener en cuenta especialmente los cisheteros— para ayudar en pos de la ‘igualdad’? Si no te han llamado nunca cishetero, no te preocupes, yo tengo muchos amigos cisheteros y son buena gente, no pasa nada por ser cishetero, todas las personas somos igual de dignas, cisheteros incluidos.

El término «Orgullo», en tierras hispanoparlantes, lo hemos heredado del mundo anglosajón y me interesan dos premisas. La primera: que el matiz de ‘pride’ en lengua inglesa es menos negativo que en lengua española. Debemos tener en cuenta que en las culturas de raigambre mediterránea, más gregarias, se han castigado a menudo rasgos humanos como la autoestima, el amor propio o la voluntad de destacar como contrarias a la obediencia, a la conformidad, a la convivencia. La misma palabra ‘ambitious’ tiene menos connotaciones negativas que su traducción ‘ambicioso’. Más información, al pie.

La segunda: que las personalidades históricas que iniciaron las reivindicaciones en Occidente, en la Nueva York de 1969, ya debatieron y decidieron el nombre de Pride. De hecho, la próxima vez que alguien te pregunte por qué las ‘marchas del Orgullo LGBT’ existen o por qué el mes de junio se dedica al ‘Orgullo’, les puedes decir que «una mujer bisexual llamada Brenda Howard pensó que debía ser así».

Leeréis por ahí a quienes consideran que también debería haber un «día del orgullo hetero». No os preocupéis, lo proponen seres frágiles acostumbrados a no tener problemas en este ámbito. Ahora que les tosemos un poquito, para pedir paso no más, se ponen a la defensiva. Estaban totalmente acostumbrados a que nada cuestionara su modo de vida hetero como el único válido. Ese orgullo (cis-)hetero va de mantener la superioridad. La palabra «orgullo» a un cishetero (#notallheteros) le suena al privilegio de tener algo que no tienen los demás. Mientras que mi Orgullo y el de mis hermanes es de reconocimiento. Nos reconocemos con igual validez, sin reservas. Nos reconocemos en una lucha por conservar los derechos y el respeto adquiridos. Nos reconocemos en nuestro trabajo en pos de la aceptación de la diversidad. Así que no tengáis reparo en hablar del Orgullo.

El origen del ‘Orgullo’ fue una revuelta de 1969

«Yo no me quiero definir», «el “ambiente gay” es un gueto en el que yo no me meto», «se puede ser un hombre de verdad y ser gay», «chica femenina busca similar», «no tengo por qué ir anunciando con quién me acuesto», «solo masculinos» o «ni asiáticos ni latinos» son todo frases que ahora se pueden decir porque primero se ha llevado a cabo una lucha, que este año cumple su cincuenta aniversario. Para combatir en esta lucha se ha plantado cara a una policía que controlaba los mandatos de género, se han organizado actos de resistencia y manifestaciones en la calle, grupos de presión y asociaciones han batallado ante las administraciones públicas y muchas personas han hecho visible su realidad sexual no normativa tanto en lo cotidiano como en lo público. No me cansaré de decirlo: para que alguna persona suelte frases tan segregadoras como las anteriores, tan medrosas, tan poco altruistas, otras nos hemos jugado el tipo en la calle, sobre el escenario, ante las instituciones y frente a los medios de comunicación.

«Un buen corte de manga al género» / MalvaDisco.com

«Un buen corte de manga al género» / MalvaDisco.com

De padre portorriqueño y madre venezolana, Sylvia Rivera nació en el Bronx en 1951. Marsha P. Johnson, hija de un operario de cadena de montaje y una criada, era negra y tenía seis hermanos. Ambas estaban en primera línea, respondiendo a una redada policial que se montó contra el bar Stonewall Inn por el mero hecho de ser un espacio donde se respetaba la disidencia de género. Podéis leer más en el artículo de Marta Borraz «El origen del Orgullo tiene nombre de mujer trans, drag queen, racializada y prostituta», donde veréis cómo se definían y a qué se dedicaban estas protagonistas del movimiento de liberación sexual. En nuestro territorio, con el franquismo y su Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, los primeros movimientos de liberación eran clandestinos, lo que los deja también al margen de la legalidad y la aceptación social de la época, como ocurre aún hoy con el trabajo sexual (capitalismo sí, pero no vayas a tocarme la moral). Así que si dos mujeres policía pueden desposarse legalmente, se lo deben a personas que en su momento eran apaleadas por la madera. Y si un pepero se puede casar con otro pepero, lo hace a pesar de lo que impulsa su partido. No lo olvidemos.

Del blanqueo de capitales al ‘roseo’ del capitalismo

¡¡Pero qué haces hablando de socioeconomía, con lo tranqui que estaba yo leyendo sobre ‘mariconez’??

¿La comprensión lectora qué tal? ¿Que los términos «privilegio», «pobres» o «capitalismo» estaban aquí por casualidad? Por desgracia, las dinámicas del capitalismo, del neoliberalismo con que nos gobiernan, buscan distinguir segmentos de mercado (grupos con características comunes) a quienes convencer de y vender sus productos e ideas. Al aumentar la aceptación por las disidencias de género, los poderes se han ido apropiando de estas ex-anomalías, especialmente de la homosexualidad cisgénero blanca occidental: cachas con pelas, vaya. Han separado lo que consideran respetable del resto de reivindicaciones: puedes amar a alguien ‘igual que tú’, especialmente si eres lo suficientemente conservador para no cuestionar todo lo demás. No les recuerdes que hay un montón de opresiones por resolver. Tú dedícate a lo que mueva dinero y mantenga una imagen inocua de tu diversidad.

Mira, yo hoy también me he puesto una banderita de colores. ¿Qué más derechos queréis? ¿Que las personas trans… qué? ¡Si ese país [ese que tiene secuestrada a otra nación] ha celebrado Eurovisión, que es lo más mariquita!

Parece que no quede claro que lo que hace falta es dar espacio y recursos a lesbianas, transexuales, transgénero, bisexuales, queers, intersexuales y asexuales, a personas con menos recursos económicos, a personas racializadas y al resto de las excluidas en las esferas de poder y de gestión, darles voz y poder en los medios, en la producción artística y más allá. Si un grupo disidente desea un espacio no mixto, que pueda contar con él sin las pegas de los que siempre tienen derecho a entrar en todos los espacios, y a excluir de ellos. Ayudemos a las acciones rurales y de mezcla real, a pie de calle, con discursos que expliquen la diversidad y su historia, como ese Orgullo Serrano, el Agrocuir y cualquier Orgullo Crítico (venid al Orgullo Crítico de Murcia, por cierto). Seamos críticos ante el capitalismo rosa, el de empresas y partidos que se apropian de esta lucha.

¿No serás tú «turista cisheterrorista»?

Acabo con una serie de reflexiones para cisheteros y otras personas afines a la norma (¿se puede ser disidente y afín a la norma?), de cara a las actividades del Orgullo. Os recuerdo que se trata de una época de protesta, de reflexión, de espíritu crítico, de respeto a la diversidad y de celebración, que nada de esto está reñido.

  • Observa cómo se intercalan las discriminaciones por etnia, color, androginia, poder adquisitivo, funcionalidad o edad en todo esto y ¡pórtate! Tratar a todo el mundo con afecto y respeto es una lucha radical. Por descontado, nada de actitudes misóginas, bífobas, tránsfobas, homófobas ni abusos en general.
  • ¿Vas a un espacio lésbico a buscar a la chica con que cerrar un trío para tu pareja hetero? A lo mejor estás tratando a personas como mercancías
  • Pide permiso para echar fotos (a mí incluida, aunque me arregle para ello). Por muy extravagante que te parezca alguien, puede que no quiera que le eches una foto y ¿tu derecho a la imagen personal te gusta que te lo respeten? Pues eso.
  • ¿Será el Orgullo el sitio adecuado para una despedida de soltero o una noche de chicas heteras? Vaaaaya, no te lo habías planteado. A ver si es que tienes demasiada costumbre de que la sociedad no te diga que algo no lo puedes hacer. Al rincón de pensar.
  • Todo el espectro de disidencia sexual, tanto más las personas trans, tiene derecho a un Orgullo seguro y tranquilo. Abre tu mente y descubrirás.
  • Las actividades del Orgullo en todas sus formas están centradas en las sexualidades disidentes, así que si eres de sexualidad normativa, lo más revolucionario es dejar espacio y actuar como el invitado que eres.

Negar el valor del término «Orgullo», es hacerles un feo a quienes se llevaron palos para que hoy podamos hablar de esto con seguridad y con tranquilidad. También es triste desconocer sus orígenes, al menos en vuestra cultura. Honrad una tradición de lucha popular, basada en la aceptación de otras formas de entender los géneros, los cuerpos, los afectos y sus relaciones. El hecho de que aún quede por luchar es lo que hace que debamos aceptar las sexualidades disidentes, ponerlas en valor y trabajar en torno a ellas, en lugar de quedarnos con opiniones desinformadas.

¿Qué me decís? ¿Os parece todo estupendo?, pues compartidlo. Si no, que se abra el debate.

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Mira que me gusta a mí una nota al pie. Y dar crédito a las personas en las que me apoyo. Aprended, papanatas:

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