Mensajes subliminales en la moción de censura

El presidente de Vox, Santiago Abascal

La moción de censura de Vox y los discursos emitidos en el Congreso de los Diputados darían para un artículo de ocho folios por las dos caras y con notas a pie de página. Ha habido de todo (y nada bueno): palabras gruesas, mentiras, insultos, disparates y para culminar un “Viva el rey” de Vox que le ha debido hacer mucha gracia a Felipe VI. Pero hoy nos vamos a quedar con los mensajes subliminales porque han también sido un filón.

Uno de los pasajes más tristes y escalofriantes del magnífico libro de Carson McCullers 'El corazón es un cazador solitario' es ese en que un abuelo negro (cuyo hijo ha perdido los dos pies debido a la brutalidad racista de la cárcel) dice que cuando esté frente al Buen Dios con su gran familia le pedirá que los convierta a todos en blancos. Ese es el deseo que subyace en la frase del diputado de Vox de origen ecuatoguineano Ignacio Garriga cuando dice “en mi partido siempre me han tratado como si fuera una persona normal", de lo que se sigue “sin serlo” porque se admite de forma tácita que una “persona normal” es una persona blanca. El subconsciente es lo que tiene, que funciona en automático. Hay un íntimo desprecio a la propia raza en el hecho de militar, siendo mulato, en un partido racista por definición como lo es Vox, que aplaude todos y cada uno de los disparates de Trump, supremacista blanco por antonomasia. Un partido que te utiliza, además, para blanquear paradójicamente su racismo.

Por si esto no fuera suficiente Abascal habla de acabar con los “estercoleros multiculturales”. La última vez que alguien tuvo una gran idea como esa en Europa empezó por invadir Polonia, no lo olvidemos. La multiculturalidad debería ser una aspiración de cualquier partido democrático, que evidentemente no es el caso en Vox.  La multiculturalidad se basa en promocionar la convivencia pacífica de gentes de distintos orígenes, religiones y culturas, algo imprescindible en este mundo diverso y globalizado en el que vivimos. El impulso de acabar con la multiculturalidad solo tiene un nombre y es fascismo. Lo contrario de la multiculturalidad es la raza única con una única cultura, fin que perseguía denodadamente el nazismo, con el resultado que todos conocemos. Se les cuela el subconsciente por todos lados. Aluden para reforzarse a otras fuerzas y partidos patrióticos en Europa que defienden, como ellos, la cultura única. Esos partidos a los que no mencionan son los partidos fascistas, a los que en otros países el resto de fuerzas conservadores cuidan mucho de mantener a distancia. No así en España donde el partido popular cogobierna cómodamente con ellos en muchas autonomías y ayuntamientos.

La tarea de Casado ha sido complicada: le era imposible apoyar un discurso tan delirante como el de Vox en el que ha atacado tanto a la UE como a las autonomías, pero al mismo tiempo es consciente de que el mensaje de este partido es el mismo que manejan los votantes del Pp cuando ya no tienen filtro; no por nada llama Rufián a Vox “el partido del cuarto cubata”. Al mismo tiempo su objetivo es desgastar al gobierno, objetivo que ha llevado a Vox a esta moción de censura destinada al fracaso. Después de meses de compartir con el PP un espacio político extremista, Abascal ha elaborado un mensaje más allá de lo ultramontano con la idea de erigirse como líder indiscutible de la caverna dejando fuera a lo que Losantos llama la “derechita cobarde”. Para ser justos una cosa sí hay que agradecerle a Abascal: va a conseguir por primera vez en nuestro país que la derecha se fracture. Mira, algo es algo.

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23 de octubre de 2020 - 09:26 h

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