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Cambiar, Cambiemos o Podemos: resaca de una fiesta socialista en Murcia

Sergio Ramos, candidato por Cambiemos Murcia (IU-Anticapitalistas) a la alcadía tras notificar su dimisión por los malos resultados / CM

Elisa Reche / Santiago Cabrera Catanesi

Murcia —

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El 28A fue demoledor para los partidos de izquierda más allá del PSOE en la Región. Mientras Sergio Ramos y Margarita Guerrero de Cambiemos Murcia acaban de recoger esta semana sus bártulos del Ayuntamiento al perder toda representación en el consistorio, lo que llevó a la inmediata dimisión del primero, cabeza de lista de la agrupación municipalista (el primer concejal y portavoz de la agrupación, Nacho Tornel, no repitió candidatura para las elecciones); Óscar Urralburu y los otros cinco diputados de Podemos han hecho lo propio en la Asamblea Regional al perder el espacio con el que contaban como grupo parlamentario para pasar con los dos diputados obtenidos el 28A al del grupo mixto.

Sin acuerdo para una confluencia regional con Podemos, Cambiar la Región (IU más Anticapitalistas) ni siquiera llegó a sumar los suficientes votos para conseguir un escaño en la Asamblea. Por su parte, el PSOE pasó de 13 a 17 diputados y cantó la victoria en unas elecciones autonómicas en la Región después de 28 años, lo que no necesariamente le dará el gobierno, ya que la decisión queda en manos de Ciudadanos. “Fundamentalmente nosotros lo que hemos hecho ha sido recoger todo el voto de la izquierda”, afirma Alfonso Martínez Baños, número siete del Partido Socialista.

“Se ha acumulado la mayor parte del voto de la izquierda en torno al Partido Socialista, incluso mucho más del que inicialmente preveíamos porque estábamos en torno a los 190.000 votos y finalmente han sido 212.600. Esto ha sido fruto de esa estrategia electoral en la que hemos manifestado la necesidad de cambio y que el cambio venía con el PSOE. Por la parte de la derecha pasa igual y ha funcionado el voto útil para el PP”, añade el dirigente socialista en referencia a los 16 escaños obtenidos por el Partido Popular.

Martínez Baños no cree que haya influido el hecho de que Cambiar la Región y Podemos no fueran en confluencia a la cita electoral autonómica y municipal, una de las cuestiones que más ha dividido a los partidos de izquierda antes, durante y después de la campaña. “Tengo mis dudas, no creo que eso haya incidido tanto”, apunta.

La polémica vino servida el pasado viernes en forma de análisis firmado por el diputado nacional por Podemos, Javier Sánchez Serna, y la número tres de Podemos regional, María Marín, quien se ha quedado sin escaño, ambos reconocidos pablistas, y publicado en el periódico La Opinión.

En el artículo reconocen que, aunque las causas del retroceso de Podemos hay que buscarlas a nivel estatal, hay que analizar lo ocurrido en la Región porque “estamos ante una bajada muy considerable, que nos convierte en la cuarta comunidad donde las fuerzas transformadoras retroceden más”. Frente a los resultados de las elecciones generales, en las que se consiguieron 81.000 votos, la formación morada obtuvo 36.000 en las autonómicas.

El diputado lo tiene claro, “la división ha penalizado. A IU-Verdes y Podemos les ha ido peor cuantitativa y cualitativamente”, dijo a este periódico. Los números indican que si las formaciones se hubieran presentado con la fórmula de Unidas Podemos habrían obtenido tres escaños, quedándose fuera del grupo mixto, aparte de representación en diez municipios.

El dirigente murciano no considera útil individualizar responsabilidades. “Tenemos que hacer una reflexión colectiva y con compañerismo”, dijo a este periódico. Ante las preocupantes perspectivas de futuro de la izquierda en la Región, el diputado enfatiza en la necesidad de “reforzar el espacio de Unidas Podemos”. “Hay que superar las diferencias que haya podido haber en las negociaciones e ir a ellas con ánimo de acuerdos”, añade.

Con respecto a las agendas políticas de PSOE y Podemos en Murcia, Serna lamenta la “falta de autonomía y perfil propio” de los morados frente a los socialistas. En este sentido, recuerda la llegada a las vías en el paso a nivel de Santiago El Mayor: “Levantar el brazo de Diego Conesa, como si fuera el ganador, fue quizás demasiado”. En la misma línea, señala que durante la campaña electoral Podemos se diferenció poco del PSOE: “Cuando más nos acercamos a los socialistas, más desdibujamos nuestro proyecto”.

Óscar Urralburu, quien no va a dimitir, ve en este análisis de Serna y Marín la intención de “pescar en río revuelto, como ya ha ocurrido en otras ocasiones”.

“A mí me da rabia que se hagan análisis tan simplistas y que se aproveche para meter baza interna porque, además, es no aprender de todo esto. La gente está cansada de estos ajustes de cuentas y de aprovechar cualquier momento para sacar los codos dentro del partido”, abunda Ginés Ruiz Maciá, el número uno de Podemos en el Ayuntamiento.

Frente a las acusaciones de falta de crítica al PSOE durante la campaña, Urralburu señala que “es muy difícil ser beligerante con el PSOE en la Región con un 35% de bloque progresista y, sobre todo, cuando Pablo Iglesias está pidiendo entrar en el Gobierno de España”.

El líder de Podemos regional, reconocido errejonista, considera que el problema viene de atrás y que la pérdida de confianza en Podemos ya se puso de manifiesto en junio de 2016 con la repetición de las elecciones generales tras la falta de acuerdo con los resultados de diciembre de 2015 y que, posteriormente, la abstención se consolidó en primer lugar con las elecciones andaluzas y después en las generales del 26M. “El 28A acelera el voto útil en un proceso de recomposición de un bipartidismo imperfecto, pero que es muy preocupantes para las fuerzas del cambio”, apunta.

Amparo Albentosa, decana del Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Murcia, coincide con el diagnóstico: “Ha habido un voto útil al Partido Socialista en contra del trifachito, como dice la gente. Se trataba de parar a la derecha”, apunta.

El politólogo Francisco Javier López Carvajal no considera que la campaña de Podemos regional haya sido “servil a los intereses del PSOE”. “De hecho, Urralburu ha sido el mejor candidato. El problema es que no conecta con un electorado más centrado. Y él es de Errejón, pero Podemos representa un ala más a la izquierda y la sociedad murciana no es una sociedad, precisamente, muy de izquierdas. Es más bien centrada y escorada a la derecha, con lo cual el caladero de votos que tienen es pequeño”.

“Lo que pasó con Podemos en 2015 en la Región fue un espejismo, prácticamente. El voto en todo el bloque de izquierdas ni se ha ganado ni se ha perdido, sencillamente se ha reorganizado porque lo que ha perdido Podemos e IU es prácticamente todo lo que ha ganado el PSOE”, señala López Carvajal, quien también recuerda que la realidad de 2015 no es equiparable a la actual. “Ni siquiera el electorado es el mismo. Entonces estábamos en un momento económico y social muy crítico”.

El número uno de Podemos en el Ayuntamiento, Ruiz Maciá, apunta que tampoco el PSOE es el mismo que en 2015. “El PSOE ahora convence a más gente progresista y, al final, mi sensación es que esto es ocupación de espacios. En 2015 el PSOE dejó mucho espacio en la izquierda y ahí entró Podemos con una transversalidad del centro hacia la izquierda. Sánchez ha asumido el discurso de Podemos y ha ocupado ese lugar, de modo que nosotros nos hemos ido mucho más a la izquierda y ese espacio es más reducido”, señala.

El analista político, por otra parte, considera que la falta de confluencia entre IU y Podemos sí que ha afectado a los resultados electorales. “A Podemos Murcia, como en el resto de España, el hecho de no presentarse como una sola coalición obviamente les ha penalizado. Es que ha habido sitios en que se han presentado con tres y cuatro marcas distintas”, apunta.

“En el caso concreto de la Región sabemos que hay un voto tradicional de IU. Si sumas ese residuo al suelo que parece tener Podemos con eso logras una mayor representación. Y encima ves que el liderazgo no es fuerte y tienes a Serna por un lado, a Urralburu por otro y en los municipios grandes haciendo la guerra cada uno por su cuenta, pues obviamente el electorado de izquierdas busca refugio en una alternativa que percibe segura como es el PSOE”, explica López Carvajal.

“Probablemente algunos de esos electores hasta hayan votado con la nariz tapada, pero han maximizado la utilidad del voto. Ha sucedido igual que en el bloque de derechas: Vox se ha desinflado porque sus antiguos votantes se han refugiado en un voto que entendían que era más útil para frenar un gobierno de izquierdas”, añade.

“Veníamos con la idea de volver a la Asamblea Regional y no se ha cumplido” señala el coordinador de IU-Verdes a nivel regional y candidato por la marca Cambiar la Región de Murcia, José Luis Álvarez-Castellanos. También achaca los resultados a la llamada del ‘voto útil’ socialista que, en su opinión, no tiene cabida a nivel municipal. “Entiendo que la gente vote en la nacional al PSOE por el miedo al trifachito, incluso a nivel autónomico, pero el trabajo en las localidades ha sido muy bueno, y no se ha visto reconocido”.

Si bien reconoce que la confluencia habría aumentado el número de representantes, expresa que “Siempre ha habido entre un 1-2% de votantes de ambas organizaciones que, ante la posibilidad de confluir, no apoyaban esa unión”. Con todo, apuesta por la necesidad de una izquierda de confluencia regional.

A nivel de partido, se encuentran analizando “en profundidad” las causas del batacazo. Castellanos cree que las elecciones generales influyeron, pero reconoce que han hecho cosas mal: “El alargamiento excesivo de las negociaciones con Podemos nos perjudicó a la hora de plantear una nueva propuesta de espacio político de cara a las autonómicas”. A eso suma que el candidato sea un perfil desconocido en el ámbito regional.

Ante la dimisión de su homónimo municipal por los resultados, Castellanos señala que su renuncia no está “fuera de la mesa” pero que antes toca “replantear de forma consensuada qué dirección tomará el partido durante la legislatura presente y las prioridades organizativas”.

“Los resultados fueron malos, sin ningún tipo de excusas”, lamenta Sergio Ramos, candidato al Ayuntamiento de Murcia por Cambiemos Murcia que, al quedarse sin representación, dimitió la misma noche de las elecciones. “No es momento de paños calientes, hay que asumir responsabilidades”. Si bien indica que la culpa es colectiva, “no pasa nada porque las caras visibles den un paso a un lado”.

Con respecto a presentarse como una marca individual y no en confluencia, Ramos tiene claro que ellos hicieron “todo lo posible” porque hubiera unidad: “Fue la dirección de Podemos la que no quiso. Ahora sabemos que fue malo para los dos”. Con todo, considera que presentarse conjuntamente solamente habría “mitigado el golpe” y no solucionado el problema de raíz.

Ruiz Maciá, quien será edil de Podemos en el Ayuntamiento junto con la número dos de la formación morada, Clara Martínez Baeza, dice, por su parte que “con el acuerdo de confluencia que se ofreció a IU, ese tercer concejal sería suyo. Se les ofreció el tercero y el sexto y se nos dijo que era un disparate”.

“Si analizamos dato a dato municipio a municipio en los tres procesos municipal, autonómico y europeo vemos que hemos perdido entre un 33 y un 60% del electorado ya fuéramos juntos o por separado, es decir que la transferencia de voto al PSOE se ha producido al margen de esto”, señala Urralburu. “Con lo que estábamos viendo lo más fácil era ir a la confluencia y, aunque no veíamos la aceleración del voto útil en el mes de enero, sí veíamos un desgaste electoral”, añade.

“Teníamos las cuentas hechas y sabíamos que con IU blindábamos el quinto y nos acercábamos al sexto en la Asamblea, pero nos dijeron que no. Les planteamos 33% de la lista de posición de salida y un 40% a un nivel municipal y el 3 y el 6 en las posiciones de Murcia, Cartagena y Molina de Segura. Me parece una decisión errónea, pero totalmente legítima, ahora que no me lo achaquen a mí”, apunta Urralburu, quien no sabe si podrá mantener la sede en la calle Cartagena y cómo afectará la pérdida de cuatro diputados en los recortes de personal del partido.

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