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“Hay que cambiar la correlación de fuerzas en Europa para la defensa de los trabajadores”

Paloma López abandona CCOO para integrarse como número dos en la candidatura de IU a las europeas con el objetivo de "conformar un bloque de izquierdas que se oponga al proyecto neoliberal"

"Le damos demasiada importancia a la confección de las listas y poca a la de un programa alternativo como es el de IU", asegura

La secretaria de Empleo de CCOO y 'número 2' de IU a las europeas, Paloma López / Mariano Cieza Moreno (EFE)

La secretaria de Empleo de CCOO y 'número 2' de IU a las europeas, Paloma López / Mariano Cieza Moreno (EFE)

Paloma López ha decidido dejar un puesto en el que había alcanzado prestigio para entrar de lleno en la vorágine de la política partidista. En Comisiones Obreras ha batallado desde finales de los 90 por los derechos de los trabajadores, los últimos seis años desde la poderosa secretaría de Empleo. Pero ha llegado el momento, dice, de trasladar la lucha a las instituciones europeas, dominadas por una alianza entre la derecha europea, los partidos liberales y una parte de la socialdemocracia que legisla contra los intereses de los ciudadanos. López, que concurrirá como número dos en la candidatura de Izquierda Unida, atiende a eldiario.es por teléfono una semana después de su nominación.

Va a concurrir a las elecciones europeas como número dos por IU después de muchos años dedicada al sindicalismo en el alto nivel. ¿Qué le lleva a dar el salto a la política?

No ha sido una decisión fácil. Llevo mucho tiempo trabajando en CCOO muy centrada en la defensa de los trabajadores y las trabajadoras pero creo que es el momento de dar el salto para demostrar que se pueden defender los derechos de las trabajadoras y los trabajadores en otros ámbitos.

La mayoría de las decisiones que afectan a los derechos de la ciudadanía y en concreto de las trabajadores y las trabajadoras se dan en el ámbito europeo a través de la troika, que no está sujeta a determinados controles democráticos. Para cambiar esas políticas que hay que dar el salto.

Abandona un cargo respetable y respetado por otro que quizá no lo sea tanto ¿No asume un riesgo alto?

Puede ser entendido así. Es verdad que los políticos, o parte de la política, están mal valorados pero hay que cambiar esa concepción de la política, y ese es uno de los elementos que podemos aportar personas que venimos de otros ámbitos con cierta credibilidad por el trabajo que hemos desarrollado. Hay que intentar recuperar la credibilidad y poner la política en el puesto central que nunca debió abandonar.

IU hace una apuesta decidida por personas que creemos que las decisiones de los Estados deben estar por encima de las de los mercados, que creemos en un modelo social distinto. Y, sobre todo, en una forma de hacer política completamente distinta: más próxima a la ciudadanía, mucho más próxima a los trabajadoras y trabajadores.

Hablaba antes de que las decisiones se toman en Europa pero luego hay que trasladarlas a la normativa de cada país. ¿Por qué ha optado por it a Europa y no pasar a la política en España?

Hay que cambiar la correlación de fuerzas en el Parlamento Europeo para la defensa de los trabajadores y las trabajadoras. Necesitamos conformar una mayoría que plante cara a las decisiones de la troika y a un determinado modelo que se está tratando de imponer. Es en el marco de la política europea donde se pueden hacer muchas cosas en beneficio de los ciudadanos.

Mencionaba antes que la troika toma decisiones por encima de los Gobiernos y sin haber sido elegida por la ciudadanía, ¿cómo se lucha contra un ente que está por encima incluso de la UE?

La solución es, como decía antes, conformar un bloque de izquierdas que sea capaz de hacer oposición al proyecto neoliberal y de luchar por una construcción social y democrática de Europa. Si queremos cambiar las políticas es preciso hacerlo con más democracia y para ello necesitamos una representación política distinta, fortalecida y que esté convencida de que otra Europa es posible, desde los derechos y desde un modelo social europeo que apueste por las políticas para los ciudadanos y las personas, con un sistema de protección social, con servicios públicos suficientes y adecuados, con otra política de modelo productivo basado en el I+D, con una apuesta por los jóvenes y también por las personas mayores.

Se pueden hacer muchas cosas y para eso es necesaria una fuerza amplia de izquierdas que haga variar las políticas que se hacen en Europa.

¿Hay vuelta atrás a las políticas de la austeridad que ya ha impuesto la troika?

Tiene que haberlas. Es imprescindible si queremos mantener una Europa fuerte. Asistimos al auge de los nacionalismos y la extrema derecha, que van a contar con una presencia en el Parlamento Europeo que puede ser importante. Si queremos no volver a tiempos lamentables del pasado y queremos construir una Europa fuerte con un modelo social que piense en la ciudadanía no se puede permitir una configuración del Parlamento Europeo como la que se da en este momento.

Es necesario explicar a las personas que participar en Europa es importante y que no se pueden dejar espacios a quienes no creen en Europa, porque nos van a llevar a más políticas de austeridad y a menos democracia.

Desde IU lo que queremos es reforzar el papel de la izquierda, la democracia y construir un modelo social europeo no renacionalizado, sino global.

Desde la izquierda hay voces que también abogan por abandonar el Euro y la UE. ¿Cómo se convence a la gente de que Europa es la solución cuando esas políticas de austeridad vienen desde allí?

El auge del euroescepticismo y la desafección obedecen a las políticas de austeridad y tienen como consecuencia un alejamiento de la política y de los elementos de participación, lo que conlleva menos democracia.

A esta situación nos ha traído una alianza entre la derecha europea, los partidos liberales y una parte de la socialdemocracia que ha apoyado la consolidación de este modelo. Esto es lo que ha permitido que la troika adopte las medidas de austeridad, en algunos casos sin haber pasado por ningún filtro democrático.

La solución pasa por variar y reforzar los instrumentos que tiene Europa. Hay que darle otro papel al BCE, hay que darle un mayor poder en la toma de decisiones al Parlamento; hay que trabajar para construir un pacto social importante.

¿Eso es trabajo de una legislatura?

No es un proceso corto ni hay que pensar que la entrada con fuerza de la izquierda puede hacer que las cosas cambien en un corto plazo. A la ciudadanía hay que explicarle con claridad qué se puede hacer: se puede plantear, por ejemplo, una auditoría de la deuda pública que establezca criterios para su reestructuración y que nos libere del lastre de determinados intereses ilegítimos.

No hay que engañar a la gente: hay una tendencia a contarle a la gente lo que quiere oír en cada momento y por muy cruda que sea la realidad las personas son mayores de edad, saben lo que quieren y lo que les gustaría. No solo hay que llegar y decirle lo que vamos a hacer, sino escuchar y que nos digan cuáles son sus necesidades para que nosotros seamos sus portavoces.

En España se han aprobado en las últimas dos legislaturas varias reformas laborales que han recortado esos derechos, ¿los españoles debemos temer por más recortes en nuestros derechos si no cambia la política europea?

Escuchamos permanentemente a la presidenta del FMI diciendo que hay que darle una vuelta de tuerca a la reforma laboral y que debe haber una reducción de los costes salariales. Es un discurso reiterado. La troika insiste en que hay que seguir recortando derechos y salarios con unas políticas absolutamente erróneas: está contrastado que son un fracaso, no hay nada más que mirar lo que ocurre en Portugal o Grecia, donde la realidad es insostenible.

No se sale de la crisis reduciendo derechos de los trabajadores y las trabajadoras en su conjunto. No se sale bajando pensiones ni salarios. No se sale sin abordar un proyecto de inversión productiva sostenible que refuerce la competitividad y la productividad. No se sale si los países del norte se cierran y solo pretenden que los países del sur cumplan un programa de austeridad que es una absoluta locura que solo ahonda las diferencias y dificultades.

La financiación internacional llega sujeta al cumplimiento de los preceptos de la troika, lo que implica que la normativa internacional, que es de mínimos, esté por encima de la nacional estaba por encima de la internacional. Lo que hay que conseguir es que esa normativa internacional aumente los derechos de los trabajadores.

¿Por qué ha elegido IU para dar este salto?

No es ninguna novedad que mi compromiso político siempre ha estado con IU. Comparto este proyecto desde hace tiempo y me encuentro cómoda con sus planteamientos políticos, especialmente en este momento por la apuesta que ha hecho de abrirse a la ciudadanía a través de los movimientos sociales y de los sindicatos. Tenemos que entender que la sociedad ha cambiado en su forma de funcionar y de manifestarse. Los elementos tradicionales tienen que aprender a convivir con formas nuevas. IU ha comprendido bien ese proceso y por tanto me siento muy cómoda.

Creo que en la medida de lo posible trataré de contribuir en Europa y en el marco nacional para trasladar a la ciudadanía qué se hace y cuál es la incidencia. Hay una apuesta muy clara de estar en permanente contacto con la ciudadanía y de dejar muy claro que somos servidores de las personas y que estamos allí para hacer y corregir lo que nos pidan.

¿Tardó mucho en dar el 'sí'?

La verdad es que sí, fue una decisión muy compleja. Yo hago un trabajo bien valorado en CC OO, he estado muy a gusto con los compañeros y las compañeras. Pero me creo de verdad que se pueden hacer cosas desde la política y hay que decirle a la gente que se pueden hacer cosas desde la política y sobre todo que se pueden hacer de otra forma. Esto ha sido fundamental para tomar la decisión. Hay que recuperar para la política la credibilidad y la ética y aquí hay personas que podemos contribuir a ello.

Esta pretendida apertura ha supuesto problemas a la hora de confeccionar la lista de IU para las europeas. ¿Cómo valora el proceso?

La confección de las listas siempre refleja las realidades internas. IU es una organización muy plural que ha hecho una apuesta por las alianzas y una candidatura en estos términos siempre resulta complicado. Se ha hecho un buen trabajo, queda una candidatura que da respuestas al programa y no sucede en IU algo que no suceda en otros.

Le damos demasiada importancia a la confección de las listas y poca a la de un programa alternativo. Durante el mismo fin de semana que se aprobó la candidatura se ha cerrado el programa, que ha tenido una elaboración muy larga ya que ha estado abierto a la ciudadanía; se han debatido 1.200 aportaciones y el programa ha quedado enriquecido con estas aportaciones.

El programa es muy válido y toca todos los elementos: economía, medioambiente, servicios públicos, igualdad, inmigración, ... y a veces nos centramos demasiado la discusión sobre quién y quién no y poco en esa alternativa.

Ese fin de semana se construyó una alternativa muy sólida, muy sensata y que se puede llevar a cabo. Le pido a los votantes nos exijan que cumplamos ese programa ahora que estamos tan acostumbrados a que determinados partidos acuden con un programa y gobiernan con otro completamente distinto. En este momento es fundamental que se conozca el programa y que la gente que nos vote tenga claro que hay que establecer mecanismos para que se nos exija el cumplimiento.

Las personas que conformamos las candidatura de IU tenemos el interés de devolverle la ética y la credibilidad a la política. Y, por otra parta, de devolver un concepto ético a las instituciones haciendo otro tipo de política y otra forma de hacer política.

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