El humor no termina de aparecer en la campaña vasca

El lehendakari Patxi López, en un mitin de la campaña vasca. Foto: Efe.

Los últimos días de la semana de La Risa de Bilbao coincidieron con el inicio de la campaña electoral vasca pero este emparejamiento en el tiempo no ha sido suficiente para que el humor impregne el discurso político.

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Con ETA en fase terminal, cabía pensar que esta vez los políticos se tomarían su tarea de convencer a las masas de manera algo más irónica, pero el silencio de las armas no ha sido suficiente para permitir escuchar las risas. Quizá porque las heridas son muy recientes.

Ni Urkullu, ni Basagoiti, ni Mintegi bromean. Tampoco el lehendakari, aunque uno de los pocos ingredientes humorísticos en estas elecciones es un vídeo electoral del PSE-EE, donde la formación socialista trata de explicar en qué consiste su lema de campaña: estamos a lo que hay que estar. Como explica Carmelo Moreno, politólogo y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Información de la Universidad del País Vasco (UPV), nada mejor para la pedagogía que recurrir a ese viejo chiste de dos vascos que pasean por el monte buscando setas, cuando, de repente, uno se para y le dice al otro: "¡Hostia, Patxi, mira, un Rolex!", a lo que el otro le contesta: "¡Pero, ¿a qué estamos? Aquí, ¿estamos a setas o estamos a Rolex?". Hasta ahí el chiste.

En opinión de Moreno, el vídeo electoral trata de responder a la pregunta, aunque sea en voz baja: "En el PSE... estamos a setas". Es una "auténtica declaración de intenciones política, aunque sea a costa de traicionar el espíritu del chiste", matiza el politólogo. Mientras en el chiste no se responde a la pregunta, en el spot publicitario sí se hace; es decir, se explica el propio chiste.

"Tal vez hubiera sido mucho más hábil desde el punto de vista político, y sobre todo para mantener la comicidad, que el spot no hubiera llegado tan lejos en ese puritanismo de las intenciones. En este sentido, la respuesta del famoso símil de Groucho Marx a la pregunta de si quieres té o café es más acertada: "Sí, gracias". Sin embargo, "la honestidad del anuncio es un dato a su favor", valora Moreno. "Tal vez el spot electoral del PSE-EE ha pecado de cierta ingenuidad en su resolución final, aunque por ello el spot ha caído en gracia, para bien o para mal, allá cada uno, y ha tenido cierta repercusión mediática, a pesar de todo".

Es de destacar la manera de recrear la realidad del video. La escena, rodada en un robledal, con la hojarasca cubriendo el suelo, presenta a dos hombre que rondan la cincuentena, con sus cestos de mimbre en los brazos y navaja en mano para cortar las setas, con camisas de franela a cuadros y sin rasurar la barba; a primera vista, se podría pensar en que el aspecto de ambos se asemeja más a votantes de Bildu o del PNV.

Evidentemente, el cóctel terrorismo-risa es difícil de gestionar. En el festival La Risa de Bilbao se incluyó una exposición bajo el título El humor gráfico contra ETA. El contenido refería a viñetas en periódicos nacionales, mediante un recorrido desde 1979 hasta la fecha. Se presentó, además, como "un alegato a favor de la paz y la convivencia", tal y como explica su organizador, Juan Bas.

Un ejemplo mucho más crudo sobre el recurso a la risa frente a ETA ha sido el programa de la televisión pública vasca Vaya semanita. A partir del año 2006, con la organización terrorista aún activa, comenzó a grabar escenas cómicas en las que se caricaturizaba a los etarras. El politólogo Carmelo Moreno ha estudiado en profundidad este fenómeno, en su momento sorprendente, y que sin embargo fue acogido con elevadas dosis de naturalidad por la audiencia.

En el actual escenario, Moreno ve más recorrido para el humor. Por ello, ante el spot electoral del PSE-EE, plantea la siguiente cuestión: "¿No sería interesante proponer al electorado vasco un juego, que consistiera en adivinar cuál sería la respuesta más proclive de cada uno de los partidos políticos a esta cuestión tan trascendental? ¿Setas o Rolex? ¿Cuáles serían las posibles respuestas? Es posible que algún partido dijera: 'serán tontos estos socialistas, mejor Rolex, ¿no?', aunque siempre hay otros más cínicos aún que podrían pensar: 'Obviamente, nosotros estamos por las setas y por los Rolex'".

Para poner la guinda, para Carmelo Moreno, en esta partida a cuatro que siempre es el mus político vasco, aún cabría otra respuesta, aquella que dijera "yo lo que quiero es tener el derecho a decidir si setas o si Rolex". ¿Ponemos nombre a estas opciones de respuesta?

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