Perfil

Luis Medina Abascal: una vida de adjetivos superlativos hasta que llegó Anticorrupción

Luis Medina Santana, empresario e 'influencer'

Pedro Águeda


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Luis Medina Abascal (Sevilla, 1980) ha vivido siempre entre adjetivos. A veces, poco rebuscados: “Guapo”, “discreto”, “famoso”. En ocasiones, superlativos: “Es el soltero más atractivo del mundo”. Pero eso cambió en parte en noviembre de 2020, cuando en secreto, el nombre del hijo menor de Naty Abascal y Rafael Medina, Duque de Feria, pasó de ser mencionado únicamente en revistas del corazón y suplementos ‘rosa’ a habitar unas diligencias de la Fiscalía Anticorrupción. Aquí, los epítetos escasean; solo se repite “presunto”. Y no hay pies de foto. Ni siquiera hay fotos. Solo artículos del Código Penal.

Artículo 392: Falsedad documental. 

Artículo 248. Delito de estafa.

Artículo 301. Delito de blanqueo de capitales. 

Las investigaciones del fiscal Luis Rodríguez Sol han penetrado la superficie donde se quedan los artículos del papel ‘couché’ y los suplementos ‘rosa’ de algunos digitales al hablar del hijo pequeño de Naty Abascal. Concretamente han llegado a algún espacio cerrado de marzo de 2020, en pleno confinamiento de la pandemia del Covid. Aparece Luis Medina marcando un número de teléfono móvil, inaccesible para el resto. Alguien se lo ha facilitado junto a un nombre. Al otro lado de la línea se pone un alto cargo del Ayuntamiento de Madrid.

A ese alto cargo se le ha encargado encontrar material sanitario para repartir entre policías y bomberos de la capital, expuestos al virus en primera línea. Decenas de millones de euros saldrán de la funeraria municipal, con capacidad para adelantar pagos. Los muertos se cuentan a centenares cada día. Luis Medina Abascal ni siquiera necesita un plan. Le basta con conocer a determinada gente. 

“La fama te proporciona ciertas comodidades: te dan mesa en un restaurante, te hacen un descuento en una tienda… pero no paga la factura de tu casa”. La frase aparece en una de las pocas entrevistas que Luis Medina Abascal ha concedido a los medios que consideran que el hijo del Duque de Feria no necesita destacar en nada para resultar de interés. En un momento dado habla a XL Semanal, suplemento dominical del Grupo Vocento, sobre su madre, Naty Abascal: “No nos ha dado los lujos que dan otros padres, que les dan a los niños lo que quieran. Nos ha empujado a que estudiemos y trabajemos y se lo agradecemos”.

¿De qué trabaja Luis Medina Abascal? El empresario figura como administrador único en dos sociedades: una no presenta cuentas y la otra está inactiva. Tula Creative Studio, con sede en Barcelona, está dedicada a la consultoría en el ámbito de la publicidad. La empresa fue creada en 2014 y bautizada con el nombre de una perra de Medina. A día de hoy no consta actividad. 

Más recientemente, en mayo de 2020, Luis Medina creó Sextante Trade Mark, dedicada a intervenir en el comercio de productos diversos. Lo hizo dos meses después de su éxito en su intermediación para la compra de mascarillas, guantes y test de anticuerpos en la peor fase de la pandemia. Aquella nueva ocupación prometía: cuatro llamadas y un millón de euros de beneficio. Sextante Trade Mark tiene su domicilio social en la lujosa casa que Naty Abascal tiene en el centro de Madrid, aunque la empleada del hogar que abre la puerta no sabe nada de empresas radicadas allí. La sociedad no presenta cuentas.

Pero Luis Medina tiene otra ocupación, aunque esta no sea sencilla de descifrar. Así lo promocionaba una suerte de representante de ‘influencers’ hace unos años: “Aristócrata, empresario y socialité, Luis es uno de los invitados VIP más reclamados en los front rows de los desfiles de todo el mundo y en las alfombras rojas de los eventos más exclusivos. En los últimos años se ha convertido en un referente para las marcas de moda masculina, debido a su poder de prescripción tanto en el mundo online como en el offline”. Una posible traducción es que Luis Medina Santana sale mucho en las revistas de papel y en publicaciones digitales. 

Como él mismo cuenta, la infancia de Luis Medina se desarrolló desde los ocho años en exclusivos internados. “Iba a mi casa una vez al mes. Con doce años vivía en Inglaterra y de ahí me fui a Estados Unidos”. Con quince años sufrió el escándalo que marcaría a la familia: su padre, el duque de Feria, fue condenado por tráfico de drogas y corrupción de menores en una sentencia de sórdido relato. 

La noticia de que su nombre aparece en unas diligencias de investigación abiertas en noviembre de 2020 por la Fiscalía Anticorrupción sorprende a Luis Medina Abascal a la espera de convertirse en marqués. Los medios que le suelen prestar atención informaban hace meses de que su hermano mayor, quien heredó de su padre el título de Duque de Feria, le había cedido el marquesado de Villalba. Sin embargo, la asunción del titulo nobiliario no aparece todavía en el BOE. Las crónicas de la alta sociedad dan cuenta de la complicada burocracia que requiere que se materialicen esas cesiones. 

La “generosidad” y “honestidad” de su amigo comisionista

En aquella llamada de marzo de 2020 al teléfono del dinero del Ayuntamiento de Madrid, Luis Medina dijo que tenía un amigo con contactos en Asia y que este podría traer material sanitario. Se trata de Alberto Javier Luceño Cerón, quien aparece impartiendo una charla en un centro de formación en el que destaca los valores de “la honestidad, la generosidad, la humildad, la integridad…”. 

Medina había conseguido el contacto de la persona que centralizaba los contratos a través del primo del alcalde de Madrid. Carlos Martínez-Almeida es un abogado con el que el regidor comparte de vez en cuando partidas de golf. Según la querella que ha presentado ahora Anticorrupción, Medina mantiene con el primo de Almeida una amistad que el Ayuntamiento niega. El alcalde dice que solo habló con Medina una vez, para agradecerle una donación de mascarillas.

Luceño Cerón se embolsó cinco veces más que Luis Medina, un total de 5 millones de euros en marzo de 2020, por contactar con una empresa de Malasia que fabricaba en China guantes, mascarillas y test de anticuerpos. Los guantes no eran los que se le pidieron. Tuvo que devolver 4 de los 5 millones de dólares que recibió, según reconoce el Ayuntamiento de Madrid. Aquello cortó la comunicación. 

Los dos amigos son el objeto de las diligencias de investigación que abrió en noviembre de 2020 la Fiscalía Anticorrupción. De confirmarse los indicios contra ellos por estafa, blanqueo de capitales y falsedad documental, el Ministerio Público presentará una querella ante los tribunales, que decidirán sobre su imputación. 

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