Casado se lanza a por el votante de Vox sin renunciar al apoyo de Abascal
Pablo Casado ha elegido. Entre Aznar y Rajoy, Aznar. Entre Moreno y Ayuso, Ayuso. Entre ofrecer una imagen moderada para abrir el partido al centroizquierda o mirar a la ultraderecha, opa hostil al votante de Vox. Eso sí, sin mencionar ni una sola vez al partido de Santiago Abascal, para bien ni para mal, no vaya a ser que el vaticinio de llegar a los 176 diputados lanzado por su número dos no se cumpla y precise de los votos ultra para llegar a la Moncloa a la tercera, su única vía de supervivencia política.
No fue solo Casado. Nadie ha nombrado a Vox en los seis días previos al cierre de la Convención Nacional, que el PP ha llevado por diferentes ciudades españolas. Ninguna de las decenas de personas que han participado en las muchas charlas, simposios, paneles o conferencias ha mencionado al partido de Abascal. Ni por error. Ni siquiera el fundador del partido de ultraderecha, Alejo Vidal Quadras, quien dijo delante de Casado “echar de menos” a su antigua formación, aunque al día siguiente rectificó en una entrevista y lo calificó de “momento de debilidad”.
Una crónica de Aitor Riveiro.