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Los partidos de Sumar en el Gobierno aceleran sus encuentros y piensan ya en la candidatura para las generales

Ernest Urtasun, Yolanda Díaz, Pablo Bustinduy y Mónica García. (Archivo)

Alberto Ortiz

4 de enero de 2026 22:24 h

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2026 será un año clave para la configuración de la candidatura de la izquierda en la que se integran los partidos de Sumar que están en el Gobierno. Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú han multiplicado en los últimos meses los contactos y establecido un mecanismo de diálogo para fortalecer la coalición con vista a diseñar en los próximos meses el esqueleto de la alianza para las elecciones generales. 

La izquierda alternativa, en estado permanente de mutación, ha sufrido multitud de problemas en esta primera parte de la legislatura. Desde la ruptura de Podemos a los resultados electorales pasando por la incapacidad de establecer una fórmula estable con estructuras de diálogo y toma de decisiones democráticas. Pero desde hace meses los partidos que forman parte del Gobierno tratan de revertir parte de esas faltas y empezar a pensar en la futura alianza electoral para las generales, previstas para el verano de 2027 pero que Pedro Sánchez podría adelantar en cualquier momento. 

Los cuatro partidos se ven desde hace tiempo de forma asidua y discreta, aunque en diciembre, en plena crisis del PSOE por las nuevas revelaciones sobre el caso Salazar, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, afirmó en una entrevista que el espacio político se había reunido para estudiar los pasos a seguir. Buena parte de estos encuentros sirve para abordar las cuestiones de coyuntura y diseñar respuestas.

En las últimas semanas, el coordinador de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha ido adelantando además su intención de que estos encuentros empiecen a dar pasos de cara a la configuración de la nueva alianza electoral. “Yo estoy convencido de que en enero, todo lo que es el espacio político actual que soporta parte del Gobierno vamos a iniciar una nueva propuesta de un frente amplio que renueve el contrato social que tenemos con nuestro electorado y con el espacio de la izquierda alternativa, que lo actualice a una realidad que yo creo que ya hace que estén superadas experiencias anteriores”, dijo en una entrevista en Europa Press. Los Comuns coinciden en la necesidad de acelerar los trabajos para “relanzar el espacio de la izquierda transformadora” en el primer trimestre de 2026.

Las fuentes consultadas de las cuatro formaciones constatan que las reuniones se suceden aunque algunas voces rebajan las expectativas sobre un acto de lanzamiento de esa nueva candidatura en las próximas semanas y hablan de consolidar primero los espacios de toma de decisiones. Las reuniones se han sistematizado sobre todo desde la crisis que se desató en el Gobierno en verano desde el estallido del caso Santos Cerdán, que obligó a los partidos del Ejecutivo a pensar en una respuesta coordinada, al igual que ocurrió el pasado diciembre. 

“Llevamos meses trabajando juntos, con muy buen rollo, generando dinámicas de confianza entre las cuatro organizaciones que estamos dentro del Gobierno, para intentar hacer realidad un acuerdo político”, trasladan fuentes de Movimiento Sumar, el partido de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que lidera Lara Hernández. Esas fuentes especifican no obstante que hasta ahora las conversaciones han estado más centradas en la acción del Gobierno o la respuesta a las crisis que ha ido sufriendo el PSOE, pero que evidentemente repercuten también en su socio en la Moncloa. 

Una visión parecida trasladan fuentes de Más Madrid, que creen que antes de pensar en clave electoral es esencial generar un espacio de diálogo y de toma democrática de decisiones. “Antes de ponerse a preparar una próxima alianza o plataforma electoral, la condición previa para que esto pueda suceder es mejorar lo que tenemos ahora”, afirman. “Lo fundamental es democratizar el espacio de los partidos de la coalición”, añaden. “Es la condición necesaria para cualquier cosa posterior”. 

Las fuentes de Izquierda Unida al tanto de estas negociaciones también apuntalan esa línea. “Hay una sintonía y una voluntad de acuerdo real, pero más allá de eso no se ha variado el trabajo que se viene haciendo desde hace meses sobre esta cuestión y en el mismo espacio normal, no extraordinario, de la Mesa de Partidos, cuyas características y método de trabajo actuales coinciden mucho con las que propuso e impulsó ya IU en 2024”, sostienen.

“Esta nueva izquierda que queremos contribuir a formar ha de partir de un reconocimiento de errores de las diferentes fórmulas de concurrencia a nivel estatal, contando con mejores espacios de democracia, coordinación y toma de decisiones que en los últimos tiempos no han sido lo suficientemente claros y funcionales”, trasladan mientras tanto fuentes de Catalunya en Comú, que creen que la mejora de este diálogo entre los cuatro partidos se debe en parte a que la experiencia de formar parte del Gobierno de coalición ha generado más espacios compartidos.

Los Comuns son de hecho un ejemplo a nivel catalán de la creación exitosa de un frente de partidos que han terminado integrándose en una estructura más amplia, con mecanismos democráticos de diálogo, en el que están formaciones como la antigua Iniciativa per Catalunya-Verds (ahora Esquerra Verda), la propia Izquierda Unida y todos los cuadros del movimiento con el que Ada Colau llegó a la alcaldía de Barcelona en 2015.

“Los Comuns queremos aportar nuestra experiencia como confluencia de largo recorrido en Catalunya donde múltiples organizaciones se han unido para dar forma a una izquierda arraigada en el territorio, de marcado carácter plurinacional y que trabaja desde el eje proximidad/lejanía, frente a los que quieren que todo se decida en Madrid, lejos de donde las organizaciones trabajan”, defienden esas fuentes. “La nueva izquierda que debemos construir debe ser mucho más cercana, mucho más transformadora y mucho más arraigada a los territorios. Solo haciendo este trabajo territorial, de abajo hacia arriba, podemos generar lazos más estables”, reivindican.

La construcción de esos espacios de toma decisión y diálogo es una demanda recurrente desde la época de Unidas Podemos. Tras crear Sumar y después de las elecciones del 23J, Yolanda Díaz intentó crear una estructura orgánica amplia que integrase a sus cargos propios con los de los partidos de la coalición, pero aquel experimento fracasó por completo en medio de tensiones internas por el peso que debían tener los partidos. El proceso terminó con la dimisión de la vicepresidenta como líder orgánica de la coalición, en el verano de 2024, y obligó a los partidos a una reorganización que empieza ahora a dar sus frutos.

Esa es parte de la tarea a la que se han encomendado las direcciones de las fuerzas que componen Sumar en el Gobierno. La idea es que sean estos cuatro partidos los que desarrollen una estructura y a partir de ahí, llegada la convocatoria electoral, poder sumar al resto de partidos que formaron la coalición del 23J. Hay fuerzas de marcado carácter territorial como Compromís, Chunta Aragonesista o Més per Mallorca que no se cierran a repetir alianzas pero que no quieren participar en ningún proceso de construcción de un proyecto estatal. 

Todas las fuentes consultadas coinciden en que una parte muy importante de cara a las próximas elecciones es conseguir avanzar en la agenda del Ejecutivo. “Gran parte de cómo nos vaya a juzgar la gente sigue siendo por nuestro desempeño en el Gobierno de coalición”, sostienen en el partido que lidera la ministra de Sanidad, Mónica García. Es una idea que comparte también el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. “Cuando haya un proceso electoral en el año 2027 la movilización de la izquierda va a depender mucho de las conclusiones que se saquen sobre la hoja de servicios de este Gobierno”, dijo en una reciente entrevista con este diario.

Por eso a principios de diciembre, los partidos tenían pensado un acto antes de final de año con el que lanzar una serie de propuestas de cara a la negociación con el PSOE de los próximos Presupuestos Generales del Estado. Sumar cuenta con incluir en esta negociación una ambiciosa reforma fiscal y un importante paquete de medidas sobre vivienda en la línea de las que ya presentaron en noviembre, con la prórroga de cientos de miles de contratos de alquiler como plato estrella. 

Pero aquel acto quedó postergado tras la nueva crisis del PSOE, atrapado por la gestión de las denuncias contra Francisco Salazar y los avances en las investigaciones sobre el caso Santos Cerdán, con la entrada de la Guardia Civil en varios ministerios. En la reunión en la que los partidos de Sumar analizaron la respuesta, optaron por reclamar a los socialistas un encuentro y el compromiso con un relanzamiento de la legislatura. 

En los Comuns precisan no obstante que esta herramienta política no puede quedarse solo con la idea de frenar a la extrema derecha y revalidar el gobierno de coalición. “Debe ser consciente que eso es solo una parte de la tarea, debe ayudar a revitalizar los movimientos sociales, volver a la calle y proponer un nuevo horizonte de país por el que merezca la pena luchar, un horizonte que ponga en el centro las condiciones de vida de las familias trabajadoras y haga de su mejora el núcleo del futuro del país”, trasladan las mismas fuentes.

Más adelante llegará el momento de entrar en la construcción de una plataforma electoral. Tanto Más Madrid como Movimiento Sumar prefieren evitar poner fechas en el calendario sobre los próximos pasos y al final de este debate está latente el propio liderazgo del espacio. Tras la dimisión de Yolanda Díaz como líder orgánica, la vicepresidenta no ha vuelto a dar más pistas sobre su rol dentro de la coalición de partidos, más allá del papel que representa como vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Y tampoco ha desvelado si quiere volver a liderar una candidatura como hizo el 23J. Esa incógnita abre la puerta constantemente a especulaciones sobre otros posibles candidatos, como le ha ocurrido a Bustinduy, hasta el punto de que ha tenido que aclarar en diversas ocasiones que no quiere optar a un puesto como ese.

Una unidad incompleta 

Aunque estos partidos han superado los desencuentros internos de los últimos dos años y la situación es mucho mejor que la de hace meses, la izquierda se encamina si nada cambia a unas elecciones en las que habrá dos candidaturas, con estas fuerzas por un lado y Podemos por otro. Pese a que Izquierda Unida y también Movimiento Sumar han hecho continuas llamadas a la unidad, el partido de Ione Belarra emprendió hace dos años un camino que parece determinado a seguir.

Podemos está convencido de que la clave del futuro de la izquierda pasa en estos momentos por un distanciamiento radical del Gobierno de coalición y hablan desde hace tiempo de Sumar como una operación de los socialistas para destruirles. La única vía para que los de Belarra pudieran entrar en una candidatura unitaria pasa por la recuperación del modelo de Unidas Podemos, con IU y los Comuns pero sin Sumar y tampoco Más Madrid. Y por el momento no hay indicios de que la formación de Maíllo y el partido que fundó Ada Colau estén abiertos a retomar esa senda. 

Más bien todo lo contrario. Este mismo viernes, Maíllo aseguró en una entrevista en Radio Nacional de España que el debate de la unidad “está agotado”. El coordinador general de IU cree que hay que empezar a hablar de propuestas y conmina a quien no quiera candidaturas unitarias a “explicarlo”. “Si hay organizaciones que pretenden ir solas, cero melancolías y cero nostalgias”, sostuvo. 

Los vetos cruzados han cristalizado en las negociaciones para una candidatura unitaria en Aragón, donde finalmente habrá tres candidaturas diferentes. Y han dejado Extremadura como un oasis en el que la ausencia de Movimiento Sumar facilitó la continuidad de la alianza de Unidas por Extremadura, un proyecto de confluencia trabajado por los partidos en el territorio desde hace varios años y que obtuvo el pasado 21 de diciembre el mejor resultado histórico de la izquierda alternativa en número de escaños. 

En las elecciones que siguen este año todo apunta a que se mantendrán las mismas divisiones. En Castilla y León y sobre todo en Andalucía, donde Podemos ha decidido por el momento alejarse de la candidatura del resto de partidos de Por Andalucía, que liderará Antonio Maíllo. 

Por eso hay voces dentro del espacio político que insisten en la necesidad de hacer el máximo esfuerzo posible para integrar a todas las sensibilidades. “El objetivo es generar un espacio estable de encuentro y confluencia lo más amplio posible, que permita a las izquierdas transformadoras y plurinacionales del Estado ensancharse y ser más competitivas electoralmente. Ofreciendo un espacio sólido y confiable a lo largo del tiempo”, apuntan fuentes de los Comuns de cara a esa futura candidatura estatal.

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