Por qué, según la leyenda, este arco se construyó con vino y no con agua
Conocida como Arco del Reloj o Torre del Reloj, lo que no hay discusión es que un viajero curioso que ponga los pies en Toro, en la provincia de Toro, no se irá de la localidad castellana y leonesa sin haber visto y admirado una de las mayores referencias arquitectónicas de la ciudad.
Este popular arco y su reloj, llevan dando la hora a la ciudad desde mediados del siglo XVI, fecha en que se construyó. Posteriormente, en el siglo XVIII, y durante el reinado de Felipe V, se realizaron modificaciones en su estructura original, que le otorgaron el aspecto con el que hoy la podemos ver, finalizando las obras en 1719.
La torre se asienta sobre un pórtico con forma de arco, que por aquel entonces era una de las puertas de la ciudad, la llamada “puerta del mercado”, ya que daba salida al mercado que antiguamente tenía lugar en la contigua Plaza de Santa Marina. Se trata de una torre de planta cuadrada y estilo barroco.
En la argamasa
Pero lo que tal vez muchos no conozcan es la leyenda que explica uno de los materiales que se utilizaron para construir el arco. Que no es otro que el vino. Y es que la argamasa que se usó fue elaborada con vino en lugar de agua.
La razón de utilizar vino y no agua reside en que en aquel entonces era enorme la cantidad de vino que se producía en Toro. Tanto que resultaba más económico o más práctico utilizar el vino almacenado en las muchas bodegas repartidas por toda la ciudad, que subir el agua desde el río.
Hoy en día el arco, sin ninguna señal externa que delate que fue erigido gracias al famoso vino de la localidad zamorana, es admirado y fotografiado por todos los turistas o viajeros que se acercan hasta este corazón de la provincia.
Dichos turistas o viajeros pueden, igualmente, contemplar restos de las murallas primitivas del siglo X, que se conservan en los muros de algunos edificios. El Alcázar es otro de los alicientes obligatorios de visitar, edificio declarado Bien de Interés Cultural. O la Colegiata, declarada en este caso Monumento Histórico-Artístico, en 1892, con su admirado cimborrio de influencia bizantina.
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