Este submarino alemán se hundió en la Primera Guerra Mundial, pero sigue vertiendo contaminantes explosivos
En abril de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, el submarino alemán UC-30 se hundió en el mar del Norte. Había salido de Heligoland tres semanas antes con la misión de colocar minas frente a las costas de Irlanda, pero un problema en los motores le obligó a cancelar la operación, y el submarino emprendió su regreso hacia Alemania.
Sin embargo, el UC-30 no llegó nunca a aguas alemanas, pues terminó chocando contra una mina británica. Sus 27 tripulantes fallecieron y, junto al submarino, de unos 51 metros de eslora, también se hundieron las 18 minas y los seis torpedos que transportaba. Décadas después de aquel accidente, un grupo de científicos ha analizado en profundidad el estado del pecio.
Katrine Juul Andresen, profesora del Departamento de Geociencias de la Universidad de Aarhus, es una de las expertas que ha trabajado en la investigación. En colaboración con buzos de la marina, Andresen y sus colegas recolectaron sedimentos alrededor del submarino, así como muestras de estrellas de mar y mejillones que viven sobre o cerca del vehículo.
Los resultados mostraron que el material explosivo del naufragio sigue siendo un peligro en la actualidad. “Encontramos rastros de TNT en la fauna marina, el lecho marino y la columna de agua. Sin duda, hay contaminación”, compartió Andresen, haciendo referencia al trinitrotolueno, un potente compuesto químico explosivo.
La cuestión ahora es, según apuntó la experta, saber “cuán significativo es el efecto y hasta qué punto la contaminación afecta al medio marino desde el pecio”. Aunque cree que ahora se trata de una fuente de contaminación relativamente localizada, Andresen señala que “empeorará a medida que el pecio continúe deteriorándose y exponga más material explosivo en el interior de las minas”
Otros pecios afectados
El submarino UC-30 representa solo una pequeña parte del problema. En un informe realizado en 2024, Andresen descubrió que hay 10.127 naufragios en aguas danesas, con un porcentaje en torno al 15% que se hundió durante las dos guerras mundiales. Aunque la Gran Guerra terminó hace más de cien años, sus residuos químicos siguen siendo un problema para la naturaleza.
“La frecuente presencia de naufragios históricos sumergidos, especialmente los de guerras mundiales pasadas, representa una amenaza significativa y a menudo subestimada para los ecosistemas marinos”, concluye el estudio reciente publicado en Science Direct. Los investigadores señalan también que uno de los ecosistemas más contaminados por municiones es el Mar del Norte, un importante escenario bélico durante ambos conflictos internacionales.
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