Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde hace 68 años trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 5 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

Rasha Abu cultiva su parcela de tierra en Gaza.

UNRWA España

El férreo bloqueo, que confina desde hace trece años a la población gazatí, limita su acceso a recursos básicos como el agua o la electricidad, reduce las capacidades del sistema sanitario, restringe la construcción, y ha devastado por completo la economía de Franja. Una de las consecuencias más apremiantes se manifiesta en el acceso a alimentos. Un reciente estudio elaborado por el Programa Mundial de Alimentos, revela algo absolutamente desolador: El 86% de los niños y niñas que viven en el enclave no tienen una dieta con los nutrientes mínimos necesarios para considerarla aceptable y saludable.  

 

Rasha vive con su familia en una pequeña casa de dos habitaciones en Rafah, al sur de la franja de Gaza. Es refugiada de Palestina y madre de 11 niños y niñas. Las oportunidades laborales siempre han sido limitadas para ella y su esposo, debido a la situación económica en la Franja, pero en 2010 su situación se complicó aún más. El marido de Rasha resultó gravemente herido en un accidente de tráfico, no pudo mover las piernas durante dos años. Después del tratamiento, consiguió volver a caminar, pero sus lesiones lo han dejado con una discapacidad permanente, que lo ha obligado a dejar de trabajar. 

 

Sin ingresos, la familia tuvo que recurrir a la ayuda de agencias humanitarias. Más del 68% de los 2 millones de habitantes de Gaza, de los cuales 1,4 millones son personas refugiadas de Palestina, sufren inseguridad alimentaria, es decir, no pueden acceder o pagar la suficiente cantidad de alimentos nutritivos con los que llevar una vida saludable, según Naciones Unidas. 

 

Rasha consigue sacar a su familia adelante gracias a la harina, arroz, aceite y otros productos básicos que contienen los paquetes de alimentos de UNRWA y a lo que cultiva en una pequeña parcela de tierra asignada por una organización benéfica. 

 

Como Rasha, muchas familias se ven obligadas a limitar el consumo de alimentos y a reducir la variedad de los mismos en su dieta. Mansoura, refugiada de Palestina y madre de 5 hijos afirma que la mayoría de las comidas que prepara para sus hijos “se basan en las verduras más baratas que puedo encontrar, como las patatas y las berenjenas”. Y añade: “Solo comemos carne roja o pollo una vez cada seis meses. Mis hijos no beben leche; me preocupa mucho que esto perjudique su salud a largo plazo ". 

 

La malnutrición afecta a gran parte de la población y, aunque la situación de los más pequeños es alarmante, también preocupa que el 28% de las mujeres lactantes conviven con niveles de hierro reducidos. Esta es una de las graves consecuencias del estricto bloqueo que Israel lleva imponiendo a Gaza durante 13 años. 

 

La situación ha empeorado con la llegada de la COVID19 y el significativo aumento de los casos fuera de los centros de cuarentena de Gaza en las últimas semanas, lo que ha obligado a cientos de personas a cerrar sus pequeños negocios y perder su trabajo. Los casos se han incrementado en un 80,5% en tan solo un mes, una situación muy preocupante en un enclave con una de las tasas de densidad de población más altas del mundo y con escasez de agua. Tampoco ha ayudado el endurecimiento de las restricciones de Israel sobre el enclave en el último mes. Cerró todas las fronteras, la zona de pesca y prohibió la entrada de combustible a la única central eléctrica de Gaza, sumiendo a la población en la más absoluta oscuridad. Tras dos semanas, Israel acaba de levantar la prohibición y la ciudadanía ha vuelto a su “normalidad”, con apenas 12 horas de electricidad disponibles al día.  

 

Durante las semanas de confinamiento en Gaza, UNRWA se ha encargado de repartir lotes de comida a los domicilios de las personas refugiadas de Palestina registradas en el territorio. Una de estas familias es la de Rasha, que con su esfuerzo y el de varias organizaciones, saca adelante a sus hijos y marido. Recientemente ha sido beneficiaria de un proyecto humanitario que ayuda a más de 2.000 personas encabezadas por mujeres en los hogares de Gaza y que le permitió cultivar mejor su tierra: cavó un estanque de riego, comenzó a usar fertilizantes e instaló dispositivos que protegen sus plantas de las heladas durante el invierno. “Espero que el apoyo continúe para que todas las mujeres necesitadas puedan ponerse en pie y vivir sus vidas con dignidad. Quiero ahorrar dinero para que mi hija pueda ir a la universidad y para ayudar a cubrir los gastos médicos de mi pequeña”.  

 

Si quieres ayudar a personas como Rasha hazlo AQUÍ.

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16 de septiembre de 2020 - 23:14 h

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