El stonehenge de Cantabria alzado en los valles pasiegos
La región de Cantabria, famosa por su exuberante naturaleza y su rica historia, guarda uno de sus secretos mejor guardados en los Valles Pasiegos: un paraje que parece haber sido tocado por la mano de la historia, pero que pocos conocen. A tan solo 100 kilómetros de la ciudad de Santander, en un pequeño pueblo que apenas supera los 100 habitantes, se encuentra una formación rocosa que algunos creen que podría haber sido un calendario solar celta.
La localización y sus similitudes con Stonehenge -salvando las distancias y los intentos de comparativa por parte de los amantes de la historia-, el monumento megalítico más famoso de Inglaterra, hacen de esta zona un destino misterioso que despierta la curiosidad de todos aquellos que se atreven a explorarla.
El pueblo oculto: Borleña y su paisaje natural único
En el corazón de los Valles Pasiegos, en Cantabria, se encuentra el pequeño y pintoresco pueblo de Borleña. Este asentamiento de poco más de 100 habitantes se abre paso entre las montañas, en un paraíso natural rodeado por montes y bosques de castaños, robles y alisos, con el río Pas fluyendo a su lado.
Borleña es conocido por su arquitectura rural, donde destacan las casonas de piedra y el puente de piedra que atraviesa el arroyo La Llana, un tributario del río Pas. La localidad no solo atrae a los turistas por su belleza natural, sino también por su atractivo cultural. En ella se encuentra la iglesia parroquial del siglo XIX y las ruinas de la ermita románica de Santa Leocadia, que atestiguan la rica historia de esta zona cántabra.
El Churrón de Borleña: una cascada que brota de las piedras
Uno de los mayores atractivos de Borleña es la espectacular cascada del Churrón de Borleña, un salto de agua de unos 20 metros de altura que se desliza por las formaciones tobáceas del paisaje.
La ruta que lleva a la cascada comienza en el Parque de Borleña y atraviesa un frondoso bosque de ribera, donde los senderistas pueden disfrutar de un paisaje de gran belleza. Aunque el acceso a la cascada es fácil y accesible, la belleza del entorno y el sonido del agua proporcionan una experiencia única en la naturaleza.
Este fenómeno natural se ha formado gracias a la geología de la zona, donde el agua ha moldeado la roca caliza y ha creado estas impresionantes formaciones. La ruta hacia el Churrón de Borleña no solo es una caminata agradable, sino que ofrece vistas panorámicas del Valle de Toranzo, un valle lleno de historia y belleza natural.
La “Piedrona” de Borleña: El Stonehenge cántabro
Sin embargo, el verdadero misterio de Borleña se encuentra en la cima de la colina conocida como Peña Jana. Desde allí, los caminantes pueden divisar una formación rocosa conocida como “La Piedrona”, una gran estructura de piedra que se eleva sobre el paisaje. Esta roca ha despertado la imaginación de los lugareños y turistas por su peculiar forma y su ubicación.
Alrededor de La Piedrona se pueden observar otras piedras más pequeñas dispuestas en un círculo, lo que ha llevado a algunos a compararlas con el monumento de Stonehenge en Inglaterra. Aunque no existe un estudio formal que confirme esta teoría, muchos aventuran que este podría haber sido un antiguo calendario solar, utilizado por los antiguos celtas para seguir los ciclos del sol y las estaciones.
El hecho de que esta roca y sus alrededores se encuentren en una zona con una rica herencia celta alimenta aún más estas teorías. Las investigaciones arqueológicas en la región de Cantabria han revelado restos de cultura celta en varias localizaciones, lo que hace que la conexión con este tipo de monumentos sea aún más plausible.
Un destino de turismo activo y cultural
Además de su fascinante historia y su belleza natural, Borleña ofrece una excelente opción para el turismo activo. Sus rutas de senderismo y el entorno natural del Valle de Toranzo son ideales para los amantes de la naturaleza, mientras que los viajeros interesados en la historia podrán sumergirse en las leyendas locales y en los vestigios del pasado de la región.
La ruta hacia la “Piedrona” y el Churrón de Borleña también incluye una inmersión en el patrimonio local, con la posibilidad de visitar los pueblos cercanos, como Selaya, con su impresionante iglesia y sus tradicionales construcciones rurales. Los turistas pueden disfrutar de la gastronomía cántabra en los restaurantes de la zona, que ofrecen platos como el cocido montañés, las rabas o las quesadas pasiegas, típicas de los Valles Pasiegos.
2