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El viaje a la derecha de Ciudadanos

Una de las grandes leyendas electorales que se repiten en España como si fueran verdades absolutas es que las elecciones se ganan en el centro, cuando la realidad es que a veces sí y a veces no; depende

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Albert Rivera es el líder político más valorado del país

Albert Rivera, líder de Ciudadanos EFE

En las elecciones generales de 1996 el entonces aspirante José María Aznar y su director de campaña, un tal Mariano Rajoy, convirtieron la metáfora del viaje al centro en una idea central de su estrategia. El diagnóstico de su inesperada derrota en 1993 les revelaba que habían perdido porque los electores les seguían situando muy a la derecha, sobradamente por encima del 8 en la clásica escala Izquierda (0) - Derecha (10).

Eso limitaba la capacidad del Partido Popular para recoger voto de derecha moderada y centro derecha pero, sobre todo, retraía a los electores de centro izquierda y movilizaba a unos votantes socialistas dispuestos a perdonárselo todo a Felipe González con tal de que no ganase esa derecha radical; un efecto que en aquellos tiempos se describió con una expresión convertida ya en clásica: “votar con la nariz tapada”.

Esta historia, real como la política misma, se halla en el origen de una de las grandes leyendas electorales que se repiten en España como si fueran verdades absolutas: las elecciones se ganan en el centro, cuando la realidad es que a veces sí y a veces no; depende.

Albert Rivera y Ciudadanos también están en pleno viaje, pero no hacia el centro sino hacia la derecha. Algunos datos en perspectiva para entender qué supone ese trayecto. En el barómetro de enero 2015 los votantes situaban a Cs claramente en el centro derecha (5.14). Hoy, en el barómetro de enero de 2018, los electores ubican nítidamente a los naranja en la derecha sin adjetivos (6.75). Ninguna otra formación se ha movido tanto en el espacio electoral: PP (8.13), Psoe (4.49) y Podemos (2.18) siguen más o menos donde los ubicaban en 2015 con variaciones de apenas una o dos décimas.

Cs crece porque se mueve buscando a los votantes. Su movimiento se parece bastante a la tendencia que ha experimentado el conjunto del electorado español. En enero de 2015 un 40% se situaba en alguna posición del espacio de la izquierda, un 20% en el espacio de la derecha y un 18% en el centro. En enero de 2018 un 36% se autoubica en alguna posición del espacio de la izquierda, un 26% en la derecha y un 21% en el centro. El cuerpo electoral español se desplaza lenta pero continuadamente hacia la derecha, mientras pierden habitantes los espacios asignados a la izquierda convencional (más de tres puntos) y ganan electores los espacios asignados al centro (tres puntos) y a la derecha más convencional (más de cuatro puntos).

Hoy Cs se sitúa allí donde hay más votantes de derecha posicionados. Se ha movido hacia la derecha pero ha sabido mantenerse próximo a los votantes de centro derecha y centro y provocar bastante menos rechazo que el PP entre los votantes de izquierda. De hecho, aunque el rechazo naranja ha medrado en más de diez puntos entre quienes no les votan, sigue muy por debajo del rechazo que generan el PP o Podemos.

Si quieren saber por qué Cs ha progresado ahí tienen la respuesta: no solo se desplaza en la cresta de la ola que mueve en este momento los espacios políticos de una España que se escora hacia la derecha; lo hace además lo suficientemente despacio para no asustar.

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