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Comer y caminar: Guía sencilla de la Sierra de Aracena

Al norte de la provincia de Huelva, en las estribaciones de Sierra Morena, el parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche es un paraíso de encinas, alcornoques, cerdo ibérico y vida sosegada.

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Sierra de Aracena.

Situado al norte de la provincia de Huelva, en las estribaciones de Sierra Morena, se encuentra el parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Su peculiar clima le permite tener una extensa y variada masa forestal de encinas y alcornoques que son el ecosistema ideal para el señor indiscutible de la Sierra: el cerdo ibérico. Uno siente profunda veneración y agota el diccionario buscando calificativos para tan noble animal, que no solo proporciona a esta zona fama por su jamón sino que impregna toda la cocina de la Sierra.

Sierra de Aracena.

Pero como no sólo del cerdo y sus derivados vive el hombre, la Sierra de Aracena también nos ofrece un bosque abundante de castaños y robles donde proliferan las setas. Gurumelos, tanas, gallipiernos, exquisitos frutos de la tierra que, junto a la castaña y los maravillosos quesos de cabra, forman gran parte de la cocina serrana.

La oferta es amplia y muchos son los pueblos: Jabugo, Cortegana, Fuenteheridos, Valdelarco... Hasta un total de 28 municipios. En todos encuentra el viajero un sendero y que le lleve y un bar, mesón o restaurante que lo espere.

El turismo rural, que ha ido en aumento en esta zona, ha propiciado la aparición de una oferta hostelera importante. Casas rurales, hoteles con encanto a la par que los restaurantes, tanto tradicionales como aquellos que, partiendo de los productos locales, elaboran una cocina fusión que no deja indiferente al más exquisito comensal.

Sierra de Aracena.

La Sierra ofrece multitud de senderos que, en general, no entrañan gran dificultad y nos permiten pasear por estos hermosos bosques, caminando de un pueblo a otro en un entorno casi mágico dada la exuberancia de vegetación y sus colores. Brezos, jaras, romeros y helechos nos acompañan en el camino, mientras multitud de arroyos canturrean a nuestro paso.

Sierra de Aracena.

Prácticamente de cada municipio de la sierra salen varios caminos que conectan con otros tantos pueblos en rutas que van desde los treinta minutos hasta varias horas. Todos bien señalizados y con mucha información acerca del grado de dificultad, duración y vida natural que podemos observar.

Sierra de Aracena.

Podríamos decir que la temporada alta en la Sierra va desde el otoño a la primavera. Quizás sea otoño el periodo más fructífero en el que el viajero puede buscar esa profusión maravillosa de colores ocres, rojos y amarillos que nos ofrecen los bosques caducifolios a la vez que es la temporada de setas .

Sierra de Aracena.

Una vez disfrazados con botas de trekking, pantalones con bolsillos laterales, bastón de aluminio y un sin fin de complementos, cualquier ruta senderista nos permite conocer la sierra desde otro punto de vista y disfrutar de la vida sana al aire libre. Pero sobre todo nos permite comer y saborear los manjares de este parque natural olvidándonos por un día del colesterol, los triglicéridos y los flotadores abdominales. Después de una caminata por estos senderos: ¿quién no siente el ánimo henchido y exultante para darse un buen homenaje sin pensar en el engorde?

Sierra de Aracena.

Podemos comenzar caminando en Castaño del Robledo, para ir poco a poco bajando por un camino empedrado y al frescor de los árboles, hasta llegar a Galaroza, donde en cualquiera de sus tabernas tradicionales podremos degustar uno de los aperitivos memorables de esta zona y que no podía tener un hombre más acertado "un distraído". En una rebanadita de pan tierno con una con una rodaja de tomate de las huertas cercanas, un chorrito de aceite, una virutas de sal y encima la finísima loncha de tocino ibérico. A uno le entran ganas de llorar, abrazarse a los amigos ante tan delicioso y sencillo manjar.

Se puede optar también como entrante por una tapita de asadura, plato tradicional de la sierra qué consiste en unas tiritas finas de hígado a la plancha aliñado con aceite, perejil y cebolla. Se sirve frío y con un buen vino o una cerveza garantía total de qué nos sentiremos de nuevo agradecidos a nuestro amigo el cerdo.

Sierra de Aracena.

También podemos caminar hacia Linares de la Sierra, pueblo mágico con sus peculiares alfombras de piedra a la entrada de cada casa, y recalar en el Restaurante El Arriero donde podremos degustar el solomillo relleno de fuá o el paté, todo un homenaje al cerdo ibérico de bellotas en una cocina fusión de gran calidad. No en vano ha tenido recientemente entre sus comensales a Pedro Almodóvar, que andurrea por la zona en busca de localizaciones para su próxima película. Al menos esas es la excusa para disfrutar de tan magnífico entorno.

Sierra de Aracena.

La oferta para pernoctar es amplia y variada. Abundan los lugares con encanto como sucede con la Posada de Castaño del Robledo, regentado por un matrimonio ingles que ha restaurado y conservado una casona de la sierra. Los dormitorios abuhardillados con sus vigas de castaño vistas son muy acogedores. O podemos decidirnos por el Hotel El Convento en Aracena, espectacular la restauración llevada a cabo de un antiguo convento de monjas. Después podemos decidirnos por comer en el mesón El Postigo, con unas agradables vistas al castillo.

Almonaster.

No debemos dejar de caminar hasta Almonaster la Real y visitar su antigua mezquita, construida sobre una basílica visigoda disfrutando desde el alto las vistas de la sierra. Cansados del esfuerzo de tanta cuesta pediremos de comer en Casa García, donde disfrutaremos de una cocina amable y bien llevada en un entorno más que tranquilo.

Alajar, Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

En Alajar visitaremos la famosa peña de Arias Montano, balcón de la sierra que, con sus seiscientos metros de altura, nos cautivará con unas sorprendentes panorámicas de la zona. Luego podemos instalarnos en una de las seis casas rurales de piedra antigua Molino Río, en un entorno francamente idílico y bien cuidado.

Sierra de Aracena.

En temporada los platos de setas con jamón ibérico se convierten en religión en toda la sierra y uno encuentra sentido a todo en esta vida. "¿Todas las setas son comestibles?", preguntaba un forastero al cocinero mientras componía un salteado. "Desde luego caballero. Al menos una vez". Y al menos una vez todo el mundo tendría que caminar por estos bosques y dejarse atrapar por su belleza y su cocina.

Ya nos vamos de la sierra, pero antes hemos de parar en Aracena. En Casa Rufino, el buque insignia de la pastelería mundial. Todo sus dulces son exquisitos y cómo no, el rey de nuevo tiene algo que ver con el cerdo, aunque solo sea en el nombre: no deje de probar los magníficos tocinos de cielo, seguro que se sentirá más cerca de éste.

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