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Nobel para un heredero de Gandhi en la defensa pacífica de los derechos humanos

  • Hoy, en el Día de los Derechos Humanos, se entrega el Premio Nobel de la Paz a Kailash Satyarthi, un histórico defensor de los derechos de la infancia
  • Siguiendo la tradición de Mahatma Gandhi, Kailash conjuga valentía personal, pacifismo y compromiso con los más débiles
  • Su organización ha ayudado a liberar a más de 80.000 niños y niñas de 144 países que estaban en condiciones de esclavitud
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Kailash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz 2014 y un histórico defensor de los derechos de la infancia. (Campaña Mundial por la Eduación)

Kailash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz 2014 y un histórico defensor de los derechos de la infancia. (Campaña Mundial por la Eduación)

Cada 10 de diciembre, fecha en la que conmemoramos también el Día Internacional de los Derechos Humanos, se produce en Oslo la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz. Este año las personas galardonadas son la joven paquistaní de 17 años,  Malala Yousafzai y el activista indio Kailash Satyarthi, por la lucha de ambos contra la opresión de los niños y niñas en el mundo y por el derecho a la educación.

El galardón que ofrece el Comité Noruego del Nobel es seguramente el premio más famoso de los que se conceden en el mundo, pero también uno de los más polémicos. Haber entregado esta distinción a presuntos responsables de crímenes internacionales, a políticos sin apenas trayectoria o a instituciones que no pasaban por su mejor momento de popularidad ha sido duramente criticado, pero sin lugar a dudas la mayor polémica se debe a una omisión. Y es que el líder indio Mahatma Gandhi, paradigma del pacifismo, jamás ganó el Nobel de la Paz, a pesar de haber sido candidato en cinco ocasiones. El error es tan imperdonable que la propia web de los Premio Nobel considera a Gandhi el “ganador ausente”.

El reconocimiento a Kailash Satyarthi, compatriota de Gandhi, no puede reparar la histórica omisión, pero supone el justo premio a su forma de lucha. Porque como el propio Comité Noruego señaló en la concesión del premio, el activista indio, haciendo gala de una  gran valentía personal y manteniendo la tradición de Gandhi, ha liderado numerosas protestas y manifestaciones, todas pacíficas, contra la explotación infantil. Concretamente, se estima que su organización, Bachpan Bachao Andolan, ha ayudado a liberar a más de 80.000 niños y niñas de 144 países que estaban en condiciones de esclavitud. Su labor también ha sido fundamental en el desarrollo de importantes convenciones internacionales sobre los derechos del niño. En este sentido, el Convenio 182 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), que trata de acabar con las peores formas de trabajo infantil, debe mucho al trabajo de Kailash. Desgraciadamente, su país es uno de los seis estados de la OIT que no han ratificado este convenio.

Son muchas las iniciativas en contra de la explotación infantil, además de su propia organización, en las que ha participado Kailash Satyarthi, como la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, cuyo objetivo es movilizar esfuerzos internacionales para proteger y promover el derecho de todos los niños y niñas a recibir una educación gratuita y significativa, estar alejados de la explotación económica y no llevar a cabo trabajos que puedan causar daños en su desarrollo; o GoodWeave International, que ofrece un sistema de acreditación que garantiza que no se ha usado trabajado infantil en la confección de alfombras.

Estamos, por tanto, ante una trayectoria extraordinaria en la defensa de los derechos humanos, en la que se conjuga valentía personal, pacifismo y compromiso con los más débiles. Valentía personal porque su lucha contra el trabajo infantil le ha valido el ataque de los empresarios esclavistas que, como él mismo reconocía hace unos años en una entrevista en La Vanguardia, estuvieron alguna vez a punto de acabar con su vida. De igual forma, su rechazo al sistema de castas de la India, que margina a los denominados intocables, le acarreó el repudió de su propia casta.

De hecho, su toma de conciencia de los problemas de la infancia está íntimamente relacionada con las condiciones de vida de los intocables. Así lo relataba en la citada entrevista: “El primer día de colegio yo estaba entusiasmado con mis amigos y libros nuevos: entramos en tropel todos a las aulas, pero allí, en la escalera de entrada, vi a un zapatero con su hijo pequeño remendando zapatos. Al empezar la clase levanté la mano y pregunté: “Maestro, ¿por qué el hijo del zapatero no puede venir al colegio?”. Se puso serio: “No te preocupes: son pobres y es normal que trabajen”. El director me dijo lo mismo, y al salir le pregunté al propio zapatero y me contestó que nunca antes lo había pensado, porque él no había ido al colegio ni su padre tampoco”.

Al hilo del episodio en el colegio, no conviene olvidar su trabajo como defensor del derecho a la educación, ya que fue cofundador de la  Campaña Mundial por la Educación (CME) en 1999 y la presidió desde ese momento hasta 2011. En la actualidad forma parte de su Consejo Directivo. La CME es la punta de lanza del mayor movimiento mundial de la sociedad civil por la educación, con más de cien miembros internacionales, regionales y nacionales, entre los que está Ayuda en Acción, que participó activamente en la constitución de la sección española de la CME, de la que formamos parte junto a Educación Sin Fronteras y Entreculturas.

Estos años de trabajo conjunto nos hacen sentir una gran alegría por Kailash, pero también la esperanza de que este Premio Nobel de la Paz ayude a que la educación universal y los derechos de la infancia, dos de nuestras prioridades como organización, ocupen el lugar que merecen en la agenda internacional.

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