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Vidas vendidas al mejor postor

Este sábado se celebra el Día Mundial Contra la Trata, problema que afecta a 21 millones de personas en el mundo, de las cuales un tercio son menores de edad.

De los 7 millones de menores de edad que son víctimas de trata en el mundo, 2 de cada 3 son niñas, en su mayor parte explotadas sexualmente. Niñas y mujeres representan el 70% de las víctimas.

En Nepal, país de origen de trata, aproximadamente 10.000 niñas y mujeres caen en las redes de la trata cada año. Recogemos sus historias en la campaña Sácalos del mercado

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Phulsani Tamang fue vendida con 11 años. Un hombre llegó a su aldea prometiéndole trabajo y la vendió a un burdel en la India, donde la obligaban a acostarse con tres hombres al día. Si se negaba, la maltrataban. Tras 6 meses en el prostíbulo, fue rescatada por la policía y llevada a una de las casas de acogida de Maiti Nepal y Ayuda en Acción, donde se inició su proceso de rehabilitación y reinserción. Ahora tiene 18 años, ha recuperado su vida y trabaja en uno de los salones de belleza más prestigiosos de Katmandú. A pesar de ello, vivirá con unas secuelas que jamás conseguirá borrar. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Phulsani Tamang fue vendida con 11 años. Un hombre llegó a su aldea prometiéndole trabajo y la vendió a un burdel en la India, donde la obligaban a acostarse con tres hombres al día. Si se negaba, la maltrataban. Tras 6 meses en el prostíbulo, fue rescatada por la policía y llevada a una de las casas de acogida de Maiti Nepal y Ayuda en Acción, donde se inició su proceso de rehabilitación y reinserción. Ahora tiene 18 años, ha recuperado su vida y trabaja en uno de los salones de belleza más prestigiosos de Katmandú. A pesar de ello, vivirá con unas secuelas que jamás conseguirá borrar. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Purnima tiene 27 años y acaba de ser interceptada en la frontera de Lumbini con India. Ser viuda o madre soltera en Nepal está muy mal visto; las mujeres en esta situación son vulnerables, muchas veces agredidas y no las aceptan en su comunidad. Purnima es costurera, pero su negocio no iba bien y un hombre le ofreció ir a la India para ganar más dinero en la industria textial. Su intermediario pasó primero la frontera, luego ella, cuando fue interceptada por nosotros y llevada a una Transit Home –Casa de Tránsito– hasta que pudiera volver a casa. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Purnima tiene 27 años y acaba de ser interceptada en la frontera de Lumbini con India. Ser viuda o madre soltera en Nepal está muy mal visto; las mujeres en esta situación son vulnerables, muchas veces agredidas y no las aceptan en su comunidad. Purnima es costurera, pero su negocio no iba bien y un hombre le ofreció ir a la India para ganar más dinero en la industria textial. Su intermediario pasó primero la frontera, luego ella, cuando fue interceptada por nosotros y llevada a una Transit Home –Casa de Tránsito– hasta que pudiera volver a casa. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Hay 26 fronteras oficiales en Nepal y nuestro socio local, Maiti Nepal, tiene puntos y equipo de vigilancia en 12 de ellas. Las mafias pasan estas fronteras con sus víctimas destino la India, Oriente Medio y algunos países asiáticos como Malasia o Sri Lanka. El trabajo de monitorización es fundamental para detectar casos de trata, antes de que las víctimas salgan del país. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Hay 26 fronteras oficiales en Nepal y nuestro socio local, Maiti Nepal, tiene puntos y equipo de vigilancia en 12 de ellas. Las mafias pasan estas fronteras con sus víctimas destino la India, Oriente Medio y algunos países asiáticos como Malasia o Sri Lanka. El trabajo de monitorización es fundamental para detectar casos de trata, antes de que las víctimas salgan del país. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Puspa Rana no sabe la edad que tiene ni de dónde proviene. Sólo recuerda que tenía 12 años y que fue al cine, donde le dieron una medicina para dejarla dormida. Acabó en Bombay. Allí, obligada a prostituirse, era golpeada por los regentes del burdel; la torturaban de tal forma que perdió la movilidad de su brazo derecho. Puspa contrajo el VIH y, cuando fue rescatada por Maiti Nepal y Ayuda en Acción, descubrieron que era seropositiva. Ahora vive en un hospicio junto a otras 30 mujeres que necesitan cuidados especiales por tener una salud delicada o porque han sido rechazadas por sus familias. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Puspa Rana no sabe la edad que tiene ni de dónde proviene. Sólo recuerda que tenía 12 años y que fue al cine, donde le dieron una medicina para dejarla dormida. Acabó en Bombay. Allí, obligada a prostituirse, era golpeada por los regentes del burdel; la torturaban de tal forma que perdió la movilidad de su brazo derecho. Puspa contrajo el VIH y, cuando fue rescatada por Maiti Nepal y Ayuda en Acción, descubrieron que era seropositiva. Ahora vive en un hospicio junto a otras 30 mujeres que necesitan cuidados especiales por tener una salud delicada o porque han sido rechazadas por sus familias. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Radhika Phuyal fue víctima de trata dos veces en su vida y en ambas ocasiones fue vendida por su marido; la primera, a los 14 años de edad. Drogada de forma involuntaria, Radhika despertó en un hospital de la India descubriendo que le habían extirpado el riñón, vendido por su propio marido. Tras nacer su hijo Rohan, su marido la volvió a vender con fines de explotación sexual. En un burdel de la India, la separaron de su hijo y le forzaron a tener relaciones sexuales con hasta 25 hombres al día. Ambos lograron escapar y han rehecho su vida, Radhika ayuda hoy a otras víctimas de trata. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Radhika Phuyal fue víctima de trata dos veces en su vida y en ambas ocasiones fue vendida por su marido; la primera, a los 14 años de edad. Drogada de forma involuntaria, Radhika despertó en un hospital de la India descubriendo que le habían extirpado el riñón, vendido por su propio marido. Tras nacer su hijo Rohan, su marido la volvió a vender con fines de explotación sexual. En un burdel de la India, la separaron de su hijo y le forzaron a tener relaciones sexuales con hasta 25 hombres al día. Ambos lograron escapar y han rehecho su vida, Radhika ayuda hoy a otras víctimas de trata. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Anuradha Koirala, fundadora de Maiti Nepal –nuestra organización socia en la lucha contra la trata en este país–, recorre las calles de la localidad de Kothi Hawa. El trabajo de sensibilización y activismo en las comunidades rurales es fundamental para sensibilizar a la población de los peligros de la trata: se reparten folletos, se pegan carteles, se informa puerta a puerta y se dan charlas en distintos puntos de la localidad. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Anuradha Koirala, fundadora de Maiti Nepal –nuestra organización socia en la lucha contra la trata en este país–, recorre las calles de la localidad de Kothi Hawa. El trabajo de sensibilización y activismo en las comunidades rurales es fundamental para sensibilizar a la población de los peligros de la trata: se reparten folletos, se pegan carteles, se informa puerta a puerta y se dan charlas en distintos puntos de la localidad. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Neeta KC cayó en las redes de la trata con 14 años; fue esclava sexual y bailarina de cabina en un dance club, cobrando apenas 900 rupias (7,5 €) al mes. Su madre denunció su caso de desaparición y nuestro equipo de rescate la encontró en un peep show. Hoy vive en nuestro centro de protección a la infancia de Katmandú y estudia en la escuela que tenemos en el mismo centro: la Teresa Academy. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Neeta KC cayó en las redes de la trata con 14 años; fue esclava sexual y bailarina de cabina en un dance club, cobrando apenas 900 rupias (7,5 €) al mes. Su madre denunció su caso de desaparición y nuestro equipo de rescate la encontró en un peep show. Hoy vive en nuestro centro de protección a la infancia de Katmandú y estudia en la escuela que tenemos en el mismo centro: la Teresa Academy. Foto: Ayuda en Acción / Ofelia de Pablo y Javier Zurita

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