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'Yoguineando' es el proyecto que une emprendimiento, yoga, humor e ilustración

El proyecto 'Yoguineando' logró el premio del Público en la última convocatoria de los premios Sherpa convocados en Albacete

La filosofía de Julia Arteaga es simple: ofrecer yoga que no parezca "complicado" de entender y que sea sencillo para todo el público

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Viñeta de Yoguineando

Viñeta de Yoguineando

Julia Arteaga decidió entrar en el mundo del yoga por "pura necesidad". "Es por lo que lo hace mucha gente, porque lo necesita". Tenía sus reticencias, porque creía que era un mundo "muy serio y complicado de entender", pero decidió seguir adelante. La práctica del yoga la llevó finalmente a Londres, donde trabajó como la recepcionista de un estudio, y también de vuelta a su ciudad natal Albacete, donde decidió fundar 'Yoguineando'. 

Con este proyecto, la joven albaceteña decidió presentarse a la última edición del Programa Sherpa, de formación y apoyo a los emprendedores. La Confederación de Empresarios de Albacete, la Diputación provincial, el Ayuntamiento de Albacete y BBVA colaboran en esta iniciativa, en la que se ofrece herramientas, capacidades y asesoramiento a los trabajadores para mejorar sus opciones de éxito en sus proyectos.

Arteaga se hizo con el premio del público, uno de los tres que se ofrecían, que reconoce le hacía "especial ilusión". "Sabía que con el resto de los compañeros era difícil competir con el premio del Jurado porque había proyectos chulos e interesantes y aportaban mucho a la sociedad", explica. De hecho, incluso reconoce que si ella fuera sido jurado "hubiera votado así también". Siempre con humor.

Y es que el humor es una parte clave importante de la idea que Julia se trajo de Londres, donde entendió que la práctica del yoga podía adaptarse, ser meditativo y también más dinámico. "Conforme iba a clase, se me iban ocurriendo situaciones cómicas que van pasando en clases, cuando te duele mucho estirar, o te aguantas gases, o cuando te explican que tienes que respirar. Así que decidí ponerlo en papel", explica. Así nacen las viñetas que han hecho que su proyecto se haya hecho viral y cuente ya con más de 23.000 seguidores sólo en Facebook. 

Viñeta de Yoguineando

"A la gente le fue gustando y se fueron difundiendo, cada vez me pedían más", explica. Las viñetas, señalan, han funcionado como una "llamada de atención" para captar a la gente y luego seguir ahondando en la práctica del yoga con distintos artículos. Gracias a estos trabajos pasó de tener 100 seguidores a 1.000 y así, sucesivamente. "A partir de ahí, cada vez me escribe más gente. Si ya de por si les gusta el yoga, con este toque de humor les alegro el día", explica.

La gestión de las redes sociales son parte de su trabajo diario y le obligan también a trabajar con las interacciones de manera constante. "Intento aportar valor, porque existe tanta información que necesita ser de calidad", explica Arteaga. Semanalmente ofrece también una newsletter con el artículo destacado y también con las posibles ofertas de su estudio, talleres o clases. Además, así ha podido interactuar con otros yogis, y hacer nuevos amigos. La clave, señala, es que hay que ponerse horarios para "no saturarse".

Julia también ofrece clases en Albacete, por supuesto, donde también ofrece un lenguaje "muy sencillo" para evitar caer en los tecnicismos propios de las distintas disciplinas. "Cuando te vuelves yogi usas el lenguaje místico y filosófico, pero intento transladarlo a uno más fácil de comprender y si puedo meterle una cuña de humor, mejor", explica. Y es que explica que, aunque puede parecer una contradicción, la gente se pone muy tensa en las clases de yoga. "Así se ríen y se relajan, y a la larga lo hacen mejor".

Uno de sus objetivos es "romper con el mito de que el yoga es serio" y luchar contra los estereotipos que rodean la disciplina. Por ejemplo, en ciudades más pequeñas como Albacete, se cree que es una práctica sólo para "personas mayores", algo que no ocurre en los lugares donde está más arraigado. "Quiero transmitir que existen distintos estilos de yoga y que son adaptables, a cualquier mente. No tiene por qué ser aburrido", explica. Pero también quiere luchar en contra del "boom del postureo" por el que está pasando también la disciplina.

¿Qué hará con los 5.000 euros del proyecto? "Principalmente, quiero invertir en marketing, para que cada vez más gente conozca la web. También en informática, para mejorar la web y que los dibujos puedan vectorizarse y así poder pasarlos a camisetas o a otro tipo de merchandising", explica. Arteaga resalta que es una ilustradora amateur que un día decidió, simplemente, coger el portátil y empezar a dibujar. "No tengo tablet ni uso photoshop ni siquiera realmente un programa. Por eso quiero conseguir a alguien que me ayude a pasar las a mejor calidad y poder seguir aprendiendo", concluye.

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