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9 peliculones que deberías ver antes de terminar el año (si no lo has hecho ya)

Esta no es una lista más de las mejores películas de 2016, es la nuestra, la de las que nos cautivaron en la sección de Cultura y Tecnología de eldiario.es

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Y puedes valorar las noticias más importantes del año en nuestro resumen interactivo de 2016

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Lo mejor de 2016 en CINE

Al igual que nuestra lista de películas navideñas, las elegidas como favoritas del año consisten en un picoteo variado. Tenemos grandes joyas universales, gamberradas que solo nos hicieron felices y otras olvidadas con el paso del tiempo que merecen su hueco. Los últimos meses han sido especialmente brillantes para la memoria cinéfila de 2016, como aquí se observa, pero las nueve que coronan este artículo no aspiran a ser un resumen. 

Estas son las nuestras, desde el criterio más personal, humilde e incluso absurdo del mundo. Porque eso es lo que hace a una película ser especial. Les invitamos ahora a ampliar esta lista sin final con sus elecciones y las razones que quieran en los comentarios. Todas serán igual de valiosas. ¡Bienvenidos!

Marta Peirano: Elle (Paul Verhoeven)

¿Con qué se puede comparar a Isabelle Huppert? A sus 63 años está tan en otra liga que sería bueno encontrar un nombre para lo que ella hace, porque ya no es actuar. En esta película confluyen al menos dos seres excepcionales en estado de gracia. Primero Huppert, esa esfinge francesa imperturbable, luminosa y violenta, una nereida iluminada desde las entrañas por una silenciosa explosión nuclear. Y también Paul Verhoeven, que se mide con Haneke y le gana con una propuesta tan radical que no sabemos si es machista o feminista, si está llena de esperanza o desesperación, si su conclusión es devastadora o todo lo contrario. Pero genera tantas conexiones sinópticas que sales del cine siendo otra persona.

Si Elle nunca hubiera ocurrido, mi favorita sería La Doncella, una obra maestra de longitud exacta, intención perversa y protagonistas hipnóticas donde se mezclan el costume drama, la comedia de enredo y las perversas corrientes subterráneas que han hecho famoso a su director. Este año lamentable merece la pena solo por estas dos joyas.

Isabelle Huppert en 'Elle'

Vanesa Rodríguez: Room (Lenni Abrahamson)

La historia que nos contó Jack, un niño de cinco años para el que todo su universo es una habitación de tres metros cuadrados en la que vive retenido sin saberlo junto a su madre, nos emocionaba a principios de año. Pero la película dirigida por Lenny Abrahamson iba más allá de contar el drama de un secuestro. Con una primera parte claustrofóbica que recordaba a ratos a El Coleccionista de William Wyler, el film interpretado magistralmente por Brie Larson (actuación que le valió el Oscar) y Jacob Tremblay es también una historia de lo que viene después del horror. Porque hay veces que cuando pasa lo peor, cuando tienes las alas rotas, todavía lo peor no ha terminado.

DeadPool (Tim Miller)

" DeadPool no es una comedia de superhéroes, es una historia de amor". Así me vendió la película un amigo para convencerme de que la viera cuando yo le decía que me daba pereza. No me hacen gracia las comedias en la gran pantalla, lo que él no sabía es que tampoco me gustan las pelis de amor. Sin embargo, decidí darle una oportunidad. Me ganó la ironía de este violento antihéroe que, lejos de regodearse en el típico papel de ser atormentado por su pasado, lucha contra sus demonios a hostia limpia mientras habla con descaro al espectador rompiendo la cuarta pared.

Una película del universo Marvel que se ríe de las películas de Marvel. Y sí, también una historia de amor en varios actos que dan como resultado un cóctel de lo más entretenido. "Probablemente te preguntarás, ¿a quién tuve que sobarle las pelotas para conseguir mi propia película?", dice mirando a cámara Deadpool. No lo sabemos, pero lo cierto es que para nosotros se ha ganado un hueco en nuestra lista.

Mónica Zas: La doncella (Park Chan Wook)

En nuestra reseña ya dimos cuenta de la literatura erótica japonesa ‘ero guro’ y de las pasiones desmedidas que cimientan el último filme de Park Chan Wook. Es la película más seductora del año, pero también la de ejecución más bella y de guión tan atrevido como hipnotizante. Empieza siendo una fábula algo naíf sobre dos cazafortunas para terminar doblándose sobre sí misma y revisitando las mismas escenas con una dosis extra de sexo lésbico, venganza y perversión.

Es sin duda una de las reinas de la lista porque no hay lagunas en su desarrollo. El director surcoreano se jugó una baraja entera de cartas y salió vencedor. Junto a él, dos bellezas camaleónicas que intercambian los papeles de sumisa y poderosa a su antojo. La doncella es un rompecabezas de empoderamiento feminista, humor negro, (¿hemos dicho ya sexo?) y amor romántico. Como no caben sus virtudes en dos párrafos, las resumo mejor con una escena: Sook-hee le lima una muela a lady Hideko en la bañera. Erótica minimalista.

La doncella, de Park Chan Wook

Captain Fantastic (Matt Ross)

Niños que recitan la Carta de Derechos de EEUU, disertan sobre Nabokov y celebran el día de Noam Chomsky en vez de la Navidad. La película de Matt Ross lo tenía todo para ser un sermón petulante sobre nuestra sociedad, siempre alienada por la tecnología y un estilo de vida mórbido. Sin embargo funciona. Este universo orbita alrededor de Viggo Mortensen, el padre de la tribu que se divide entre sus convicciones y la presión exterior para no convertir a sus seis hijos en unos parias.

El director consigue hacernos partícipes de esa dualidad. Por una parte envidiamos la cultura general de esos chavales y sus físicos todorerreno, pero a la vez sentimos lástima por su total incapacidad de interrelacionarse con otros seres humanos mediocres. Algunos piensan que da un mensaje peligroso sobre el retorno del hombre a la naturaleza e idealiza una dictadura familiar donde jamás se cuestiona el poder del padre. Pero al final Captain Fantastic nos hace reír, llorar y quedarnos con un recuerdo agradable. Y, qué demonios, eso también es cine.

David Sarabia: Paterson (Jim Jarmusch)

Paterson (Adam Driver) es de Paterson y también es el nombre de la última película de Jim Jarmusch. Su mundo es pequeño. En él hay una cascada a las afueras del pueblo, una calle principal, una estación de autobuses, un bar en el que tomar cerveza cada noche, una casa, un perro y una mujer. En el centro está la rutina que da sentido a todo. En los márgenes, poemas de amor, sobre la vida, el costumbrismo y los paisajes.

¿Cómo suena la hierba descongelándose por la mañana? ¿Cuánto tiempo permanece el olor del diésel en un autobús? ¿A qué velocidad cae el agua desde la cascada? ¿En qué nota canta el ruiseñor? Paterson escribe contra su monotonía, la misma que en blanco y negro altera Laura (Golshifteh Farahani), su mujer, y de la que la caprichosa casuística intenta advertirle en numerosas ocasiones. Paterson es lenta y sensible, tibia y silenciosa, tímida y sutil. Cala en la retina en pequeños sorbos, e inunda el alma al final, como un poema de Machado. Un must de 2016.

'Paterson', de Jim Jarmusch

Todos queremos algo (Richard Linklater)

Hay una cuenta atrás en la esquina inferior de la pantalla que de vez en cuando nos recuerda lo poco que queda para que empiece la universidad y el principio del fin de la vida que conocemos. Linklater, que una vez ya filmó una trilogía del amor en diferentes momentos de la existencia ( Antes de…), una película en 11 años ( Boyhood) o la precuela de esta ( Movida del 76), explora con una perspectiva autobiográfica ese momento que ocurre entre que dejamos de ser adolescentes y aún no somos adultos.

Un equipo de béisbol ante la inminente llegada de su futuro. Una casa que será su hogar durante los próximos meses. El final del verano del ochentaytantos, alcohol, marihuana, chicas en bikini y mucha prisa por vivir. Una muy buena película de Linklater que no habla de nada más que de cuando fuimos jóvenes y no nos mirábamos ni tan siquiera al espejo.

Francesc Miró: Kubo y las dos cuerdas mágicas (Travis Knight)

Aunque parezca que no, la animación hace años que no baja el listón en sus propuestas. El curso que nos ocupa nos ha dejado la francesa La Tortuga Roja, coproducción con Studio Ghibli, la nipona Your Name de Makoto Shinkai o la gran revelación suiza La vida de Calabacín. Sin embargo, la película que más cualidades reúne vuelve a llegar, mal que nos pese, de Estados Unidos. Se llama Kubo y las dos cuerdas mágicas.

La última película de Laika es una estupenda unión de habilidad narrativa, cuidado estético, respeto por las fuentes y solidez dramática. Ingredientes bien mezclados cuyo resultado resulta encantador en casi todos los sentidos. Una pequeña joya que, esperemos, no se nos olvide en un año.

La Llegada (Denis Villeneuve)

Denis Villeneuve se estrenaba en la ciencia ficción, aunque algo de género tenía Enemy, con un drama pausado sobre una invasión alienígena. Una carta de presentación que prepara el camino para Blade Runner 2049 de la mejor forma posible. Un estudio del lenguaje como forma última de evolución humana, y de entendimiento entre especies, que se da la mano con una espinosa reflexión sobre la maternidad que no evita la polémica. También una de las mejores interpretaciones de Amy Adams que se pone a la cabeza de un curso que la ha coronado como una de las mejores actrices del panorama norteamericano.

Todo ello vestido de blockbuster otoñal que no desdeña las concesiones a lo comercial pero que juega en otra liga: la de las pocas películas de gran presupuesto que dejan un pozo turbio en el espectador. Una aventura que juega con la emoción y una interesantísima temática como armas para fabricar la mejor película de ciencia ficción del año.

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