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10 rasgos inequívocos de las personas activistas

“Si quieres conseguir algo hay que luchar: luchar por lo que te interesa”. Con este consejo de su madre salió Dialla Diarra de Mali, a los 15 años. Hoy es un ejemplo inmejorable de activismo: lidera la Asociación Legki Yakaru que agrupa a 86 mujeres africanas de Banyoles (Girona). Todas ellas luchan activamente contra la ablación genital, con cuyas consecuencias viven.

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Dos activistas de diferentes organizaciones se saludan en el transcurso de un encuentro. Imagen de Daniel Larena / Oxfam Intermón.

Dos activistas de diferentes organizaciones se saludan en el transcurso de un encuentro. Imagen de Daniel Larena / Oxfam Intermón.

Pepa Torres es  el alma de la Red Interlavapies, una organización que impulsa, motiva, refuerza y empodera especialmente a personas de diferentes procedencias del barrio madrileño. Como dice, es activista “porque creo en las personas y siento que vivimos en un mundo que no me gusta; no podría vivir sin ser crítica”.

Dialla y Pepa son dos personas diferentes pero con mucho en común. Hace unas semanas, Oxfam Intermón reunió a las 21 organizaciones de nuestra sociedad con las que ha trabajado en los dos últimos años para evaluar el trabajo realizado conjuntamente. Muy impresionada por la calidad humana y la capacidad de acción de las personas que compartimos la jornada, quise saber qué motiva a las personas que integran estas organizaciones para luchar por una causa. Con sus respuestas, he elaborado este decálogo:

Confianza: Un activista es una persona que confía en que se pueden cambiar las cosas, que confía en que estableciendo vínculos personales e impulsando la actividad cultural se puede ejercer presión política”. Quien habla así es Paula Cueto, miembro de la Fundación Lydia Cacho, organización que con el apoyo de Oxfam Intermón ha impulsado la sensibilización de chicos y chicas adolescentes a través del teatro “sobre la trata de personas con fines de explotación sexual  y sobre la prostitución. Hemos pensado con ellos y ellas sobre género, violencia, identidad sexual…

Sentido comunitario: Es básico “ el sentido comunitario; el creer en las personas”, comenta Pepa Torres. Pablo Socorro, de Acción en Red Canarias , una organización que ofrece asistencia a las personas internadas en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) en la región, y que lucha por su cierre añade: “para ser activista es fundamental el apoyo mutuo, el compañerismo, entender la solidaridad como algo que va más allá de las causas comunes; y está relacionado con las situación de vulnerabilidad de las personas”.

Compromiso: Maite Echarte ha impulsado Prodein Melilla (@PRODEINORG). Comenta que “empezamos a meternos en este mundo porque conocimos a un niño de 10 u 11 años que estaba en la calle y no podíamos comprender que niños de esta edad estuvieran en la calle, solos. Me comprometí con estos jóvenes y yo soy muy fiel; si me he comprometido ya no puedo decir que no”.

Sentido Crítico: Almudena Rodríguez forma parte de la  Associació de Planificació Familiar de Catalunya i Balears,  una organización que ha llevado a cabo, el último año, un proyecto contra la violencia machista con mujeres privadas de libertad en centro penitenciario. Para situaciones complejas como esta, “necesitamos conocimientos y herramientas para desarrollar un pensamiento crítico”.

 Un objetivo de cambio: Vinculado al sentido crítico es necesario un objetivo claro; la voluntad de cambiar algo. En palabras de Pablo Socorro: “ Hay que tener ganas de cambio. Y es fundamental entender que para ver cambios reales en la sociedad deben darse cambios políticos; en las instituciones”.

  Resiliencia: Hay que tener un fuerte capacidad de resiliencia”, según Pepa­. Y eso queda claro cuando añade: “ si nos organizamos y luchamos juntos, desde intereses comunes, siempre ganamos, aunque también perdemos. Perdemos a corto plazo, pero se renueva nuestro compromiso y aparecen nuevas cosas que nos invitan a seguir luchando”.

Pasión: Para Almudena, “ todo activista tiene que tener pasión por lo que hace. El trabajo que realiza debe estar conectado con las emociones”

Profesionalidad: Sin embargo, la misma Almudena añade que “ hay que ser también un buen profesional. Y con ello quiero decir que hemos de tener conocimientos políticos sobre qué es y cómo alcanzar el cambio social, la justicia social. No basta con las buenas intenciones”. Y si esos conocimientos no se tienen; “hay que tener capacidad de aprender”, apunta Dialla.

Paciencia: Dialla reclama la paciencia como otra de las cualidades vitales para el activismo. “ Porque no consigues lo que quieres enseguida. Nosotras llevamos años hablando contra la ablación y todavía no se ha solucionado”: Pepa añade “hay que apostar por el ‘a largo plazo’”.

Sentido del humor. Y Pepa concluye este decálogo diciendo que “ hay que tener sentido del humor y capacidad para festejar incluso las aparentes derrotas”.

Creo que todas las personas que lideran estas organizaciones que apoyan a personas migrantes o luchan contra la violencia hacia las mujeres suscribirían esta última frase de Pepa, que son un buen resumen del porqué del activismo: “ No nos conformemos diciéndonos a nosotros mismo que este es el mejor de los mundos posibles o que estos es lo que hay. Las cosas siempre pueden cambiar y las podemos cambiar las personas”

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