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La tragedia humanitaria silenciada en la frontera de Haití y República Dominicana

Miles de descendientes de haitianos malviven en la frontera tras ser privados de su nacionalidad dominicana de forma retroactiva en el año 2013

El periodista santanderino Diego Cobo dará voz a este problema este jueves 10 de noviembre a partir de las 19.30 en la Librería La Vorágine

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Camp Cano es uno de los 45 campos de desplazados que hoy siguen abiertos en Haití | Fotografía: Borja Moncunill

Uno de los 45 campos de desplazados que siguen abiertos en Haití. | Borja Moncunill

La Librería La Vorágine ofrece este jueves 10 de noviembre una charla titulada 'La (otra) tragedia silenciada de Haití', impartida por el periodista cántabro Diego Cobo, a partir de las 19.30 horas. Nacido en Santander en 1986, comenzó su andadura en la profesión trabajando y colaborando en varios medios de la comunidad.

Durante casi tres años se dedicó a la cooperación al desarrollo y a partir de ahí comenzó a su dedicación exclusiva del periodismo "con todas las armas y con la incertidumbre económica que ello conlleva". Cuenta que lo asumió y que "antes de arrojarse así al vacío" ya había escrito muchos reportajes.

A lo largo de esos tres años de viajes explica que ha sido "un aprendizaje también en el plano profesional", es decir, la manera de relacionarse con los medios desde su perspectiva de periodista freelance. Alaska, Cuba, Nicaragua, Haití, Perú y Gambia son algunos de los países en los que ha estado y la mayoría de sus trabajos los publica en medios latinoamericanos, en Colombia, México y Chile. 

Diego Cobo, periodista santanderino.

Diego Cobo, periodista santanderino.

Cobo hace hincapié en que los reportajes que ha sacado adelante han sido "gracias a la ayuda de la gente, a la colaboración desinteresada de los que te cuentan sus historias, te abren las puertas de su casa, te dan de comer o una cama para dormir".

El periodista afirma que de Haití conocemos la situación de pobreza y las diferentes tragedias que padecen, como terremotos, huracanes o brotes de cólera. Sin embargo, este asunto "está un poco más silenciado" y afecta a la relación entre los dos países de la isla: República Dominicana y Haití. 

Cobo recalca que desde siempre ha sido una relación bastante tensa y los haitianos tradicionalmente han emigrado al territorio dominicano a trabajar. "Allí son odiados puesto que son diferentes y ocupaban el eslabón más bajo del trabajo", apunta. 

Desencadenante del problema

En el año 2013, toda esta situación de tirantez "explotó" cuando el Tribunal Constitucional de República Dominicana aplicó con carácter retroactivo una modificación de la Constitución en el año 2010. Hasta ese año todo aquel que naciese en el país dominicano tenía la nacionalidad, pero a partir de ahí se restringe ese derecho a los extranjeros. 

A partir del año 2013 esa limitación se aplicó con carácter retroactivo, es decir, se le privó la nacionalidad a todos los dominicanos descendientes de aquellos haitianos que habían emigrado a trabajar durante el siglo XX. Tras esta medida, más de 200.000 personas quedaron sin nacionalidad y se vieron forzados a regresar a Haití, lugar que para muchos no era su país de origen. 

A partir de entonces, se dieron "numerosos delitos xenófobos y agresiones". En el año 2015, "hubo bastantes presiones tras el escándalo y el Gobierno trató de enmendar ese error abriendo un plazo de renacionalización".

Tal y como cuenta Cobo, esa rectificación contaba con "trampas" puesto que en ocasiones "los funcionarios no hacían caso alargando los plazos de los trámites, no daban partidas de nacimiento a los hijos de haitianos y negaban certificados e incluso el acceso al hospital".

Actualmente, miles de personas se encuentran asentadas en la frontera de Haití malviviendo en condiciones de pobreza y miseria. Por otro lado, para ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, "esa zona no tiene estatus de refugiado" lo que explica esa precariedad en la que se encuentran. 

"Es una problema silenciado por ambas partes: República Dominicana porque es un asunto propio y lo niegan, y Haití que es un país deshecho, no quiere más problemas", concluye Cobo.  

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