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Descontento en el PP vasco por el batacazo en las elecciones

La dirección atribuye el varapalo a que sus votantes han primado el voto útil al PNV para echar a Bildu en Gipuzkoa, al desgaste de la marca PP por la corrupción y los recortes y a que no se acierta al transmitir el "nuevo proyecto" popular en Euskadi.

"No se puede apelar siempre al lastre de la marca PP. Estamos desde hace tiempo en la irrelevancia. El problema es que no se asumen responsabilidades y también cuesta exigirlas", explica un buen conocedor del partido, crítico con la estrategia impulsada por Quiroga.

Los populares vascos han perdido casi 54.000 votos y han pasado de 164 ediles en 2011 a 79 concejales en toda Euskadi y de 28 junteros hace cuatro años a 17 en estos comicios.

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Los populares vascos, en un acto de precampaña.

El PP vasco ha perdido 54.000 votos en las pasadas elecciones. Y parte de ese voto ha ido al PNV porque los electores lo han considerado más útil, bien por la gestion o bien para echar a Bildu de las instituciones. Como consecuencia, el PP ha pasado de tener 164 concejales en 2011 a los 79 ediles logrados en toda Euskadi el 24-M. Solo Álava -y sobre todo el alcalde de Vitoria, Javier Maroto- ha conseguido salvar de la quema completa en estos comicios al partido que lidera Arantza Quiroga. Estos resultados y análisis han estado encima de la mesa de la exposición realizada por la actual dirección en la reunión celebrada en la tarde noche de este miércoles en la capital alavesa. Maroto ha tomado la palabra y, al igual que en la noche electoral, su intervención ha sido muy aplaudida por los presentes.

En la dirección del PP vasco, encabezada por su presidenta, Arantza Quiroga, la situación se ve como un "claroscuro" entre los resultados cosechados en Álava -donde el PP ha ganado en votos (aunque el PNV le ha superado en escaños) y el alcalde Javier Maroto ha arrasado en Vitoria- y el varapalo sin paliativos en Bizkaia y Gipuzkoa. Además de la presidenta, en la reunión han intervenido los tres presidentes provinciales; la secretaria general, Nerea Llanos, y un concejal, según fuentes presentes en el encuentro.

La actual Ejecutiva atribuye el varapalo a que "parte de nuestro votante ha primado el voto útil al PNV", algo muy evidente en el caso de Gipuzkoa para echar a Bildu, pero también al desgaste de la marca PP por la corrupción y los recortes durante la primera parte de la legislatura de Rajoy. "No nos perdonan lo de la corrupción, aunque Quiroga ha hecho desde el minuto cero un discurso de tolerancia cero contra esa lacra", resume una dirigente. Y ha habido cierta autocrítica porque no se acierta al transmitir a los ciudadanos el "nuevo proyecto" popular en Euskadi. "Tal vez tengamos que dar pávulo a la imaginación, usar un lenguaje más llano, pero sobre todo explicar que el proyecto del PP no tiene nada que ver con el PNV, y desenmascarar esa idea que asocia al PNV a la buena gestión", explica un destacado dirigente que ha desgranado estas ideas en la reunión.

"Fácil no va a ser pero no podemos abonarnos a la filosofía de la frustración" por los malos resultados. Quiroga explicará estos análisis en una rueda de prensa en Vitoria este jueves. De hecho, los datos sobre el viaje a la irrelevancia del PP son inapelables en las últimas citas forales. El domingo obtuvo 100.117 votos (9,46%) en las elecciones a Juntas Generales, frente a los 154.361 de hace cuatro años (14,65%), y ha pasado de tener 28 junteros a 17 representantes en los tres parlamento provinciales. Ya es quinta fuerza, detrás del PSE y de Podemos. En la batalla local: 102.202 (9,59%) en las elecciones municipales de 2015 y 79 ediles. En las anteriores elecciones municipales (2011), el PP obtuvo 146.763 votos (13,83%) y un total de 164 concejales, quedando como cuarta fuerza. En los comicios locales anteriores (2007) obtuvo 153.296 sufragios (15,78%) y 184 ediles.

Un alto responsable del partido apuntaba al día siguiente de la debacle electoral que los malos resultados en el País Vasco acompañan al desplome en el resto de España del PP. "Pero si eres más débil te pega más fuerte", interpretaban estas fuentes. Y el problema, añadía, "sobre todo es el desgaste extremo de la marca".

"Lastre de la marca"

¿Pero explica este varapalo el evidente lastre de la marca PP en toda España? "No se puede apelar siempre al lastre de la marca PP. Estamos desde hace tiempo en la irrelevancia. El problema es que no se asumen responsabilidades y también cuesta exigirlas", explica desde Bizkaia un buen conocedor del partido crítico con la estrategia impulsada por Quiroga desde su llegada a la presidencia del partido en el congreso extraordinario de marzo de 2014.

"El PP está inmerso en construir un nuevo proyecto político para Euskadi. Y eso, no solo pero también, pasa por nuevas caras de las personas que lo van a desarrollar en los próximos cuatro años en las principales plazas vascas. Nuevos perfiles que respondan a las necesidades y prioridades de una sociedad que ha pasado la página de ETA hace tiempo, aunque el PP siga en primera línea en la batalla ética y moral contra el terrorismo”, explicaban fuentes de la actual dirección poco antes de que  estallara la crisis por el 'dedazo' en la candidata al Ayuntamiento de Donosti, Miren Albistur, en contra del criterio de la dirección guipuzcoana de mantener al portavoz los últimos cuatro años en el consistorio donostiarra, Ramon Gómez. Albistur ha tenido un resultado acorde con el varapalo generalizado en Gipuzkoa (en juntas el PP ya es un partido irrelevante con un solo juntero, frente a los cuatro de 2011): retrocede a la cuarta fuerza tras perder tres de los seis ediles que tenía.

Frente a la idea de que Quiroga ha podido estar desdibujada en la precampaña y la campaña -en favor de los candidatos-, los responsables de la campaña recuerdan que la presidenta "se ha hecho 4.000 kilómetros en furgoneta sin medios detrás" y que también había que equilibrar su protagonismo -creciente en la recta final de la contienda electoral. Aunque sí se admite que hay que intentar buscar "una mayor implantación territorial", siguiendo el modelo alavés, que tiene a su favor la musculatura que siempre da a la organización la gestión en las instituciones. Aunque ahora, el PP también perderá la Diputación de Álava.

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