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Cuando la casa no tiene hipoteca energética

Los 'edificios pasivos', que pueden ahorrar hasta un 80% en la energía que se utilizaría con un sistema de calefacción convencional, empiezan a abrirse paso en el mundo de la arquitectura.

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Una casa edificada con los parámetros Passivhaus

Una casa edificada con los parámetros Passivhaus

¿Cuánto paga por el gasto de calefacción cada año? ¿Es como si al préstamo hipotecario sumaría una hipoteca energética? Lo que parece claro es que la mejor fuente de energía que existe es, precisamente, el ahorro de energía. El problema reside en saber cómo se puede ahorrar, cómo lograr que la casa en la que vivimos sea de consumo de energía casi nulo. Los expertos aseguran que lo más inteligente es conseguir gastar únicamente la energía necesaria y con vistas a conseguirlo se está abriendo paso una nueva forma de arquitectura, la basada en el concepto Passivhaus (casa pasiva en alemán). Se trata de levantar edificios que cuenten con un gran aislamiento térmico, un riguroso control de infiltraciones y la máxima calidad del aire interior. En Euskadi, el Gobierno vasco ha previsto la construcción de una promoción de vivienda de protección oficial (VPO) en Hondarribia bajo estos parámetros. Se trata de la primera promoción de estas características en la comunidad autónoma.

"De lo que se trata", explica Javier Crespo, arquitecto del estudio Arke Arquitectos que ha participado en el concurso de esta promoción de VPO, es de “construir edificaciones con una demanda energética muy baja, con lo que eso conlleva de sostenibilidad". Crespo forma parte de la Plataforma de Edificación Passivhaus ( http://www.plataforma-pep.org/conferencia), que lleva más de seis años haciendo un complicado apostolado de construcción con conciencia medioambiental. Este año ofrece su sexta conferencia divulgativa en Madrid los días 20 y 21 de noviembre.

Lo que tiene claro Crespo es que hoy en día construir sin criterios de ahorro energético es una mala inversión. “Está calculado que en un piso de 100 metros cuadrados se está produciendo un gasto en calefacción al año de unos 1.500 euros. Con un sistema de construcción regido con los parámetros de Passivhaus se podría reducir a 150 euros al año”.

Las ‘casas pasivas’ existen desde 1991, cuando se construyeron las primeras viviendas con este sistema en Alemania. Hoy en día existen más de 15.000 ejemplos construidos, de todo tipo y función, repartidos en todo el mundo. “Lo importante no es el diseño de la casa; lo relevante es el envolvente que hace que la poca energía que demande la casa se cubra con algo de energía renovable aplicada a la vivienda. Estamos hablando de casas con cero emisiones de CO2 y cero impacto en el calentamiento global. La reducción de consumo de energía es realmente drástico”, recalca Crespo.

Con vistas a conseguir una edificación sostenible, la Unión Europea obliga a sus estados miembro a tomar medidas para que a partir de 2020 todos los edificios de nueva planta sean de consumo de energía casi nulo, hecho que se adelanta a 2018 en el caso de edificios públicos.

Gasto al principio

Este tipo de edificaciones exige gastar un poco al principio. Según los cálculos de Crespo, la vivienda se puede encarecer un 5% sobre una convencional. Pero se trata de un gasto que se acaba amortizando y, además, la generalización y optimización de estos sistemas permitirá reducir sus costes. Los especialistas enfatizan que en España se podría llegar a una mejora de entre el 60 y el 80% respecto al consumo estándar de un edificio nuevo levantado de una manera convencional y se conseguiría la mejor clasificación energética posible: clase A.

A los arquitectos impulsores de la idea de las ‘casas pasivas’ les gusta hablar de los cinco principios básicos que debe incluir. En primer lugar, un buen aislamiento térmico para paredes exteriores y cubiertas es beneficioso tanto en invierno como en verano. Después, hay que tener en cuenta que la transmisión de energía (frío y calor) no sólo se da en los elementos generales como paredes o techos, sino también en las esquinas, ejes, juntas, etc. Son los llamados puentes térmicos, rincones por los que se escapa la energía.

En tercer lugar, los orificios en la envolvente del edificio causan un gran número de problemas, particularmente durante los períodos más fríos del año. Flujos de aire del interior al exterior a través de grietas y huecos tienen un alto riesgo de provocar condensaciones.

A continuación, hay que recuperar gran parte de la energía que sale hacia fuera. Cuando se renueva el aire utilizado (de malas características higiénicas) para pre-acondicionar el aire fresco (de buenas características higiénicas). “Esta cantidad de energía necesaria para acondicionar los espacios no es muy grande y es suficiente para poder prescindir de un sistema convencional de radiadores o de un suelo radiante, con el correspondiente ahorro económico que ello supone”, incide Crespo. Y otra de las claves reside en utilizar ventanas con doble o triple vidrio (rellenas de argón o criptón), dependiendo del clima.

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