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“Hay unidades donde una enfermera atiende a cuarenta pacientes"

El paso de un espacio hospitalario a la asistencia socio-comunitaria de la salud mental emprendido por Osakidetza “genera pérdida de plantilla y colapsa el sistema” según las organizaciones sindicales.

Afirman que desde el 2010 al 2014 se han perdido 167 camas en la red hospitalaria y más las 195 en el servicio residencial.

“No se puede dar una Sanidad diferente para una ruptura de cadera que para una enfermedad mental”.

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La fórmula empleada por Osakidetza para abordar los procesos de “desinstitucionalización” en los hospitales psiquiátricos de Euskadi -aquellos que dejan atrás el modelo “manicomio” y apuestan por uno comunitario de inclusión en la sociedad de las personas con enfermedades mentales- no convence a los sindicatos. Trabajadores de salud mental y delegados de varios sindicatos como SATSE, ELA, LAB, CCOO y UGT han comparecido en el Parlamento vasco para expresar su rechazo hacia un proceso que esconde, a su juicio, un intento de privatización de la salud mental. “No tenemos nada que objetar a este modelo comunitario integrador recomendado por la OMS para atender sin estigmatizar al enfermo mental y el traspaso hacia él. Pero para nada se da la situación ideal que los políticos quieren pintar. Se aprovecha el cambio para ir privatizando la asistencia de estos pacientes”, ha manifestado la portavoz de SATSE, Encarna de la Maza.

Afirman que se han perdido, entre Araba y Bizkaia, 167 camas en la red de hospitales psiquiátricos desde el 2010 al 2014 y a eso hay que sumar las 195 suprimidas en el servicio residencial. “Son datos que varían sustancialmente todos los días. Hay muy poca transparencia por parte de Osakidetza, no solo hacia los trabajadores sino hacia los propios usuarios y las asociaciones de enfermos mentales”, han reprochado. “La reorganización y restructuración de las plantillas no se ha ido adaptando como requieren las nuevas estructuras comunitarias que se han ido creando. Esto está provocando una colapso en el sistema”, ha advertido Mari Cruz Espinosa, de ELA.

Consideran que faltan recursos y el área más afectada por el déficit de personal es el de enfermeras y auxiliares. “Hay unidades donde una enfermera atiende a cuarenta pacientes. Esto pasa en el hospital de Bermeo o Zaldivar”, ha revelado la representante de ELA. “En el área de infanto- juveniles en Bizkaia no disponemos de ninguna enfermera en salud mental”, ha asegurado la portavoz de SATSE.

Las comparecientes han manifestado sentirse preocupadas ante "esta deriva" y ante los riesgos que supone seguir tratando a la enfermedad mental de forma diferente al resto, “como enfermedad de segunda o de tercera”. “Las enfermedades mentales van en aumento y ha de evitarse una desatención. En otras comunidades en estos procesos han provocado que se cierren todos los hospitales públicos psiquiátricos con el crecimiento masivo y abusivo de redes privadas y el copago para este tipo de atenciones”. “No se puede dar una Sanidad diferente para una ruptura de cadera que para una enfermedad mental. Los criterios que se siguen buscan contención del gasto que en el futuro va a generar la salud mental”, han insistido todos los sindicatos.

"Se aprovecha para generar negocio"

Acusan a Osakidetza de introducir progresivamente el copago en esta asistencia. "El modelo de atención mental envía a los enfermos mentales graves a 'microrresidencias' o a pisos tutelados, que son copagados por el paciente ya que la gestión de estos recursos es privada. Los pacientes pasan a un espacio socio-sanitario concertado pero dependiente del espacio social por mucho que Osakidetza financie el 50%. Se aprovecha demás para generar un negocio, porque se tiende a la implantación de estructuras desde el ámbito de lo privado pero que trabajan con subvenciones públicas. Se desvía el gasto a las familias con copago y se les mete mucha presión al tener que hacerse cargo de esos enfermos sin disponer de una figura de ayuda”.

En este punto hacen hincapié en la necesaria implicación de otras instituciones como los ayuntamientos ya que se trata de convertir los cuidados en un asunto no solo sanitario sino social al trabajar en la integración de los enfermos. “Desconocemos cómo se va a lograr vida independiente de estos enfermos si se han transformado en dependientes de las familias”.

 

 

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