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Los 9.000 desayunos: la punta del iceberg de la realidad social en Navarra

La proporción de hogares que vive con menos de 5.453 euros anuales en Navarra, es decir con 454 euros al mes, se ha multiplicado por cuatro desde el inicio de la crisis.

Los hogares con bajos ingresos en la Comunidad Foral necesitarían un incremento de más de 88% en sus rentas para conseguir superar los umbrales de la pobreza.

Según Cáritas, en Navarra se ha producido un aumento del 70,75% desde 2010 en las familias atendidas con hijos a su cargo.

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Un niño, ajeno a la información, juega en un parque.

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Navarra es la comunidad española con menos población en riesgo de pobreza, con la diferencia más baja entre ricos y pobres, y con la renta por hogar más alta del Estado, 34.320€ euros anuales. A su vez, la Comunidad Foral es la que mejores resultados obtiene en lo que respecta a facilidades para llegar a fin de mes. Pero según varios informes, los hogares pobres son más pobres y cada vez es más la población bajo el umbral de la pobreza.

Una de las consecuencias de la crisis ha sido la “brutal incidencia del desempleo en los hogares”, afirma Nerea Zugasti, coatura del informe  Vivir con menos de 454 euros al mes de la cátedra navarra de Investigación para la Igualdad y la Integración social. De acuerdo a este documento, la tasa de personas sin empleo, a pesar de ser las mas baja del Estado, ha aumentado en 20 puntos desde 2007, siendo en 2013, más del 27% de los hogares con al menos una persona en paro. “La pobreza extrema, personas que no llegan al 30% de la renta mediana, ha aumentado muy notablemente durante los años de crisis económica”, afirma la socióloga. Si se toma como referencia el umbral autonómico, durante el periodo de 2014 frente al de 2007, se habría triplicado en Navarra pasando del 1,2 al 3,1. Pero, sobre todo, son las personas desempleadas y las familias de mayor tamaño las que más se han visto perjudicadas por la crisis. “La situación se ha recrudecido especialmente para las personas que conviven en hogares de 5 miembros o más”.

La proporción de hogares numerosos en situación de pobreza severa, menos de 5.453 euros anuales en Navarra: 454 euros al mes, se ha multiplicado por cuatro durante la crisis. “En Navarra con ese ingresos hablamos de situaciones situaciones que atentan contra la dignidad de las personas”, afirma Zugasti.

“No podíamos hablar de un problema grave de alimentación, pero sí de niños que no toman los alimentos adecuados”, dice una profesora

De nuevo es inevitable ponerse en la piel de esos niños y niñas que sufren las consecuencias de una crisis de adultos. En Navarra son menos que en el resto del estado, pero como afirma Rafa Aguilera (impulsor del proyecto Gosariak, para dar de desayunar a niños necesitados en el colegio): “Cómo les explicas a 150 críos que a veces desayunan y otras no, que en España son el doble o el triple”. Los números nos inmunizan, nos alejan de una realidad en forma de iceberg, cuya punta son los 9.000 desayunos que durante seis meses ha dado Gosariak en tan sólo dos centros de Pamplona.

Las familias que el año pasado necesitaban ayudas para que almorzasen a sus hijos, ahora mismo no tienen nada porque el programa se ha interrumpido. “Es una realidad que existe y que no se quiere aceptar”, cree María Dávila, una profesora que este curso, tras su etapa en uno de los centros que recibían las ayudas en el desayuno, ha comenzado a trabajar en un colegio donde la situación económica de las familias es mucho mejor. “Para nosotros, Gosariak fue una tabla de salvación”.

Tras un breve diálogo sobre el cambio que ha vivido en su profesión, la docente compara ahora sus dos experiencias: “He pasado de trabajar con agresiones familiares y necesidades básicas en los niños a gestionar en otro, como mucho, celos entre compañeros”. Entre las carencias de los niños no solo se refiere a la vestimenta, sino también a la nutrición. “No podíamos hablar de un problema grave de alimentación, pero sí de niños que no toman los alimentos adecuados y que por tanto ven lastrado su rendimiento”, se refiere a niños y niñas que nunca o casi nunca comían frutos o alimentos ricos en vitaminas. “Yo veo la falta de energía. Si un chaval a las 11 de la mañana está abatido, ya no te digo a la tarde”, sentencia.

Los hogares pobres son más pobres

La población con rentas por debajo del 60% de la mediana está viendo como sus posibilidades económicas se alejan cada vez más del umbral de la pobreza. “Los hogares con bajos ingresos están asistiendo a un proceso de empeoramiento de sus posibilidades”, afirma ahora Nerea Zugasti. Tanto es así que los hogares con bajos ingresos en la Comunidad Foral necesitarían un incremento de más de 88% en sus rentas para conseguir superar los umbrales de la pobreza, “es decir, sus ingresos llegan escasamente al 50% de lo que se considera necesario para vivir dignamente”. La necesidad de dinero de los sectores de bajos ingresos para salir de la situación que les agrupa como pobres ha pasado de los 287 millones a los 387, la información provienen del citado informe que agrupa en él a organizaciones como Caritas, Red de lucha contra la pobreza o Cruz Roja.

Por otro lado,  los datos que la organización diocesana ofrece de su intervención en 2014 siguen en la línea del empeoramiento. Según Cáritas, en Navarra se ha producido un aumento del 70,75% desde 2010 en las familias atendidas con hijos a cargo.

Por otro lado, “el papel de las transferencias sociales para cambiar esta tendencia ha tenido un impacto muy bajo”, dice Zugasti en relación a uno de los informes publicados. En el 2011 implicaron una reducción de 18,4 puntos en las tasas de población en hogares en pobreza severa, muy por debajo del dato correspondiente al conjunto del estado (23,6 puntos de reducción) y a la mayoría de las CCAA. “Es necesario poner el énfasis en este aspecto ya que vivir por debajo de este umbral supone un impedimento claro para el desarrollo de una vida digna y un cuestionamiento de los derechos sociales básicos”, afirma.

“Si los padres no trabajan, no pueden dar de comer a sus hijos. El Gobierno de Navarra no entiende que si no tienen para ellos, mucho menos para sus hijos”, de nuevo es María Ávila quien aporta su visión sobre las familias. “Tanto papel, tanta instancia y las familias no tienen ningún mecanismo para decir: necesito que mi hijo coma”. Añade que los políticos deberían tener una visión cercana antes de tomar medidas. “Más de uno debería darse un paseo por un aula. Ver cómo y qué almuerzan los chavales, qué cosas traen… “

Como profesora, además de creer que algunas familias -fruto de una situación de estrés y ansiedad- no están en el mejor momento para cuidar a sus pequeños, resalta la precariedad de los servicios sociales. “Madres y padres que se ven obligados a acudir a la economía sumergida y trabajos precarios -desde el remiendo, hasta la prostitución- porque no tienen qué comer”. Una tesitura en muchos hogares de la que ya alertaba en su trabajo de campo el Informe FOESSA, primer informe sobre pobreza y exclusión social en Navarra.

Navarra sufre en la comparativa europea

De acuerdo a las conclusiones que se derivan de otros informes publicados, Nerea Zugasti afirma que “hay que romper con la idea autocomplaciente que suele aparecer en los medios de que Navarra va bien. “Eso no es cierto, cualquier entidad que trabaje a pie de calle te va a decir que cada hay mas gente que lo está pasando realmente mal”. Este diagnóstico proviene, según la investigadora, de la continua comparación con nuestro país, donde la situación en relación a Europa es “totalmente dramática”. Atendiendo a los indicadores de PIB, Navarra se encuentra por detrás de Italia y Grecia en cuanto a gente que vive con menos de 600 euros. Sólo cuatro puestos por delante de la media española, la cual es la segunda más baja de la Unión Europea.

“Si nos comparamos con España salen siempre datos mejores”, afirma la catedrática de la Universidad de Navarra. Bajo esta premisa surge la necesidad de medirse con Europa, “donde Navarra no sale bien parada”. Los datos del nuevo informe sobre exclusión social en Navarra que Cáritas adelantó hace unas semanas comparan a la Comunidad Foral con cinco regiones europeas con el mismo PIB (Italia por partida doble, Rumanía, Noruega y Suecia). “Entendíamos que un mismo nivel de riqueza aportaría datos de exclusión social similares”. En cambio, Navarra es la peor parada en todos los indicadores. Tanto en personas viviendo en hogares con muy baja intensidad del empleo, como los indicadores relacionados a la población con bajos ingresos o personas en riesgo de pobreza o exclusión social. Por ejemplo, en cuanto a tasa de desempleo la comunidad española está 11 puntos por debajo de las media de los cinco comunidades europeas elegidas.

Y es que otro de los datos significativos sobre los que alerta la Fundación FOESSA en su informe es la exclusión, entendida esta como la falta de participación de determinados segmentos de la población en la vida social, económica y cultural debido a la carencia de derechos, recursos y capacidades básicas. La población en situación de exclusión extrema que sufre aislamiento social es del 16 por ciento, más del doble que en la media estatal.

Exclusión que para concluir también señala Dávila. “A nivel pedagógico te ves ridícula. Como educadora tienes que explicar a los padres y madres de los beneficios de una alimentación correcta, pero cómo se lo dices una familia en la que siete personas viven en 12 metros cuadrados”. Su frustración, relata, se suma a lo que “injustamente” supone para niños de tres años perder la capacidad de imaginar. “Tú ves sus necesidades, ellos no, porque no nunca han vivido nada mejor”.

*Este reportaje está realizado por la Fundación porCausa.

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