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Ahí está la sociedad catalana pero, ¿dónde está un Azaña?

Primero se rieron mucho de Carod Rovira y de Maragall, pero ahora hay que roer a Romeva, a Mas, a Junqueras y a millones de personas que se sienten tan protagonistas como cualquiera de estos

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Junqueras y García-Margallo, durante el debate / 8aldía

Junqueras y García-Margallo, durante el debate / 8aldía

El público catalán pudo ver un debate entre Margallo y Junqueras, es una lástima que no lo hayamos podido ver con facilidad también el conjunto del público español. Es lástima porque, a estas alturas es evidente, lo que está ocurriendo y va a ocurrir en Catalunya el domingo, sea lo que sea, afecta a España como estado y al conjunto de la ciudadanía, así que nos habría gustado poder conocer, además de las amenazas de catástrofe que nos sirven a diario, las razones de uno y otro.

Porque Junqueras es una de las caras del partido del "sí" a la independencia, pero también lo es Mas, pero también lo es Raül Romeva… Usualmente cada propuesta política va representada por una cara, es lo que funciona mejor en comunicación, y no creo que nunca se haya presentado una propuesta política con mayor confusión de caras que ésa. ¿Cómo explicárnoslo los que no vivimos allí?

Es muy simple, el verdadero protagonista es la masa de gente movilizada. Ése es el único gran secreto de lo que viene ocurriendo en Catalunya desde hace cinco años, es un secreto de un tan enorme. Y muy grande tiene que ser la miopía de los poderes del estado, de los partidos y los medios de comunicación madrileños que no fueron capaces de verlo durante tanto tiempo. Eso sí que son dioptrías. O eso, o una irresponsabilidad y una imbecilidad mayúscula.

Eso es lo que explica la complejidad, la diversidad y las muchas caras de un movimiento ciudadano como no hay otro en toda Europa. Y sí, primero se rieron mucho de Carod Rovira y de Maragall, pero ahora hay que roer a Romeva, a Mas, a Junqueras y a millones de personas que se sienten tan protagonistas como cualquiera de estos.

Ese Junqueras que, es lo lógico, se sentó a discutir de tú a tú con el ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno del Reino de España.

De todos modos, con independencia de que en ese debate le hayan salido las cosas mejor o peor al ministro Margallo, ¡enhorabuena por la inteligencia y la valentía! Margallo, como dirigente de ese partido y miembro de ese gobierno tiene su responsabilidad en como se gestionó desde Madrid un asunto como era la voluntad explícita de gran parte de la sociedad catalana, sin embargo fue el único miembro de ese gobierno que en distintos momentos pareció comprender lo que tenía delante y recapacitar. Y, en cuanto a su desmarque para reconocer a Junqueras como un interlocutor, algo tan elemental y democrático, significa la mínima capacidad para ejercer la política, cosa que no se puede decir del resto de ese gobierno empezando por su presidente.

Pero el problema va a ser el día después, el paisaje al lado de acá del Ebro. No es sólo Rajoy y su gobierno es el panorama de conjunto, políticos de frases huecas e impotentes ante una realidad que no supieron ver ni comprender.

Por ahí sigue paseándose Felipe González en nombre de los socialistas comparando a los independendistas con estalinistas genocidas o a Mas con el presidente de Venezuela, al que previamente han demonizado de un modo inmisericorde. Si forman gobierno los independentistas, ¿quién cogerá el teléfono al otro lado del Ebro? Oigan, ¿es ahí la Moncloa? ¿Hay alguien ahí?

Políticos jóvenes o viejos, pesos pluma frívolos perdidos en la historia, que les acaba de pasar por delante. ¿Quién encarna un proyecto para España? ¿Dónde está un Azaña?

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