El protocolo vaticano no es sagrado
El canon exige que las mujeres se cubran la cabeza, pero no todas lo hacen
Cherie Blair y Ana Botella están entre las que se han saltado la convención
María Teresa Fernández de la Vega, con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone. Efe
Vestido negro, largo, pocas joyas y cabeza cubierta. Estos son los cánones que han de observar las mujeres que se reúnan con el Papa en el Vaticano.
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, respetaron rigurosamente el protocolo este domingo, mantilla incluida, cuando acudieron a Roma a la proclamación de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia.
María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, en el Vaticano. / PP
Las únicas que pueden vestir de blanco, como se explica prolijamente en una página del diario italiano La Stampa, son la reina Sofía, Paola y Fabiola de Bélgica y la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo. Pero ha habido episodios célebres, como el de Raisa Gorbachov, que apareció de rojo, y Cherie Blair, de blanco inmaculado.
El papa Benedicto XVI y la reina de España en Castel Gandolfo (Roma), en septiembre de 2005. / Efe / Ángel Díaz
La vestimenta de Cherie Blair causó cierto malestar en el Vaticano, pues el blanco es un privilegio reservado tradicionalmente para reinas católicas. La prensa británica se encargó de censurarlo.
Cherie Blair, esposa del entonces primer ministro británico, Tony Blair, con Benedicto XVI en el Vaticano en abril de 2006. / Efe / Osservatore Romano
Pero el resto ha de ceñirse a los colores oscuros, la rigurosa discreción y el tocado en la cabeza. Ejemplos de ello hay muchos, como es el caso de la canciller alemana, Angela Merkel, la primera dama estadounidense, Michelle Obama, y la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, entre otros.
El Papa Benedicto XVI recibe a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández Kirchner, en noviembre de 2009. Efe / Alessia Pierdomenico/ POOL
Los Obama, en el Vaticano julio de 2009. / Official White House Photo by Pete Souza
Angela Merkel, entonces líder de la oposición, en la misa del inicio del pontificado de Benedicto XVI en abril de 2005. Efe / Oliver Berg
Un caso singular es el de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella. En 1997, cuando viajó con el entonces presidente, José María Aznar, se peinó con mantilla y peineta. Pero, años después, en 2005, ya prescindió del tocado y asistió a la recepción papal con la cabeza descubierta.
Ana Botella, besa el anillo de Juan Pablo II en abril de 1997. Efe / Barriopedro
La familia Aznar con Juan Pablo II en el Vaticano en enero de 2004. EPA / Maurizio Bramatti
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