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Consejos Ciudadanos: recuperar derechos y asumir responsabilidades

Somos el Consejo Ciudadano que, en una comunidad autónoma tan trascendental como Madrid, va a desalojar al PPSOE. El Consejo Ciudadano de la pluralidad, la autoorganización desde abajo y la autoconstrucción social.

Como sociedad nos cuesta ver la forma en que somos ecodependientes e interdependientes, y el grado en que la disponibilidad de energía condiciona el desempeño de nuestra economía.

Si seguimos viviendo –en cuanto sociedad— como si no hubiese un mañana, de hecho no habrá un mañana.

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En las elecciones celebradas del 9 al 13 de febrero para conformar los Consejos Ciudadanos autonómicos de Podemos, la lista Podemos Ganar Madrid, de la que yo formaba parte, obtuvo un buen resultado (43’2% frente al 41’5% de Claro que Podemos, aunque la norma interna sobre paridad favoreció a esta segunda candidatura en detrimento de la primera -y también, paradójicamente, en detrimento de las mujeres candidatas, más votadas que los varones).

Pero no deberíamos interpretar lo sucedido estas últimas semanas en términos de “la lista de Miguel Urbán frente a la lista de Luis Alegre “, no somos 16 consejeros y consejeras frente a otros 18. Somos el Consejo Ciudadano, en una comunidad autónoma tan trascendental como Madrid, que en la especialísima coyuntura histórica en que nos encontramos va a desalojar al PPSOE. Y somos el Consejo Ciudadano de la pluralidad, la autoorganización desde abajo y la autoconstrucción social (el “empoderamiento”, un neologismo/ anglicismo que no me termina de convencer) porque éste es el modelo que puede -quizá- ganar, en las muy difíciles circunstancias que vamos a afrontar (véase por ejemplo, para no incurrir en ingenuidades de ningún tipo, el siguiente artículo de Eric Toussaint).

No somos 16 frente a 18: somos todo el Consejo Ciudadano. Y todo el Consejo Ciudadano de una organización que, sin patriotismos de partido ni fetichismos políticos de ningún tipo, sabe que tiene que construir el “partido orgánico de la izquierda” (o “de los de abajo” si se prefiere, no tengo problema con eso) que evocaba, en términos gramscianos, Julio Anguita.

En la mañana del 15 de febrero recordaba Miguel Urbán, en la rueda de prensa celebrada en La Marabunta (Lavapiés), que la unidad popular es fundamental: más allá de los retos electorales y de los resultados que se obtengan, se trata de construir la unidad popular desde abajo, de la que Podemos será un actor -junto con otros-. Porque -remito de nuevo al texto de Toussaint- una cosa es acceder al gobierno y otra muy distinta detentar el poder. Algo de esa conciencia se refleja en el manifiesto que junto con mucha otra gente, conscientes de la excepcional situación histórica que estamos viviendo, he firmado.

El área temática para la que fui elegido en las primarias que llevaron a la configuración de la lista Podemos Ganar Madrid es: ecología, energía, protección animal y modelo territorial. En las breves pero muy intensas semanas de la campaña avanzamos en un trabajo de elaboración programática que ahora será sin duda uno de las aportaciones que deberán ser discutidas en los círculos de Podemos –y más allá- para elaborar un sólido programa electoral madrileño. En nuestro caso se concretó provisionalmente en la propuesta de “20 medidas para 20 semanas”, de las cuales cuatro se refieren específicamente a cuestiones ecológico-sociales:

1. Blindar el carácter público del Canal de Isabel II, y avanzar para la remunicipalización de los servicios de abastecimiento de agua y energía; y defender los servicios de titularidad pública como Telemadrid empezando por la re-admisión de la plantilla despedida.

2. Poner en marca marcha un Plan Regional de Eficiencia Energética en viviendas e inmuebles, centrado en el aislamiento térmico, con incentivos para las reformas vinculados a la contratación con cooperativas de jóvenes previamente desempleados. Ante la crisis ecológico-social, la rehabilitación del parque de viviendas e inmuebles existente se sitúa como un eje prioritario hacia los objetivos de reducción de la huella ecológica, puesto que la mejora de los edificios (aislamiento, recuperación de aguas, calefacción térmica, etc.) puede permitir grandes reducciones del consumo energético y de la emisión de dióxido de carbono, y es una fuente muy importante de empleo.

3. Aprobar una política de tarifas del Consorcio Regional de Transportes que incluya medidas como la ampliación de validez para el abono joven hasta los 35 años, y rebaja del abono para personas mayores a 60 años, y de transportes gratuito para personas en situación de vulnerabilidad económica : parados larga duración, perceptores de RMI, etc. Queremos hacer retroceder el automóvil privado a medida que se amplíe y mejore el sistema de transporte público y la red viaria para bicicletas, con una bien diseñada política de reducción de tarifas (con el objetivo de la gratuidad de las mismas en dos o tres legislaturas).

4. Recuperar de la Ley 9/ 2001 del Suelo de la Comunidad de Madrid. Recuperaremos provisionalmente el texto de la norma anterior a las modificaciones de introducidas por la ley 3/ 2007 de Medidas Urgentes de Modernización del Gobierno y la Administración de la CAM. Se pondrá en marcha la elaboración de una nueva ley del suelo de la Comunidad de Madrid que, de forma democrática y participativa, dé respuesta a las nuevas necesidades ambientales, sociales y urbanísticas de la CAM.

Esto sólo es un punto de partida para la elaboración colectiva que ahora ha de tener lugar. No nos engañemos: estamos en 2015, no –por ejemplo— en 1972, cuando se celebró la primera de las “cumbres” mundiales de NN.UU. sobre medio ambiente y desarrollo humano. La situación ecológico-social se ha deteriorado muy rápida y profundamente, y nuestro margen de acción se ha reducido. Los plazos son ahora muy perentorios: sobre ello llamábamos la atención en aquel manifiesto Última Llamada, hecho público el pasado verano. No es hora sólo de recuperar derechos: también de asumir responsabilidades. Como sociedad, después de tres décadas de contraeducación neoliberal, nos cuesta ver la forma en que somos ecodependientes e interdependientes, y el grado en que la disponibilidad de energía condiciona el desempeño de nuestra economía.

Si seguimos viviendo –en cuanto sociedad— como si no hubiese un mañana, de hecho no habrá un mañana. Pensemos en los enormes problemas que nos resultan familiares –aunque nos cueste tanto mirarlos de frente— como calentamiento global, pico del petróleo (y de otros materiales básicos) y sexta Gran Extinción de biodiversidad. Si ha de haber un futuro con opciones de vida decente en nuestro país, en nuestra Comunidad autónoma, en nuestros pueblos y ciudades, el compromiso con nuestros hijos e hijas, nietas y nietos, nos exige una transformación profunda. Desde el recién elegido Consejo Ciudadano de Podemos en la Comunidad Autónoma de Madrid llamamos a poner manos a la obra, y nos disponemos a ello.

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