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La crisis de Bankia pone en peligro la obra social

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Centros culturales, salas de exposiciones y bibliotecas. Becas y protección del medio ambiente. Atención a drogodependientes, enfermos de Alzheimer y de Parkinson. Iniciativas solidarias y de cooperación. Sólo la obra social de Caja Madrid llegó a 10,4 millones de beneficiarios en 2010. Pero ahora, para las siete entidades que forman Bankia, estos proyectos, que suman 99,6 millones para 2012, están en peligro.

La situación crítica de la matriz, BFA, que ha admitido recientemente unas pérdidas de 4.952 millones de euros, 162 veces lo anunciado inicialmente, hace inviable un reparto de dividendos (inexistentes) para los fines sociales de las cajas. Y, sin dividendos, no hay capital para la obra social. Además, la nacionalización de Bankia, que necesitará unos 19.000 millones adicionales, reducirá tanto la participación societaria de las cajas que aunque hubiera dividendos serían muy reducidos. 

Mientras tanto, la obra social dependerá del remanente que hayan podido guardar en los años de bonanza, de los ingresos que genere por sí misma y de la fe en las palabras del nuevo presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, y del ministro de Economía, Luis de Guindos, que han expresado su deseo de mantenerla. Pero lo cierto es que La Casa Encendida, uno de los símbolos del esfuerzo cultural de Caja Madrid con 1.700 actividades y más de 750.000 visitantes cada año, cumple en diciembre su décimo aniversario con la incertidumbre sobre su futuro.

Lo mismo ocurre con el Palacio de la Música de la Gran Vía madrileña. Un cine de 1928 de 6.630 metros cuadrados y tres plantas, que dejó de serlo en 2008 y fue adquirido por Caja Madrid para convertirse en aquello para lo que había sido inicialmente proyectado: un auditorio. Sin embargo, la finalización de las obras, que ya han costado unos 15 millones de euros y que estaba prevista para 2011, no se producirá antes de 2013.

Caja Madrid (52,06% de BFA) ha pasado de destinar 252 millones a obra social en 2007, su récord, y 124 en 2010 a 99,9 en 2011 y 56 en 2012. Ya en 2010 Caja Madrid anunció el cierre paulatino de 21 bibliotecas (que podrían ascender a 35 este año de las 39 que dispone, lo que ha motivado una campaña en actuable.es) y 19 hogares de ancianos. Los ciclos de música de cámara del Auditorio Nacional han perdido el patrocinio de Caja Madrid. Y Gecesa, la sociedad a través de la cual Caja Madrid gestionaba los centros de la obra social, está con recortes que preveían inicialmente un centenar de puestos de trabajo entre prejubilaciones y despidos.

Bancaja, la segunda gran entidad de Bankia (37,7% de BFA), llegó a destinar 83 millones en 2007, para pasar a 55,6 en 2010, 36,4 en 2011 y para 2012 cuenta con 28,3 millones.  Caja de Canarias pasó de los 14,5 millones en 2007 a 15,8 millones en 2008, 13,3 en 2010, 9 en 2010, 4,46 en 2011 y 2,8 en 2012, fundamentalmente en centros para personas mayores y promoción del comercio.  Caja Segovia empleó 8 millones de euros en 2010, 7,6 en 2011 y su presupuesto para 2012 es de 3,5 millones, sobre todo para la conservación del patrimonio.  Caja de Ávila, 5,5 millones en 2010, 5 en 2011 y 4 en 2012.  Caixa Laitana, unos 5 millones en 2010, 3,5 en 2011 y unos 2,5 en 2012.  Caja Rioja, otros 4,2 millones en 2010; 4,6 en 2011 y 2,5 en 2012.

Si sumamos los datos totales de 2010 de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), las siete cajas aportaron 205,9 millones, un 16% del gasto en obra social de las cajas en aquel año. Esos proyectos, sólo con ver los presupuestos de 2012, peligran para el futuro: suman 99,6 millones de euros, un 51,5% menos.

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