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Sobre este blog

Amnistía Internacional es un movimiento global de más de 7 millones de socios, socias, activistas y simpatizantes que se toman la lucha contra las injusticias como algo personal. Combatimos los abusos contra los derechos humanos de víctimas con nombre y apellido a través de la investigación y el activismo.

Estamos presentes en casi todos los países del mundo, y somos independientes de todo Gobierno, ideología política, interés económico o credo religioso.

Los niños soldado que no ven a Messi

Miembros del grupo Islamista Movimiento por la Unidad y la Jihad en África Occidental, que opera en el norte de Malí © Brahima Ouedraogo/IRIN

Carlos Sanguino

Responsable del trabajo sobre menores en Amnistía Internacional —

Podría llamarse Souleiman y tener 16 años. Seguramente le encantaría el fútbol y su jugador preferido sería Kanoutè, Messi, Ronaldo, Iniesta o Drogba, aunque nunca los haya visto jugar en directo, ni apenas en televisión. Podría ser uno de los niños soldado a los que obligan a matar gente a la edad en la que otros se divierten dándole a la pelota.

Mientras los artilleros del balón perforan porterías, Souleiman abriría fuego sin saber bien por qué. Igual que el niño que nos dijo esto hace unas semanas en Malí: “Nos adiestraban para disparar apuntando al corazón o a los pies. (..) Veía a nuestros enemigos como si fueran perros y lo único que había en mi mente eran ganas de disparar contra ellos.” No fue demasiado tiempo a la escuela, fue vendido por el nieto de su maestro a un grupo islamista armado: “Hace dos meses, el nieto de mi maestro nos vendió a los islamistas. Nos unimos a un grupo de otros 14 jóvenes que portaban armas (…) Los rebeldes nos golpeaban durante las lecciones del Corán porque pensaban que nuestra pronunciación de los versículos no era correcta y querían que pronunciásemos el árabe como ellos. Me pegaron cuatro veces con una correa de goma.”

No hay datos sobre el número de niños y niñas soldado en el mundo. Sabemos que en torno a 17 países los reclutan, en lugares tan dispares como Mali, República Democrática del Congo, Filipinas, Colombia, Chad o Afganistán. Y no solo son llevados al frente, también son utilizados como mensajeros, espías o cocineros. Las niñas corren peor suerte. A veces, también son usadas como esclavas sexuales.

Una menor de 13 años hablaba así de Somalia: “Las niñas también eran violadas por Al Shabab. Conozco a gente a la que le ha pasado; una persona de mi familia fue violada (...)Es bastante habitual.

“Es bastante habitual”. ¿No es horrible?

La guerra y la violencia se tornan una situación normal para estos niños y niñas, la única que muchos de ellos han conocido. Han sido secuestrados en la calle o sacados de las aulas contra su voluntad. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, mientras unos padres angustiados los ven partir sin poder hacer nada. Otros son reclutados mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera. Un niño nos decía en Chad "No tengo hermanos mayores que no se unieran a la rebelión. Mi padre es viejo. En casa no teníamos suficiente para todos, así que quería mejorar nuestra situación... uniéndome al ejército ayudaría a mi madre y al resto de la familia ...”

Pero no todo es malo.

Primera buena noticia: En 2012, Thomas Lubanga y Charles Taylor fueron condenados por el Tribunal Penal Internacional y el Tribunal Especial de Sierra LeonaCharles Taylor. Entre otras violaciones de derechos humanos, reclutaron niños y niñas soldados soldado. Estas dos sentencias suponen un aviso para quienes hayan cometido crímenes de guerra en todo el mundo.

Segunda buena noticia: En los últimos años se han firmado 19 planes de acción con el apoyo de Naciones Unidas para acabar con el reclutamiento de niños y niñas. Los últimos, en República Centroafricana, Somalia, Sudán del Sur y Myanmar.

Tercera buena noticia: cada vez hay más países que firman los acuerdos internacionales. Alrededor de 150 ya han firmado el protocolo de Naciones Unidas sobre menores en conflictos armados.

Quizás dentro de unos años Souleiman o cualquier otro niño soldado actual puedan dar saltos de alegría y gritar ¡gooool! frente a la televisión. Ocurrirá cuando el héroe futbolístico del momento bata al portero de turno y ellos no tengan que empuñar ningún arma. Cuando eso suceda, será gracias a que año tras año muchas personas y activistas de distintas organizaciones han estado recordando que hay niños y niñas que son obligados a combatir en conflictos olvidados, y habrán trabajado duro para evitarlo. En eso estamos.

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Publicado el
12 de febrero de 2013 - 06:00 h

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