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ENTREVISTA | Javier González de Lara, presidente de la CEA

"El Gobierno andaluz tiene que aprobar los presupuestos cuanto antes"

"Queremos un Instituto de Crédito Andaluz con participación pública y privada", asegura Javier González de Lara, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía 

"Le he propuesto al nuevo Gobierno crear un Consejo de la Marca Andalucía"

Respecto a la bajada de impuestos, afirma que "la Junta no tiene impuestos transferidos como para reducir la presión fiscal"

"Con dos partidos que comparten espacios políticos muy semejantes, va a ser un Gobierno complejo"

Reivindica una Andalucía alejada de los tópicos porque  "no somos camareros como dicen; sin ir más lejos, tenemos una industria turística potente"

González de Lara /foto: CEA

González de Lara /foto: CEA

Javier González de Lara (Málaga, 1963) está al frente de la Confederación de Empresarios de Andalucía en este año que la institución va a celebrar su 40 aniversario. Y es en la sede de Sevilla, en la Isla de la Cartuja, donde recibe a eldiario.es/andalucia. 

Tras muchos años, hay un granadino al frente de Cepyme y, por tanto, en la ejecutiva de CEOE, y usted ocupa la presidencia de su Fundación.

Sí, que Andalucía vuelva a tener en la organización nacional un peso que le ha correspondido en el pasado, y que por distintas razones se perdió, no sólo es positivo, sino que es noticia. El apoyo de esta casa ha sido fundamental, no me cansaré de decirlo, para que nuestro vicepresidente Gerardo Cuerva sea presidente de Cepyme.

Y eso, ¿en qué se traduce para Andalucía?

En la posibilidad de ser útiles. A los demás, y sobre todo a una organización. Para Andalucía es positivo, porque nos da mayor peso y protagonismo en las decisiones de la CEOE. Nos ponemos a disposición de su presidente para ver cómo Andalucía puede aportar. En cuanto a la fundación, su perspectiva es más humanística, más cerca de la función social de la empresa y como incardinarla con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ahí hay un plan de acción a desarrollar.

Tiene usted amistad personal con los actuales dirigentes del PP, Juan Manuel Moreno y Elías Bendodo, que ahora dirigen la Junta de Andalucía. Usted es próximo al PP …

Un momento, déjeme que matice eso. La proximidad con  el PP no quiere decir que yo ideológicamente tenga que ser del PP. Mi proximidad es exactamente la misma que he tenido a lo largo de estos últimos años con el PSOE. Incluso con IU en los años en que Diego Valderas fue vicepresidente de la Junta. La obligación del presidente de los empresarios es tener proximidad con los responsables públicos, porque nosotros gestionamos intereses generales, y nos interesa una relación de sintonía cuando la hay, y de actitud crítica y reivindicativa cuando no.

Usted no es del PP …

A mí me han hecho propuestas políticas de distintos partidos.

¿Qué tipo de propuestas?

Para incorporarme. De todos los partidos, menos de Podemos. Pero no soy de ningún partido, mis proximidades no son ideológicas sino de relaciones personales. Es cierto que esas personas han coincidido conmigo desde hace muchos años, pero igual que con Susana Díaz mantengo una relación fluida de cooperación, de colaboración y de absoluta sintonía. Te tienes que llevar bien con todos, es lo que te piden tus 180.000 afiliados.

Luis Garicano, responsable por Ciudadanos de la parte económica de su acuerdo de gobierno con el PP, decía en nuestro periódico: “No soy partidario de que la Junta de Andalucía dirija la economía andaluza”. ¿Está usted de acuerdo?

Una cosa es que diseñes una estrategia, una hoja de ruta, una política económica presupuestaria y fiscal, y otra es el intervencionismo. Nosotros estamos a favor de que la Junta de Andalucía sí planifique en colaboración con los agentes económicos y sociales, y ahí se incluye a las centrales sindicales que son fundamentales para nosotros. Y conjuntamente, hacer los diseños que sean precisos.

¿Ha habido intervencionismo en Andalucía?

Lo hay, pero no digo de la Junta, lo digo en general. Tenemos una hiperregulación y una hipersaturación de controles administrativos, de burocracia, de normas prescindibles que asfixian la actividad empresarial.

¿Espera entonces que se lleve a cabo un proceso de liberalización?

Yo espero que nos dejen trabajar. No pido ni tan siquiera liberalización. Pienso que lo mejor que tienen que hacer es un plan auténtico de derogación de normas absurdas.

¿Cómo cuáles?

Como, por ejemplo, en materia medioambiental. He tenido ya un primer encuentro con el presidente de la Junta de Andalucía, y con orgullo digo que quizá fue el primer encuentro institucional que tuvo. Le he presentado un informe de la CEA con una batería de temas, entre los que destaca la simplificación administrativa en la tramitación de proyectos empresariales que están fundamentalmente centrados en el medio ambiente. Hay un solapamiento de normativas contradictorias, nacionales, autonómicas y locales. Queremos que se ponga orden.

La CEA lleva décadas quejándose de los requisitos medioambientales y enfrentada a la Consejería del ramo.

Claro. Y no se logra. Insisto, no es un problema de fondo, nosotros apostamos por la sostenibilidad y las empresas están cada día más concienciadas con la descarbonización. Es un problema de forma, de trámites, de exigencias normativas que hacen que los proyectos se eternicen. Hay un proyecto muy importante en Andalucía en el ámbito medioambiental, que invertiría cerca de mil millones de euros y crearía 3.000 empleos, y lleva diez años en tramitación administrativa.

Supongo que se refiere a la ampliación de Cepsa en Algeciras. Ese no es precisamente un ejemplo de descarbonización, se dedican más bien a lo contrario …

No, no, no. Se dedican a generar empleo. Dentro de unos estándares de productividad, de estabilidad. No ha habido una actividad contraria al medio ambiente en la Bahía de Algeciras jamás. Al final está la bahía de enfrente, y como pongamos muchas trabas las inversiones al final se irán a otros países de la ribera del Mediterráneo, que están en crecimiento, en desarrollo, y que les dan muchísimas facilidades.

¿Cuál es la segunda medida que le presentó al nuevo presidente de la Junta?

La construcción de lo que para mí es la principal infraestructura de un territorio: la paz social. Creemos en el diálogo social. Lo que construimos los empresarios y los representantes de los trabajadores es muy importante, que cuando la paz social se pierde bien que nos acordamos.

¿Quiere recuperar los pactos anuales del presidente Manuel Chaves?

No, lo que quiero recuperar es la visión de compromiso de un nuevo Gobierno con la relevancia que tiene el diálogo social, no hablo de pactos. El diálogo social lo llevamos entre los agentes sociales, no con los gobiernos. Hablo de los convenios colectivos y de la resolución de conflictos.

Los sindicatos se quejan precisamente de ello. Dicen que la CEA no está impulsando la implantación en los convenios colectivos de Andalucía del pacto nacional cerrado entre sindicatos y CEOE, con una subida salarial del 3% y con salarios no inferiores a mil euros.

Bueno… Eso no es correcto. Me reúno asiduamente con ellos y estamos trabajando y, en esa visión de diálogo, desatascando problemas que puedan hacer prever que surja un conflicto.

En cambio aseguran que los avances logrados son gracias a que el año pasado, con más de 500 movilizaciones, aumentó la conflictividad social.

En Andalucía, en el sector privado ha habido muy poca conflictividad social comparativamente con el sector público. Le invito a compararlo, verá que la efectividad en el Servicio de Resolución de Conflictos (Sercla) está en un 60%. Y mire el volumen global de horas de trabajo perdidas, es de un ocho o diez por ciento de las que se perdían hace 25 años. Hoy no hay en Andalucía un conflicto potente con efecto cascada que paralice servicios públicos, etcétera.

El PP ha cerrado acuerdos con otra fuerza política que no está en el Gobierno, Vox. En ellos se pide la absorción de la red comercial que Andalucía tiene en el exterior, Extenda, por los órganos de la nación. ¿Le preocupan estos acuerdos con otras fuerzas políticas?

Estamos expectantes, claro que sí. Son temas de gran relevancia, pero vamos a ver en qué se concreta. Como mínimo, por una cuestión casi de cortesía, hay que dar cien días para que llegue, se siente y empiece a tomar decisiones. Sobre el tema concreto de Extenda, hace referencia a algo en lo que yo he insistido muchísimo, y se lo decía a la presidenta Susana Díaz: la necesidad de recuperación de la marca Andalucía.

¿Ha hecho alguna propuesta concreta?

Sí, claro. Por desgracia Andalucía tiene un grave problema de imagen y comunicación. Una serie de estereotipos nos marcan desde hace muchísimos años. Tanto al anterior Gobierno como al actual les he propuesto crear un Consejo de la Marca Andalucía, que sea complementario con la labor que haga Extenda en materia comercial. ¿Una fusión con la marca España? Puede estar bien para determinadas estrategias comerciales, pero siempre que no se pierda la marca Andalucía, que tiene que ser potente, y vender lo mucho que se ha hecho.

¿Como por ejemplo?

Pues hay datos muy significativos. Como que en 1980 trabajaban 1,6 millones de andaluces y en el 2018 trabajan tres millones de andaluces. Y no lo contamos. Los empresarios nos negamos a asumir que desde otros territorios se nos vea como una tierra de menos oportunidades, y, sobre todo, de menor cualificación y de menor futuro.

¿No hay también responsabilidad empresarial en esa imagen: menores salarios, mayor precarización del empleo …?

Todos estamos condicionados por la inercia de casi diez años de crisis. Han desaparecido casi 54.000 pymes en Andalucía, muchos miles de empleos. Es cierto que en los últimos años ha habido una devaluación de los salarios y también de la propia actividad de las empresas. Hemos estado una década en pérdidas con un nivel de endeudamiento brutal, y si no hay beneficios no hay redistribución de renta.

Esa es precisamente una queja muy extendida, y no sólo entre los sindicatos: vuelven los beneficios pero no se redistribuyen.

Habrá empresas, según el sector de actividad, o de un ámbito industrial muy específico, que hayan podido recuperar el tono muscular. Pero puedo afirmar con rotundidad que al 96 o 97% de las empresas andaluzas, que son pymes, les cuesta mucho trabajo. Y aun así veamos el lado positivo, que es que hace menos de ocho años estábamos en un 33% de paro y ahora estamos en un 21%. Algo habrán hecho las empresas para generar un empleo neto de cerca de 180.000 empleos. En España, uno de cada tres que han dejado de estar en el desempleo es andaluz. Aquí ha habido una apuesta muy fuerte por el empleo.

El nuevo Gobierno andaluz trae una rebaja de impuestos, pero también ha anunciado mejoras en salarios en sanidad y educación. ¿Salen las cuentas?

Lo importante no es hablar de impuestos sino de una política fiscal. En mi opinión, el Gobierno tiene que aprobar los presupuestos cuanto antes. Soy consciente de que un Gobierno que acaba de llegar querrá asentarse, pero insisto, lo fundamental son los presupuestos. Además, todos sabemos que dos tercios van a Educación y Sanidad, así que no pueden variar tanto respecto a los del Gobierno anterior …

A no ser que haya privatizaciones ¿no?

No se qué van a privatizar. No hay mucho que privatizar en Andalucía, en mi opinión. ¿Qué empresas industriales públicas hay en Andalucía? Para mí todo se tiene que enmarcar en un presupuesto que marque las reglas del jue nigo. Claro que los empresarios queremos una menor presión fiscal, pero dentro de un criterio de sostenibilidad del sistema, en el que no queremos tampoco poner en riesgo los servicios asistenciales, ni la sanidad, ni la educación, ni la dependencia… Tenemos que ser muy prudentes, no nos engañemos. La Junta de Andalucía como tal no tiene tantos impuestos transferidos como para reducir la presión fiscal.

Javier González de Lara, presidente de la CEA

Javier González de Lara, presidente de la CEA

¿Cuáles deben ser, a su juicio, las prioridades del nuevo Gobierno?

Lo fundamental es que el Gobierno haga una política global presupuestaria, económica, financiera y fiscal. Y que dentro de esa política económica haya un equilibrio para la sostenibilidad de las cuentas públicas.

¿Es factible ese equilibrio con el reparto de competencias entre los dos partidos del nuevo Gobierno?

Seamos objetivos, encajar todas las piezas del reparto competencial entre consejerías va a costar trabajo. Para no dar una impresión de fracaso tendrán que sincronizar muy bien sus prioridades y diseñar una hoja de ruta común. Creo que son conscientes de ello.

¿Qué hubieran cambiado de ese reparto?

La Vicepresidencia es una consejería compleja, muy heterogénea, en la que está Turismo, Regeneración, Justicia y Administraciones Públicas. Los empresarios hubiéramos preferido una Consejería de Turismo propia, igual que reivindicamos un Ministerio de Turismo. Es sorprendente que no lo tenga el segundo país del mundo, después de Francia y por encima de los Estados Unidos que es un continente, que recibe 82 millones de turistas…

¿Cuáles son las prioridades de la CEA en política económica, financiera y fiscal?

La política económica debe estar marcada por la simplificación administrativa, con una actitud más proactiva hacia el mundo empresarial. Desde el punto de vista fiscal, actuar sin desestabilizar el sistema. Y sería interesante analizar cuál es el peso de Andalucía en el sistema financiero nacional. Contamos con una entidad muy importante, Unicaja. Y contamos con Garántia, la única Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) que hay en Andalucía para dar avales a las pymes. Tenemos la posibilidad de estructurar determinadas alianzas con la Agencia Idea, o con la entidad que se establezca para canalizar fondos europeos y ayudar al establecimiento de empresas …

¿Está hablando de un banco público?

Estoy hablando de una entidad de crédito que, ¿por qué no? puede ser pública. Que coordine esas acciones, que integre las herramientas de apoyo para el tejido productivo. Los empresarios estamos dispuestos a escuchar hablar de una política financiera común que hasta ahora no ha existido. No tiene por qué ser un banco, que necesita licencia, etcétera, es que se puede llamar Instituto de Crédito Andaluz y ya no es lo mismo.

Una entidad con participación pública y privada, con Unicaja, una SGR …

Y con otras entidades financieras potentes de Andalucía como La Caixa, que tiene un nivel de implantación brutal en Andalucía y una obra social enorme. Queremos una institución que nos proporcione una visión de política financiera común, pública y privada, que no hemos tenido hasta ahora. Enseñarle al resto de España que Andalucía tiene un modelo financiero propio. Y los empresarios nos queremos involucrar, porque podemos aportar, porque podemos traer fondos de inversión e inversores extranjeros para que apuesten por Andalucía y ayuden a crear, a través de esa entidad, mecanismos de financiación para las empresas.

¿Ese proyecto forma parte del tan cacareado cambio de modelo productivo del que todo el mundo habla pero nadie sabe en qué consiste?

Nosotros no defendemos cambiar el modelo productivo sino hacer más productivo el modelo. Quien que diga que está obsoleto desconoce el modelo productivo andaluz. Con la crisis se ha producido un milagro oculto al que no se le ha dado relevancia: el sector agroalimentario, que ha buscado alianzas, ha ganado dimensión, se ha internacionalizado, y en unos años de crisis atroces ha ganado mercado. Con todo el respeto, en Andalucía no somos camareros como dicen. Aquí hay una industria turística muy fuerte, un sector tecnológico muy respetable, un polo aeroespacial que ya quisieran muchas autonomías, un sector naval potente, la construcción está recuperando el pulso, hay sólidas industrias culturales, la principal empresa logística de España tiene su sede en Antequera …

Nos falta hablar de política laboral. ¿Cuál debería ser la apuesta del nuevo Gobierno?

Diseñar conjuntamente dentro del diálogo social políticas activas de empleo eficientes que ayuden sobre todo a dos segmentos, los jóvenes y los mayores de 45 años. Ese es mi anhelo.

Todos los gobiernos del mundo las prometen, pero ¿qué entiende por políticas activas eficientes?

Un servicio de orientación profesional, servicios que mejoren los servicios de intermediación públicos, programas de prácticas profesionales… Tenemos todo un inventario, y medio consensuado con los sindicatos. Lo que queremos es que haya una mejor inserción de los trabajadores en una economía circular, global, que ya está aquí y para la que, sinceramente, no estamos preparados. Vamos a hablar claro, requiere una cualificación adecuada, y llevamos cinco años sin dar formación ocupacional a los trabajadores.

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