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Ciudadanos aplaza la nueva dirección en Andalucía hasta la precampaña de las municipales en busca de “nuevas caras”

La presidenta de Cs, Inés Arrimadas; el coordinador autonómico de Cs y vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, y la cabeza de lista de Cs por Cádiz, Rocío Ruiz, participan en el acto de presentación de los candidatos de Cs en las ocho provincias andaluzas a las elecciones autonómicas del 19J

Daniel Cela


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Ciudadanos se evaporó como fuerza parlamentaria en Andalucía tras las elecciones del 19 de junio, pero también se ha extinguido como actor protagonista de la agenda política andaluza. La dimisión de su líder, el ex vicepresidente Juan Marín, y el éxodo por goteo de sus principales referentes que están recalando en el PP y en el nuevo Gobierno monocolor de Juan Manuel Moreno ha convertido Ciudadanos en un solar vacío. “No está vacío, está en construcción”, matiza una fuente de la ejecutiva nacional.

La ausencia de dirigentes dispuestos a tomar el relevo de Ciudadanos Andalucía tras el desastre de las elecciones ha obligado al equipo de Inés Arrimadas a montar una gestora que tutele la transición desde el vacío actual hasta un nuevo proyecto con “nuevas caras”. Pero la reaparición de los naranjas en el plano de debate autonómico no será inmediata ni urgente. El propio partido, a nivel nacional, se encuentra en un complejo proceso de refundación con la vista puesta en las municipales y las autonómicas de mayo, pero sobre todo en las generales previstas para final de 2023.

Una fuente próxima a Arrimadas confirma que el futuro comité autonómico de Ciudadanos, el núcleo duro de la nueva ejecutiva, no se constituirá hasta febrero o marzo de 2023, coincidiendo con la precampaña de las elecciones municipales. Los de Arrimadas tienen poco margen para colarse en la agenda mediática andaluza, y quieren aprovechar el único disparo que les queda para lanzar a su nuevo equipo a la par que van sacando a sus candidatos para las principales alcaldías de Andalucía. La intención, dicen, es presentarse en todas las capitales de provincia y en las ciudades de más de 50.000 habitantes.

La gestora

Hasta entonces, Ciudadanos Andalucía seguirá en manos de una gestora, pilotada por el secretario delegado de Organización, Andrés Reche, y su presencia en el debate público la asumirán los diputados en el Congreso. Dos de ellos son andaluces: Guillermo Díaz, responsable también de dirigir el proyecto de refundación, y María del Carmen Martínez, diputada por Cádiz. El nombre de Díaz ha sonado como posible sustituto de Juan Marín, pero él mismo se ha autodescartado enérgicamente.

La gestora se conformó los primeros días de agosto, casi dos meses después del 19J. Los estatutos de Ciudadanos dan un plazo de seis meses para constituir el nuevo comité autonómico, pero todo apunta a que ese plazo se va a dilatar más de lo previsto.

Esto tiene dos explicaciones, la oficial y la oficiosa: primero, todo el partido está inmerso en un proceso de refundación que culminará en la asamblea general de Ciudadanos el próximo mes de enero. Todos los comités autonómicos decaen tras ese congreso nacional, de modo que “no tiene lógica nombrar una nueva ejecutiva en Andalucía en otoño para suspenderla dos meses después”, explican desde la dirección nacional. El cónclave andaluz tendrá lugar después del congreso nacional –“febrero o marzo de 2023”.

La otra versión, la oficiosa, señala directamente a los problemas de estructura interna consustanciales al nacimiento de Ciudadanos en Andalucía: un partido que llegó a tener mucho músculo –a un puñado de votos del sorpaso al PP en las primeras generales de 2019–, pero nunca tuvo esqueleto orgánico. “No se puede crear una nueva dirección del partido si no hay candidatos dispuestos a dirigir ni partido que dirigir”, dice una ex dirigente andaluza, tentada por Madrid para tomar el mando, y que ha declinado hacerlo.

La falta de implantación territorial, la escasa autonomía política de la dirección andaluza y el abandono orgánico que supuso para Ciudadanos la entrada en la Junta de Andalucía –con docenas de dirigentes que emigraron del partido a puestos institucionales– son algunas de las razones que se apuntan, desde dentro, para explicar una situación tan inusual en política: la desaparición de la escena de todo un partido político que hasta hace cuatro meses gobernaba la comunidad más grande de España.

Una prórroga para los alcaldables

En esta segunda línea argumental, la ejecutiva nacional reconoce que “había que darse un tiempo de reflexión” después del fracaso de las andaluzas. “La gestora está ahora volcada en trabajar para las municipales de mayo. Ciudadanos tiene aún alcaldes y concejales en Andalucía que han sufrido mucho con el resultado del 19J y han pedido al partido que nos centremos en la estrategia electoral para las municipales y que sigamos adelante sin montar aún el comité regional”, advierten desde Madrid.

La ejecutiva nacional reconoce que inicialmente se pensó en crear el comité autonómico en septiembre, coincidiendo con el reinicio del curso político, para no dejar vacío mucho tiempo el espacio político de Ciudadanos. El riesgo, aseguran estas fuentes, es que el PP de Moreno aprovechase su ausencia para anexionar dicho espacio –el discurso autodenominado como “liberal”–, algo que, en efecto, ya empieza a ocurrir.

Los populares no solo han recuperado gran parte de los votos que en su día prestaron a Ciudadanos, también han fagocitado a muchos de sus principales referentes en la legislatura pasada, consejeros, cuadros medios, asesores y equipos de trabajo: desde la consejera de Empleo, Rocío Blanco, que repite en el puesto y ha sido incorporada a la ejecutiva nacional del PP; hasta los ex portavoces parlamentarios Sergio Romero y Teresa Pardo, ambos en puestos institucionales.

Moreno está fichando, uno a uno, a ex dirigentes de Ciudadanos, tanto de la corriente oficial próxima a Marín como de la línea crítica. Bajo el paraguas del PP y de la Junta de Andalucía, los que antes estaban en abierta disputa vuelven a formar parte de un mismo proyecto político, aunque en privado sigan profesándose animadversión mutua. Marín aún no ha recalado en el Ejecutivo andaluz, pero en el Palacio de San Telmo lo dan por hecho. “Cada cosa a su tiempo”, bromean.

“Reconectar con la ciudadanía andaluza”

El ex vicepresidente abandonó todos sus cargos orgánicos tras la derrota electoral –pasaron de 21 diputados a cero–, y anunció que antes de dar el salto al Gobierno del PP dejaría de militar definitivamente en Ciudadanos. Sus antiguos jefes no le guardan rencor: “Hizo un trabajo excelente. Demostró valentía al liderar un proyecto incipiente cuando todavía no era nada. Muchos de los que le han criticado llegaron después, cuando había consejerías y ministerios que repartir. Una vez acabada su función en Ciudadanos, puede decidir lo que considere desde el plano personal. Con nosotros ha sido totalmente leal”, asegura Marina Bravo, secretaria general del partido.

A los de Arrimadas no les preocupa pasar página de la etapa de Ciudadanos en Andalucía y con ella todos sus referentes institucionales, que ahora trabajan con el PP. “Si han encajado tan bien en el PP es que no habían entendido la diferencia entre su proyecto y el proyecto liberal”, afirman. El objetivo ahora es “reconectar con la ciudadanía andaluza” y volver a “ocupar un espacio político que no tenía voz antes de Ciudadanos, porque el PP no supo dársela en 37 años de oposición”.

A ese objetivo van a dedicar la búsqueda de “nuevas caras, nuevos referentes”, que tendrán que ejercer una oposición extraparlamentaria al Gobierno de Moreno. De momento, la ausencia de Ciudadanos del debate público andaluz ha dejado huérfano el discurso de aquellos que empiezan a diferenciar entre la forma de gobernar del PP y las políticas que se impulsaron cuando estaban en coalición con los naranjas, la legislatura pasada. “Eso ya está aflorando en las consejerías que antes dirigíamos nosotros”, dice Bravo.

Aunque admite que no hay nadie en Andalucía que subraye esa crítica, asegura que es el equipo de Madrid, en coordinación con Reche y la gestora, quienes empezarán a denunciar esas “renuncias al Gobierno del cambio” y a introducirlas en el debate nacional, para que también sirva de referencia a todos sus aspirantes en las municipales.

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