La demora en la atención primaria en Andalucía se mantiene igual que hace medio año: citas al día siguiente o retrasos de semanas

La consejera de Salud, Catalina García, aspira a que las citas con el médico de cabecera se puedan obtener en 48 horas

Álvaro López


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La atención primaria de la sanidad pública sigue encallada en Andalucía. A pesar del final de la pandemia de la Covid-19, que ha aligerado la situación de los centros de salud, la demora asistencial sigue generando problemas en muchos rincones de la comunidad. Si bien es cierto que hay ciudadanos que pueden tener cita con su médico de familia en apenas dos días, la mayoría de casos a los que ha tenido acceso este medio dilatan la espera al menos una semana o no pueden solicitarla por no haber huecos en la agenda. Una realidad que contrasta con las buenas perspectivas anunciadas por la Consejería de Salud al asegurar que la demora se sitúa en 3,72 días de media. Se trata de una cifra que ya manejaba el anterior consejero, Jesús Aguirre, en febrero de este año. Aunque la nueva titular del ramo, Catalina García, aseguraba en sede parlamentaria que a principio de año la demora era de más de 5 días.

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El sector acoge esta cifra con recelo porque la experiencia diaria de gran parte de los ambulatorios no coincide con ella. No obstante, al tratarse de una media, sindicatos y profesionales dan por sentado que Salud aprovecha los datos positivos de aquellos centros de salud que tienen poca espera para obtener ese resultado al hacer números con los que más demora presentan. Mientras la nueva consejera del ramo, Catalina García, aspira a conseguir que cada andaluz tenga acceso a su médico en 48 horas, el panorama dista de parecerse.

Según ha podido comprobar elDiario.es Andalucía a través de más de un centenar de casos, la amplia mayoría de ellos no tenían una cita disponible ni telefónica ni presencialmente hasta pasada una semana, sobre todo, en Sevilla, Málaga y Granada. Algunos de los preguntados sí podían ver a su médico en apenas uno o dos días y otros ni siquiera podían tener acceso a una cita por no haber disponibilidad. Estos últimos son cada vez menos, pero sigue habiendo casos sin acceso a atención primaria. Como ya contó este medio hace medio año.

En Salud sacan pecho de las cifras generales cuando la consejera García afirma que está habiendo una mejora en los ambulatorios gracias a una inversión de 14,7 millones de euros “solo para las ocho primeras semanas del año” que ha permitido que haya “410 médicos de familia más que en 2019”. Pero sindicatos, profesionales y pacientes no terminan de ver esta mejoría cuando tratan de pedir una cita y no tienen ninguna disponible a corto plazo.

La opción de urgencias

Este es el caso de Francisco, un enfermo de diabetes que ha pasado todo el verano tratando de ver a su médico de cabecera con escaso éxito. “Tengo diabetes desde 2010, con insulina desde 2019. Llevo desde antes de verano con una tendinitis y tardé en conseguir cita presencial casi tres semanas y ahora estoy esperando pruebas diagnósticas para octubre”. Además, según relata, en junio su médico le recomendó que se hiciese una revisión del pie diabético para actualizar el tratamiento, pero tampoco está encontrando facilidades.

“Llevo intentándolo desde la primera semana de agosto. Me presenté en el centro de salud a las ocho de la mañana del pasado lunes y me dijeron en el mostrador que están dando solo entre tres y siete citas presenciales diarias, por lo que me dieron los teléfonos para que lo intentara de nuevo a las ocho en punto a ver si tenía suerte”. Tras mucho insistir, logró conseguir una cita llamando a las dos de la mañana para que su médico le viese este pasado martes. Una odisea.

Por casos como el de Francisco o el de ciudadanos que ni siquiera tienen posibilidad de pedir cita, las urgencias de los centros de salud también se ven colapsadas por la necesidad de los enfermos de que alguien les atienda. Un aspecto que se ha agravado en los últimos meses, a pesar de que la Junta de Andalucía trazó un plan de mejora de la atención primaria que recogía la continuidad asistencial que permite que los médicos alarguen su jornada laboral o las consultas de acogida por las que los enfermeros hacen criba de los pacientes que acuden sin cita.

Aumentar la plantilla

A pesar de que la realidad se empeña en desmontarlo, la consejera García afirma que la atención primaria “dispone de más actividad y menos demora, y ello es posible gracias a las reformas y al compromiso de los profesionales”. Un compromiso del que no dudan los sindicatos, pero que flaquea cuando en periodos vacacionales como el verano el personal, ya escaso en los centros de salud, está ausente por sus descansos. Por eso, insisten, parte de la solución pasa por aumentar las plantillas. Más si cabe cuando el Sindicato Médico advierte de que en un lustro se habrán jubilado casi la mitad de los médicos de familia que hay actualmente en Andalucía.

Precisamente, el portavoz de este sindicato, Rafael Carrasco, trata de arrojar luz sobre el problema de la atención primaria: “Hay mucha heterogeneidad en Andalucía. No es lo mismo vivir en un barrio como Pino Montano en Sevilla que vivir en la Sierra de Córdoba. Dependiendo del nivel socioeconómico y de la densidad de población, el acceso al médico es distinto. También lo es dependiendo el tipo de consulta que solicitemos”. Al haber estas diferencias, “el Servicio Andaluz de Salud (SAS) hace sus medias con estas realidades”.

El “deterioro” de la primaria

“La situación de la primaria, independientemente de los picos asistenciales, ha ido deteriorándose en los últimos años, sin duda. Es verdad que se han hecho esfuerzos con la existencia de la continuidad asistencial para reducir esperas, pero seguimos en una situación que no es en absoluto buena. Seguimos en una situación en la que los médicos no tienen ni diez minutos para ver a sus pacientes. Hay que seguir poniendo medios y recursos para conseguir paliarlo”. Rafael Carrasco advierte además de que “faltan médicos” y que las administraciones deben trabajar para atraerlos.

Por su parte, Victorino Girela de CSIF asume que la atención primaria “está peor de lo que dicen en Salud”. “Antes de la pandemia, con menos recursos de personal, la demora de cita presencial estaba por debajo. Ahora que tenemos cita telefónica y presencial y teóricamente más contratados, plan de accesibilidad y consulta de tarde, gastando teóricamente más, resulta que tenemos más demora. Algo no se está haciendo bien”. Una opinión similar a la de los representantes de UGT y CCOO.

Mejoría “por la bajada de la demanda”

Antonio Macías, portavoz sanitario en UGT, cree que el principal problema es la “desorganización” y que la realidad “desmonta” la demora media que dibuja la Consejería de Salud. “No hay un plan de atención primaria para resolver los atascos que se han producido con la Covid-19 o con las listas de espera. Nada de eso se ha resuelto”. Macías sí reconoce cierta mejoría, pero no por la gestión, sino por la bajada de la demanda por la pandemia. Sobre los datos, José-Galindo Pelayo, de CCOO, cree que están “maquillados”. “No es lo mismo sumar las citas de una zona rural, donde no hay tantos problemas, que las de grandes núcleos de población donde sí”.

El portavoz de CCOO insiste en que hace falta crear un “grupo de trabajo” para que todas las partes puedan trabajar en una solución para la atención primaria. “Se está desmoronando y nadie está haciendo nada, por lo que es algo que nos preocupa mucho”. Desde el sector recuerdan que la atención primaria es la base de la sanidad pública y que, si colapsa, todo el sistema acaba colapsando. “Es urgente tomar medidas que palien los problemas que afectan no solo a los ciudadanos, sino también al personal, que está saturado”, explican fuentes sanitarias.

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