La desigualdad en tiempos de coronavirus
La crisis del Covid-19 está suponiendo una alteración sin precedentes de nuestras rutinas diarias debido al confinamiento, y así evitar que personas asintomáticas puedan contagiar a otras, en especial a los grupos más vulnerables. Uno de los primeros sectores que se vieron afectados por estas medidas de aislamiento social fue el sector educativo, aunque posteriormente se impuso a muchos otros sectores.
La imposición de las medidas de aislamiento social nos está haciendo transitar por un caminos desconocidos hasta el momento, y el primer gran impacto ha sido que miles de niños, niñas y jóvenes dejen de acudir a sus correspondientes centros educativos para quedarse en casa, sin tener claro si esta medida va estar vigente durante el estado de alarma o se va a prorrogar durante mas tiempo.
Muchas de las consecuencias de estas medidas serán difíciles de preceder y están por llegar, pero las que afectan a las personas que están en situación de riesgo hay que ponerlas especialmente de manifiesto.
Vivimos en una comunidad autónoma donde el 8% de los hogares presentan carencia material severa, es decir, hogares que no pueden disponer de un ordenador en casa o un teléfono móvil, afrontar gastos imprevistos o mantener la vivienda a una temperatura adecuada. Un 32% de los hogares se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social.
La primera opción que se ha tomado para los niños, niñas y jóvenes ha sido la impartición de clases de forma telemática a través de tablet, ordenadores, etc., pero en una comunidad autónoma donde tenemos un 32% de los hogares en riesgo de pobreza parece que no es la más acertada si no queremos que las mismas familias de siempre sean las pagadoras de esta crisis del Covid-19, perpetuando su situación de riesgo.
Medidas complementarias
Una vez terminada la situación de confinamiento debería ser obligatorio para el sistema educativo tomar medidas complementarias que compensen a aquellas familias que se encuentren en situación de riesgo para que no se vean gravemente perjudicadas por esta situación. Además, y al margen, el Estado deberá de implementar los programas de inclusión social para que no se incremente de forma significativa el número de familias con menores a su cargo que no puedan garantizar una dieta saludable a sus menores.
Esta situación de confinamiento también nos debe hacer reflexionar sobre la situación de exclusión digital en la que viven muchas familias, y si no estamos generando otro elemento más de desigualdad entorno a este nuevo elemento. La actual crisis nos debe hacer reflexionar sobre la urgencia de establecer programas complementarios de apoyo y refuerzo para aquellas familias que no pueden ofrecerlo de forma natural. Esta es la verdadera forma de romper con el ciclo de la pobreza, ampliamente analizado por muchos estudios y abordado de forma parcial, poco estructurado y planificado por parte de la administraciones.
Pero las medidas de aislamiento social han puesto en evidencia otro elemento poco estudiado y en la que aún no se ha realizado una reflexión seria, si se optase por una mayor interrupción del curso por la facilidad que tienen los menores y jóvenes de trasmitir el virus: ¿Que medidas de apoyo específicas se realizarían a las familias? ¿Tendrían que renunciar las mujeres a sus puestos de trabajo para cuidar a sus hijos e hijas? ¿Podemos obligar a las empresas a dar teletrabajo aunque el puesto de trabajo en sí no lo permita? ¿Quién asume el coste de este? No podemos permitir que la respuesta a todos estos interrogantes sea que la mujer vuelva a casa a cuidar de los niños y niñas, que es lo que empezó a suceder en los primeros días, cuando aun no se había decretado el estado de alarma. Es por ello que tras esta crisis se deberá reforzar e impulsar de forma obligatoria un plan de igualdad en todo el territorio para que las cargas de las familias que tengan hijos recaigan por igual en hombres y mujeres, y no quede al mero arbitrio individual.
Si no queremos que esta crisis la sigan asumiendo los mismos de siempre, mujeres y familias en riesgo de pobreza, se deberá estructurar de forma temprana una respuesta profunda por parte del Estado del bienestar, o de lo contrario las brechas existentes en nuestra sociedad, principalmente con familias en situación de pobreza, mujeres y jóvenes, se ampliarán y el punto de inicio será peor que la anterior crisis. Trabajemos para que esto no suceda.
Sobre este blog
En Abierto es un espacio para voces universitarias, políticas, asociativas, ciudadanas, cooperativas... Un espacio para el debate, para la argumentación y para la reflexión. Porque en tiempos de cambios es necesario estar atento y escuchar. Y lo queremos hacer con el “micrófono” en abierto.
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