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El Gobierno de Moreno rechaza que deba proteger el Centro Histórico de Málaga ante las polémicas esculturas del Puerto

Archivo - Imágenes de la construcción de las peanas para las estatuas gigantes que se colocaran en la entrada del puerto de Málaga.

Néstor Cenizo

Málaga —

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El Gobierno andaluz rechaza terciar en la polémica por la instalación de las grandes esculturas de Neptuno y Venus en el acceso al Puerto de Málaga, con el argumento de que la superficie en la que colocarían, frente a la Plaza de la Marina, queda fuera del espacio delimitado como Bien de Interés Cultural, el Centro Histórico de la ciudad. “Al encontrarse fuera del BIC y no existir un entorno definido en su declaración, no requiere autorización de la Consejería de Cultura”, ha asegurado Patricia del Pozo, Consejera de Cultura, en el Parlamento Andaluz. También ha avanzado que dará respuesta al escrito presentado por entidades de la ciudad.

Ahora, Del Pozo rechaza que Cultura pueda intervenir, porque las obras se ubican en el espacio lindero con el BIC, y no sobre él. Así ha respondido la consejera en la Comisión de Cultura ante la pregunta del parlamentario socialista por Málaga Josele Aguilar, quien le ha pedido que “no mire para otro lado” ante lo que ha calificado una “agresión” al centro histórico cuyo origen está, según Aguilar, en el “ataque de megalomanía” del presidente Rubio.

Del Pozo ha explicado que los técnicos de la Delegación Territorial de Málaga han comprobado que los pedestales se encuentran fuera de la delimitación del conjunto histórico de Málaga, a unos 40 metros del límite sur del BIC, en cuya declaración o inscripción, en 2012, “no se delimitó ni se definió ningún entorno”. Aunque el Puerto estuvo incluido inicialmente en la incoación del expediente para delimitar como BIC el Centro Histórico, “se modificó la delimitación inicial con la que había sido incoado”. Del Pozo ha explicado que se entendió que la protección de ese espacio correspondía al Ministerio, según la Ley de Patrimonio Histórico Español, al estar adscrito el dominio público portuario a la Administración del Estado. “Por lo que quiera que sea, quedó fuera de la delimitación”, ha concluido.

Aguilar cree que la distancia al BIC no es de 40 metros sino “directamente adyacente”, y ha insistido en que es irrelevante porque la legislación no establecería que tenga que estar delimitado previamente en la declaración del BIC también el entorno. Aguilar ha recordado que un artículo de la ley recoge la contaminación visual como un “elemento de protección de los bienes de interés cultural”.

Aguilar ha calificado la pretensión de colocar ahí las esculturas como una “agresión”. “Es un ataque a la visión que todos los malagueños y malagueñas tenemos de lo que es nuestro centro histórico”, ha aseverado el socialista, recordando la oposición de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo; el Ateneo; la Sociedad Económica Amigos del País; la Academia Malagueña de la Ciencia; el Instituto de Estudios Urbanos y Sociales. “No decimos que no la puedan poner en otro sitio del Puerto, pero no en la entrada.

Nueva votación en el Consejo

Las imponentes esculturas de Ginés Serrán (Venus con un sol -5 metros de altura y 1,9 toneladas-; Neptuno con red de pesca -7,5 metros y 2,25 toneladas; y dos leones, de 1,85 metros y 750 kilos cada uno-) han provocado una intensa polémica en la ciudad en las últimas semanas.

El debate versó inicialmente sobre su calidad y estética, pero ya gira en torno a la opacidad con la que la Autoridad Portuaria de Málaga tramitó un expediente que afecta al uso y disfrute del espacio público, los al menos 80.000 euros que ha costado la instalación (a pesar de que el escultor cede gratuitamente las obras) y el impacto de colocar esas piezas un espacio preeminente de la ciudad.

El Consejo de Administración aprobó aceptar la cesión en comodato de las estatuas en una reunión el pasado junio, pero la polémica no estalló hasta enero, con la colocación de los pedestales, en los que el Puerto ha gastado 67.000 euros. El pasado 12 de febrero el Presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Rubio, frenó para volver a someter la cuestión al Consejo de Administración del Puerto, admitiendo implícitamente que hasta ahora no ha habido debate.

Rubio acaba de convocar un Consejo Extraordinario, este viernes, esta vez con un único punto en el orden del día: ubicar las estatuas por un periodo de seis meses “sin posibilidad de prórroga”. Inicialmente las estatuas iban a estar allí durante 25 años. Para UGT, que se ha opuesto a la colocación de estas esculturas, se trata de una “maniobra de distracción”, “un lavado de cara ante la presión social y cultural de Málaga” que no resuelve las “graves irregularidades” del expediente.

El sindicato denuncia que sigue ocultándose el coste total de la intervención, porque a los 8.000 euros del informe técnico y los 67.000 de la colocación de los pedestales hay que añadir los de vigilancia y seguros. También apunta que el informe de Puertos del Estado sigue sin responder a la cuestión de si es posible ceder ese suelo público, donde se ha ejecutado una obra pública permanente, sin una concesión para ello.

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